Aspecto del barranco de La Saleta 48 horas después de la dana
Los meteorólogos analizan las posibles danas del otoño: «Hay condiciones para un gran evento de lluvias torrenciales»
Los modelos actuales indican una ligera tendencia seca en el oeste de la Península, mientras que las comunidades mediterráneas presentan una anomalía ligeramente húmeda
El otoño se perfila como una de las estaciones más propensas a episodios meteorológicos extremos en España, especialmente por la aparición de las danas, que se convierten en el fenómeno más característico de este periodo. Este miércoles, los meteorólogos José Miguel Viñas, Francisco Martín y el climatólogo Samuel Biener, todos ellos vinculados a Meteored, ofrecieron un análisis exhaustivo en un encuentro virtual con medios de comunicación. En dicho foro, abordaron el papel de estas depresiones aisladas en niveles altos (danas), su creciente incidencia como consecuencia del cambio climático y las previsiones para la estación otoñal de 2025.
Samuel Biener, experto en climatología, advirtió de un elevado riesgo de precipitaciones intensas en las regiones bañadas por el Mediterráneo durante los próximos meses. Explicó que las altas temperaturas marinas y la abundante humedad atmosférica favorecen el desarrollo de tormentas de gran violencia. Además, añadió que se prevé que las temperaturas estén por encima de los valores normales para esta época del año.
Por su parte, los meteorólogos José Miguel Viñas y Francisco Martín ofrecieron una mirada retrospectiva a los efectos que históricamente han tenido las danas en España, subrayando la necesidad de aprender de esos episodios para perfeccionar los protocolos de prevención y respuesta ante fenómenos extremos.
José Miguel Viñas explicó que las danas representan un peligro considerable, en especial para el litoral mediterráneo, donde con frecuencia desencadenan lluvias torrenciales e inundaciones. Estas situaciones se agravan cuando confluyen diversos factores, como la presencia de aire frío en altura, vientos del este cargados de humedad, una orografía propicia para la acumulación de lluvias y unas aguas superficiales cálidas que alimentan la convección. Según Viñas, el cambio climático intensifica estos eventos al elevar la temperatura del mar y aumentar la energía disponible en la atmósfera, lo que deriva en precipitaciones más agresivas y destructivas. Ante este panorama, insistió en la importancia de mantener una vigilancia activa, perfeccionar las herramientas de predicción y reforzar los mecanismos de preparación.
Francisco Martín, por su parte, subrayó que las danas no son exclusivas del otoño, ya que pueden registrarse en cualquier época del año. No obstante, sus efectos varían en función de múltiples variables: desde las condiciones meteorológicas y el estado de los cauces, hasta el desarrollo urbanístico o la planificación territorial. El meteorólogo recordó algunos casos paradigmáticos que dejaron una huella indeleble en la historia reciente. Entre ellos, mencionó la Riada del Turia en 1957, que anegó gran parte de Valencia y propició la creación de un cauce alternativo del río, y la Pantanada de Tous en 1982, considerada la gota fría más devastadora del siglo pasado. En esta ocasión, el colapso de una presa provocó graves inundaciones y motivó un cambio profundo en los sistemas de predicción meteorológica en España.
Asimismo, Martín se refirió al reciente episodio de octubre de 2024, cuando una dana dejó 228 víctimas mortales y pérdidas económicas que superaron los 13.000 millones de euros. Aquel fenómeno no solo afectó a la Comunidad Valenciana, sino también a otras zonas cercanas del litoral. Según el experto, este suceso evidencia la urgencia de consolidar una cultura del riesgo, fortalecer los sistemas de alerta y contar con medios de comunicación especializados capaces de transmitir la información de forma eficaz y cercana a la población.
En cuanto a las perspectivas para los próximos meses, Samuel Biener indicó que el otoño de 2025, que se extiende desde el 1 de septiembre hasta el 30 de noviembre, será probablemente una estación marcada por la irregularidad, con noches frescas, heladas en áreas de montaña y un régimen de lluvias errático.
Sobre las posibilidades de precipitaciones intensas, Biener advirtió de la dificultad de realizar previsiones precisas a medio plazo, ya que el patrón de lluvias en gran parte del país –sobre todo en las zonas del Mediterráneo– suele ser muy variable. No obstante, subrayó que las elevadas temperaturas del mar, que han llegado a alcanzar los 30 ºC, elevan notablemente la cantidad de vapor de agua disponible. Esta circunstancia, unida a la inestabilidad atmosférica en niveles altos, incrementa la probabilidad de tormentas muy intensas. Aunque no se espera necesariamente un fenómeno tan extremo como el del año anterior, las condiciones actuales son propicias para nuevos episodios de lluvias abundantes.
Los modelos actuales del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo (ECMWF) indican una ligera tendencia seca en el oeste de la Península, mientras que las comunidades mediterráneas presentan una anomalía ligeramente húmeda, aunque sin un patrón definido. Biener recordó que un único episodio severo puede modificar de forma sustancial el balance pluviométrico tanto del otoño como del conjunto del año, y que estos fenómenos solo pueden anticiparse con unos pocos días de antelación.
Finalmente, el experto reiteró que las temperaturas tenderán a situarse por encima de lo habitual en España, en línea con la evolución general en el continente europeo. Esta combinación de aguas cálidas y mayor energía atmosférica hace que las danas estén, en sus palabras, «dopadas», lo que eleva el riesgo de precipitaciones peligrosas. Aun así, aclaró que no todas las danas desencadenan lluvias torrenciales, aunque su potencial destructivo sigue siendo una preocupación constante.