Bomberos trabajan tras una explosión en una mina de Cerredo
Qué es el grisú, el gas letal y silencioso que habría causado la explosión de la mina asturiana
Este gas puede formar bolsas, que generan asfixia y son muy inflamables por la alta presencia de metano
Una acumulación de grisú, un gas característico de las minas de hulla que puede generar explosiones al mezclarse con el aire, podría haber sido la causa del accidente ocurrido este lunes en la mina de Cerredo, en el concejo asturiano de Degaña. La tragedia ha dejado cinco víctimas mortales, todas ellas residentes de la comarca leonesa de Laciana, además de cuatro trabajadores gravemente heridos.
La explosión tuvo lugar hacia las 8:45 horas, y aunque en la primera llamada al Servicio de Emergencias del Principado (SEPA) a las 9:32 se comunicó que había habido una explosión provocada por problemas en una máquina, las primeras investigaciones apuntan a que fue debida a un embolsamiento de grisú.
Pero, ¿en qué consiste este gas? Su componente principal es el metano, aunque dependiendo de los yacimientos, aparecen otros gases como el etano, dióxido de carbono y, en menor proporción, hidrógeno, helio y argón. Tiene el mismo origen que el carbón y se forma a la vez que él, por lo que se va liberando en la mina sin parar.
Este gas puede formar bolsas, que generan asfixia y son muy inflamables por la alta presencia de metano, que desplaza al oxígeno y puede absorber hasta el 90 % presente en el ambiente. Además, una pequeña chispa puede generar una explosión, sin necesidad de que haya llama.
Cuando el gas grisú alcanza concentraciones muy elevadas y ha desplazado casi todo el oxígeno, se vuelve extremadamente letal. Su inhalación puede provocar la pérdida de consciencia en cuestión de segundos, lo que dificulta enormemente las labores de rescate. Esta situación se agrava aún más cuando la acumulación del gas ocurre de manera repentina.
Para más inri, es indetectable al olfato o al ojo humano, ya que no tiene olor ni tampoco color. La minería cuenta con estrictas medidas de seguridad, muchas de ellas diseñadas para prevenir incidentes relacionados con el grisú. Entre ellas se encuentran la perforación de las capas de carbón mediante barrenos para extraer el gas de forma controlada, el uso de medidores automáticos que alertan cuando los niveles de grisú superan los límites seguros y la obligatoriedad de portar un autorrescatador. Este dispositivo, que se activa en unos diez segundos, permite a los mineros respirar artificialmente en caso de emergencia. Sin embargo, en el trágico suceso ocurrido en Asturias este martes, ninguno de los trabajadores tuvo tiempo de utilizarlo.