Circulación de vuelco meridional del Atlántico
Un hallazgo «impactante» concluye que el colapso de la corriente que regula el clima global ya no es improbable
La posible caída de la AMOC podría desplazar la franja de lluvias tropicales, sumergir a Europa occidental en inviernos extremadamente fríos y sequías estivales y añadir 50 cm al nivel del mar
A pesar de que diversos estudios científicos habían alertado de la probabilidad del colapso de la Circulación Meridional Atlántica (conocida como AMOC, siglas en inglés de Atlantic meridional overturning circulation), los últimos trabajos afirmaban que este evento no era tan probable. La última investigación al respecto, publicada en la revista Environmental Research Letters, vuelve a apuntar hacia un escenario más negativo y apunta a que el colapso de una corriente crítica del Atlántico ya no puede considerarse un evento de «baja probabilidad».
Con este término se hace referencia al sistema de corrientes oceánicas que trasladan agua cálida y salada desde las regiones tropicales hacia el norte. Dicho mecanismo regula de manera decisiva tanto el clima regional como el global, ya que cumple una función esencial al redistribuir el calor hacia el Atlántico norte.
Hasta hace poco, los modelos climáticos sugerían que un colapso no ocurriría antes del año 2100. Sin embargo, un nuevo análisis amplió las simulaciones hasta los años 2300 y 2500, y los resultados apuntan a un escenario distinto: el umbral crítico que haría inevitable el cierre de la AMOC podría alcanzarse en apenas unas décadas, aunque el derrumbe completo tardaría entre 50 y 100 años en manifestarse.
El estudio mostró que, bajo un escenario de emisiones crecientes de carbono, siete de cada diez simulaciones derivaron en un colapso. Con un nivel intermedio de emisiones, la probabilidad se redujo a un 37 %, mientras que incluso en el escenario más optimista, con bajas emisiones, uno de cada cuatro modelos proyectó igualmente el cierre de la AMOC.
Consecuencias de su colapso
La posible desaparición de la AMOC tendría consecuencias desastrosas para el clima, y algunos escenarios contemplan la posibilidad de un enfriamiento generalizado en todo el hemisferio norte, cubriendo de hielo las Islas Británicas y los países escandinavos, así como el norte de Polonia y Alemania. Además, reaparecerían de forma robusta los glaciares en los Pirineos y los Alpes y aumentaría notablemente el hielo al noroeste del Atlántico.
Al otro lado del charco, Estados Unidos también se vería afectada con su vertiente noreste cubierta de hielo, así como casi la totalidad de Canadá. Se prevé que, en Europa, esta ralentización pueda incrementar el número de eventos extremos, modificando la trayectoria de las tormentas que entran desde las aguas atlánticas y aumentando su intensidad. Además, estas capas de nieve permanecerán durante largos períodos en Europa gracias a la drástica bajada de temperaturas, que en el Viejo Continente podrían ser de entre 10 y 30 grados centígrados menos durante el invierno.
Igualmente, su colapso desplazaría la franja de lluvias tropicales –de la que dependen millones de personas para cultivar sus alimentos– y añadiría 50 centímetros al ya creciente nivel del mar.
Los autores califican los resultados de este nuevo estudio como «bastante impactantes», ya que hasta ahora se decía que la probabilidad de que la AMOC colapsara como resultado del calentamiento global era inferior al 10 %. «Ahora, incluso en un escenario de bajas emisiones, cumpliendo con el Acuerdo de París, parece que podría ser más bien del 25 %», recalca el profesor Stefan Rahmstorf, del Instituto de Investigación del Impacto Climático de Potsdam (Alemania).
En 2021, los científicos identificaron señales de advertencia que apuntaban a un posible punto de inflexión, recordando que la AMOC ya se ha derrumbado en periodos anteriores de la historia terrestre. Según el profesor Sybren Drijfhout, del Real Instituto Meteorológico de los Países Bajos y miembro del equipo de investigación, «las mediciones en las profundidades del Atlántico Norte muestran desde hace cinco a diez años una tendencia descendente que coincide con lo previsto por los modelos climáticos».