La mayor parte del CO2 de las actividades humanas es liberado por la quema de carbón y otros combustibles fósiles
España aumenta sus emisiones de CO₂ en 2024 mientras el Gobierno se vende como el más 'verde' de la historia
Para la Asociación de Realistas Climáticos, estas políticas no solo son inútiles en el plano climático, sino «devastadoras» en el plano económico
La tendencia global continúa siendo la de disminuir las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera. En muchas ocasiones, este propósito se quiere materializar mediante la transición energética de manera que se abandonen las fuentes fósiles en favor de las energías renovables.
Sin embargo, este propósito está aún lejos de hacerse realidad. La Asociación de Realistas Climáticos ha vuelto a poner sobre la mesa una verdad incómoda: la llamada «transición energética» es, a día de hoy, una ilusión sostenida más por propaganda que por datos reales. Así lo demuestra el 74º Informe Estadístico de la Energía Mundial, publicado por el Instituto de la Energía, que constata que en 2024 el consumo global de energía aumentó un 1,8 % respecto al año anterior, alcanzando los 11,9 exajulios adicionales. Pero lo más revelador no es el crecimiento en sí, sino su origen: el 66 % de ese aumento provino de combustibles fósiles, mientras que solo un 29 % correspondió a fuentes renovables.
Esto desmonta, de forma contundente, el relato oficial de la descarbonización. El mundo sigue utilizando cada vez más energía fósil, y cada vez depende más de ella. Las emisiones de CO₂ también subieron en 2024 un 1,1 %, alcanzando las 425 partes por millón en la atmósfera, la cifra más alta registrada. Todo ello tras décadas de acuerdos climáticos –desde Kioto en 1997 hasta París en 2015– que, según los realistas climáticos, han demostrado ser completamente ineficaces.
El caso de España
España, lejos de ser una excepción, confirma esta tendencia. A pesar de haber reducido sus emisiones desde 2007, en 2024 volvió a incrementarlas un 2,9 %, y un 13 % respecto a 2020, el año de la pandemia. La causa es clara: el consumo energético creció, y el 70 % de ese aumento se debió al uso de combustibles fósiles. Las renovables, aunque necesarias, aún no logran cubrir ni una parte sustancial del consumo.
Para la Asociación de Realistas Climáticos, esto no es una transición, sino un decrecimiento energético enmascarado. Desde el pico de consumo en 2007, España ha reducido su consumo total de energía en un 18 %, a pesar del crecimiento poblacional. La caída habría sido del 30 % de no haberse triplicado el uso de renovables. Y con menos energía, el resultado es evidente: menos crecimiento, menos productividad y más deuda. De hecho, la deuda pública se ha cuadruplicado desde 2007, ocultando el empobrecimiento estructural que sufre el país.
Lo más alarmante, según estos expertos, es que España sigue adelante con políticas verdes que no solo son inútiles en el plano climático, sino devastadoras en el plano económico, mientras transfiere miles de millones de euros a un fondo climático internacional que financia a países que ni reducen emisiones ni tienen intención de hacerlo.
La conclusión de la Asociación de Realistas Climáticos es tajante: «Tras casi tres décadas de esfuerzos, ni las emisiones globales bajan ni el clima mejora. Pero sí se empobrece Occidente». De seguir por esta senda, advierten, el colapso económico será inevitable. Y todo por seguir persiguiendo una quimera llamada descarbonización que, en la práctica, está llevando a la ruina a quienes más la abrazan.