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Imagen del microalga tóxica Karenia mikimotoi

Imagen del microalga tóxica Karenia mikimotoiNCCOS

Alerta por la proliferación de una microalga tóxica que causa mortandad masiva de peces y preocupa a los expertos

Ciudadanos y científicos llevan días alertando de la presencia de cuerpos sin vida de tiburones, rayas y cangrejos, entre otros seres vivos, en las playas australianas

El agua se vuelve oscura y se forma espuma en la superficie: este es el síntoma visible de la presencia de la microalga Karenia mikimotoi, que está generando preocupación entre los expertos. Pero no es el único efecto que produce, sino que afecta gravemente a los ecosistemas marinos debido a su alta toxicidad.

Esta multiplicación de nuevas algas es consecuencia, en muchos casos, de la intervención humana, ya que el exceso de nutrientes provoca eutrofización, mientras que el tránsito de embarcaciones facilita la bioinvasión. Ambos factores contribuyen a la proliferación de algas nocivas a nivel global, afectando gravemente a los ecosistemas acuáticos, el medio marino y, en consecuencia, a la salud humana y la economía.

La Karenia mikimotoi está trayendo de cabeza en las últimas semanas a las autoridades de Australia, y es que esta alga tóxica resulta letal para las costas del país, donde ya se ha disparado la mortalidad entre varias especies que habitan en los diversos ecosistemas marinos del litoral.

Ciudadanos y científicos llevan días alertando de la presencia de cuerpos sin vida de tiburones, rayas y cangrejos, entre otros seres vivos, en las playas australianas. La culpable directa sería esta alga, que ocupa ya unos 4.400 kilómetros cuadrados de mar. La cifra de animales marinos afectados asciende a más de 13.000 de 400 especies diferentes, por lo que la situación es muy grave.

Esta especie tiene la capacidad de absorber el oxígeno del agua, creando zonas hipóxicas que dificultan la supervivencia de peces y otras formas de vida acuática. Asimismo, daña las branquias de los peces, lo que aumenta su mortandad. Aunque no representa un riesgo mortal directo para los seres humanos, puede provocar molestias como irritaciones cutáneas o reacciones alérgicas.

Rápida expansión

El brote fue identificado por primera vez en marzo en la península de Fleurieu, pero su expansión ha sido rápida y preocupante. Actualmente, se ha extendido a zonas recreativas y rampas de embarcaciones, afectando especialmente al Santuario de Delfines de Adelaida, ubicado en el río Port, una de las áreas marinas más sensibles de la región.

Según expertos del gobierno australiano, esta floración masiva de algas se ha visto favorecida por una combinación de fenómenos ambientales. Entre ellos, destacan un inusual afloramiento de aguas frías y ricas en nutrientes durante el verano de 2023-2024, así como una ola de calor marina que comenzó en septiembre de 2024, con temperaturas oceánicas que llegaron a superar en 2,5 °C los promedios históricos. Además, las inundaciones del río Murray durante 2022 y 2023 arrastraron grandes cantidades de nutrientes hacia el mar, alimentando aún más la expansión del alga.

Un cubo con agua contaminada por el alga

Un cubo con agua contaminada por el alga

El primer ministro, Anthony Albanese, se refirió al fenómeno como parte de un patrón más amplio vinculado al cambio climático, donde el aumento de la temperatura del agua y las alteraciones en los ciclos hidrológicos desempeñan un papel fundamental.

Pese a la gravedad del problema, que ya ha empezado a afectar actividades turísticas y pesqueras locales, la situación no se abordó con prioridad durante las recientes elecciones federales. Solo esta semana, el Ministerio de Medio Ambiente envió a un delegado oficial –jefe de la división de océanos, arrecifes y medioambiente– a evaluar directamente los daños en el terreno.

Ante la creciente alarma, el gobierno federal ha anunciado la creación de un fondo de asistencia por 14 millones de dólares. Sin embargo, diversas organizaciones y representantes políticos, como la senadora verde Sarah Hanson-Young y la Fundación Great Southern Reef, han pedido medidas más contundentes. Entre sus demandas, destacan la declaración de emergencia nacional y la apertura de una investigación formal sobre las causas del brote y la gestión del mismo por parte de las autoridades.

Ya se habían reportado floraciones previas de K. mikimotoi en las regiones costeras de China, Irlanda, Inglaterra, Francia, Hong Kong, el oeste de la India, Japón, Nueva Zelanda, Alaska (Estados Unidos) y desde México hasta Florida en el Golfo de México. También en aguas más frías, como la de la bahía de Kachemak, en el Mar del Norte frente a Dinamarca, Irlanda, Noruega y Escocia.

El fenómeno pone de relieve cómo pequeñas alteraciones en el equilibrio de los océanos pueden desencadenar efectos en cadena con consecuencias para la biodiversidad, la economía y la salud pública.

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