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Lluvia y viento en la playa de la Malvarrosa de Valencia

Lluvia y viento en la playa de la Malvarrosa de ValenciaEuropa Press

Las lluvias en el Mediterráneo se han mantenido estables en los últimos 150 años

Este hallazgo podría contradecir investigaciones anteriores que sugerían un descenso regional de las precipitaciones como consecuencia del cambio climático

Las consecuencias del calentamiento del planeta en el clima centran la atención de científicos de todo el mundo que, preocupados por un posible cambio en él, tratan de descifrar sus consecuencias. Sin embargo, en muchas ocasiones los estudios se contradicen entre ellos. Un ejemplo está en lo analizado en el área mediterránea: las investigaciones hasta el momento mostraban un descenso las precipitaciones en los últimos años que estaría causando una escasez de agua.

Sin embargo, un reciente análisis llevado a cabo por el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en colaboración con otras 52 instituciones científicas, y publicado en la revista Nature, muestran justo lo contrario.

El estudio revela que las precipitaciones en esta región no muestran una tendencia clara a largo plazo. Sin embargo, destaca una notable variabilidad tanto temporal como espacial, influida principalmente por la dinámica natural del clima y los patrones de circulación atmosférica. En otras palabras, aunque en ciertos periodos y zonas se observan aumentos o disminuciones en las lluvias, estos cambios responden a la variabilidad propia del sistema climático de la región, más que a una evolución sostenida o uniforme.

En principio, este hallazgo podría parecer contrario a estudios previos que apuntaban a una disminución de las precipitaciones regionales como efecto del cambio climático. Sin embargo, según Sergio Vicente, investigador del IPE-CSIC, responsable del estudio y coordinador de la Plataforma Temática Interdisciplinar PTI Clima del CSIC, «aunque algunas investigaciones anteriores sugerían una posible reducción de las lluvias influida por el calentamiento global, el análisis del amplio conjunto de datos no confirma dicha tendencia. Además, los modelos climáticos más actuales para esta región coinciden con gran precisión con las observaciones registradas en el mismo periodo».

No obstante, Vicente subraya que la región se encuentra inmersa en un contexto de cambio climático. «Es importante considerar que los procesos de variabilidad climática natural se superponen con los efectos provocados por los gases de efecto invernadero. En ciertos casos, estos impactos son muy evidentes, como en el aumento de las temperaturas», explica. Sin embargo, en lo que respecta a los principales patrones de circulación atmosférica —determinantes en la dinámica de las precipitaciones—, el investigador del CSIC señala que «el efecto del calentamiento es más sutil y, por ahora, no puede identificarse con claridad».

Además, Vicente destaca que la coherencia entre las observaciones y los modelos climáticos refuerza la fiabilidad de las proyecciones a futuro sobre las precipitaciones en la región. Según estos modelos, se prevé una disminución de las lluvias en el área mediterránea, impulsada por cambios en la circulación atmosférica vinculados a un mayor nivel de calentamiento global.

Este hallazgo se basa en la investigación más completa disponible para la cuenca mediterránea, y es que integra datos de más de 23.000 estaciones meteorológicas en 27 países y más de 10 millones de registros de precipitación. Esta recopilación de datos supuso un reto para los autores del artículo que, según explican, han logrado hacer accesibles los resultados mediante el empleo de un innovador enfoque de intercambio de software.

Escasez de agua

A pesar de que, según la investigación, las lluvias no han disminuido en la región, sí que se enfatiza que está experimentando un proceso de creciente aridez climática. Esto se debe, según los expertos, a que las temperaturas han ido aumentando, lo que conlleva un aumento de la demanda de agua por parte de la atmósfera y causa una evaporación elevada.

Esta situación afecta especialmente a las áreas de vegetación natural y los cultivos y amplifica el estrés al que se ven sometidas en períodos de sequía en los que la disponibilidad de agua disminuye y cada gota cuenta.

Las proyecciones sobre la evolución de las temperaturas indican que las condiciones de aridez tenderán a intensificarse en los próximos años. Como resultado, la región podría enfrentarse a sequías ecológicas y agrícolas más severas. Según Vicente, «es crucial señalar que este proceso de aumento de la aridez es independiente de la dinámica de las precipitaciones observada y prevista para el futuro, pero resulta obvio que dicho proceso se vería acentuado por el descenso pluviométrico señalado por los modelos». En este sentido, añade que «esto subraya la acuciante necesidad de abordar los complejos retos que plantea el cambio climático sobre la disponibilidad de recursos hídricos en la región mediterránea».

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