Ejercicio de simulacro de socorrismo y salvamento en la playa de Rincón de la Victoria, Málaga
El perfil del ahogado en España: hombre, mayor de 65 años y en una playa andaluza
Este tipo de incidentes se produce, según el informe de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, mayoritariamente en la franja horaria de entre las 12 del mediodía y las 14 horas
Este verano está siendo especialmente trágico en lo que respecta a los ahogamientos en espacios acuáticos. Playas, piscinas, ríos y embalses de todo el país actúan como escenario de un preocupante incremento de incidentes mortales. Según los últimos datos de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS), ya son 302 las personas que han perdido la vida por ahogamiento en lo que va de año en España, la cifra más elevada en diez años.
El mes de julio ha sido particularmente devastador: 92 personas fallecieron por esta causa, lo que lo sitúa como el cuarto peor mes de julio desde que la Federación comenzó a elaborar su Informe Nacional de Ahogamientos. Esta cifra se suma a una tendencia alarmante que ha marcado los últimos tres meses.
El periodo comprendido entre mayo y julio ha registrado un total de 209 muertes por ahogamiento, superando incluso los peores registros anteriores. En comparación, en el mismo trimestre de 2017 se contabilizaron 194 víctimas, y en 2023 fueron 187. La tendencia al alza pone de manifiesto un problema creciente que no parece recibir la atención necesaria.
Pero, ¿cuál es el perfil del ahogado en España? Destaca, por un lado, el sexo mayoritario de las víctimas por esta causa, y es que en más del 80 % de los siniestros que se han producido este año los fallecidos han sido varones. En concreto, 249 hombres han muerto ahogados frente a 54 mujeres, una tendencia que se repite si atendemos solo a los datos del mes de julio, siendo 84 varones por ocho féminas.
Otro factor a destacar es la edad. Aunque aquí la tendencia no está tan clara, sobresalen las muertes de personas con una edad comprendida entre 65 y 74 años, que han sido 64 en lo que llevamos de 2025. A continuación le siguen, con 45, las personas de entre 55 y 64 años y después las de 45 a 54 años, con 41 fallecimientos. Las franjas con menos siniestralidad corresponden a los niños de entre 4 y 10 años, con ocho decesos este año.
Con los datos que ofrece la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo también se puede desglosar la nacionalidad de los siniestrados en lo que llevamos de año. Una inmensa mayoría, casi el 85 %, son españoles, siguiéndoles con un 11,2 % los de otras nacionalidades europeas. Por otro lado, un 2,3 % correspondería a ciudadanos americanos, un 1,3 % a africanos y un 0,66 % a asiáticos.
Por comunidades autónomas, la mayoría de ahogamientos se han producido en Andalucía, con 52 siniestros. Le siguen Canarias y Comunidad Valenciana, con 39, Cataluña, con 36, y Galicia, con 34. En las regiones sin costa también se han producido este tipo de sucesos, principalmente en piscinas, ríos y embalses, destacando Castilla y León, con 22 ahogados, o Castilla-La Mancha, con 11.
Este tipo de incidentes se produce, según el informe de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, mayoritariamente en la franja horaria de entre las 12 del mediodía y las 14 horas, seguido de la primera parte de la tarde, entre las 16 y las 18.
Un verano «catastrófico»
El repunte de fallecimientos ha encendido las alarmas entre los expertos en salvamento, que insisten en la importancia de la prevención, la vigilancia adecuada y la educación en seguridad acuática. Desde la Federación se hace un llamamiento tanto a las administraciones como a los usuarios para reforzar los dispositivos de socorrismo, respetar las normas básicas de seguridad y evitar conductas imprudentes en el agua. «Nos encontramos ante un verano catastrófico que confirma que el agua no entiende de vacaciones», ha resumido Samuel Gómez Mayor, presidente de la RFESS.
Este aumento de víctimas supone no solo un duro golpe en términos humanos, sino también una señal clara de que se necesitan políticas públicas más efectivas para abordar este problema estructural. Con el verano aún en curso y las altas temperaturas impulsando la afluencia a espacios acuáticos, los expertos temen que la cifra de ahogamientos siga creciendo si no se adoptan medidas urgentes.