Imagen de archivo de dos personas refrescándose en una fuente ante las altas temperaturas
El otoño será cálido y poco lluvioso, después del verano más caluroso en 64 años
Las anomalías más acusadas, con más de tres grados por encima de la media, se registraron en el interior peninsular, con especial incidencia en Galicia y las dos mesetas
El otoño meteorológico, que comprende los meses de septiembre, octubre y noviembre, se perfila en España como una estación más cálida de lo habitual y con escasas probabilidades de que resulte lluviosa. Así lo ha confirmado este jueves Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), al presentar tanto la predicción estacional como el balance climático del verano.
«Se prevé un escenario dominado por temperaturas superiores a lo habitual en todo el país, con una probabilidad del 60-70 por ciento en la península y Baleares y del 50 por ciento en Canarias», señaló Del Campo. En relación con las lluvias, explicó que «la incertidumbre es aún mayor», si bien los modelos apuntan a que es «poco probable» que el trimestre sea especialmente húmedo, sobre todo en el centro y el oeste peninsular, así como en el archipiélago canario.
El balance del verano de 2025 confirma que ha sido el más caluroso en España desde que comenzaron los registros en 1961. La temperatura media en la península alcanzó los 24,2 grados, 2,1 por encima de lo normal, superando en una décima al récord anterior de 2022 y situándose seis décimas por encima del histórico verano de 2003, hasta ahora la referencia del calor extremo en Europa. Del Campo subrayó que nueve de los diez veranos más cálidos pertenecen al siglo XXI y que, en la última década, 2022 fue el segundo más cálido, 2023 el cuarto y 2024 el séptimo.
Las anomalías más acusadas, con más de tres grados por encima de la media, se registraron en el interior peninsular, con especial incidencia en Galicia y las dos mesetas. Por meses, junio fue «el más caluroso de toda la serie y el más anómalo en cualquier mes desde 1961», con una desviación de 3,6 grados. Julio ofreció un respiro en su segunda mitad, siendo el final de mes más fresco desde 2011, pero agosto volvió a situarse entre los extremos y empató con 2024 como el más cálido de su serie. «Las temperaturas alcanzadas en 2022 y 2025 son comparables a las que los modelos climáticos preveían para mediados de siglo, lo que refuerza la evidencia de un calentamiento acelerado», advirtió el portavoz de Aemet.
El verano estuvo marcado además por tres olas de calor –dos en la Península y Baleares y una en Canarias– que sumaron 33 días bajo este fenómeno, solo por detrás de los 41 de 2022. La primera, entre el 18 de junio y el 4 de julio, se convirtió en la tercera más larga y extensa desde que hay registros. La segunda, entre el 3 y el 18 de agosto, fue «la segunda más intensa, la segunda más extensa y la cuarta más prolongada», con una anomalía de 4,2 grados, 42 provincias afectadas y 16 días de duración. Durante este episodio se alcanzaron valores extremos como los 45,8 grados en Jerez de la Frontera, 45,2 en Morón de la Frontera, 45,1 en Murcia y 45 en Alcantarilla. Pese a esta tendencia, hubo breves descensos térmicos, como los registrados entre el 19 y el 26 de julio o a finales de agosto, cuando se alcanzaron los 5 grados en el Puerto de Navacerrada.
En lo relativo a las precipitaciones, el verano fue en general seco, con una media de 57 litros por metro cuadrado en la España peninsular, lo que equivale al 81 % de lo normal. Fue el decimocuarto verano más seco desde 1961 y el séptimo del presente siglo. Galicia, Asturias y el norte de Castilla y León sufrieron una sequía marcada, especialmente en el interior gallego, coincidiendo con la ola de incendios de agosto. En contraste, el noreste peninsular (Cataluña, Aragón y Navarra), además de zonas del centro y sureste, registraron un verano húmedo o incluso extremadamente húmedo debido a episodios tormentosos. Canarias tuvo un verano muy húmedo, y en Baleares la situación fue desigual: seca en el oeste y húmeda en el este.
Entre los episodios de lluvia más destacados figuran los 59,6 litros por metro cuadrado recogidos en Gerona el 6 de julio y los 57,6 litros registrados en Castellón/Almassora el 12 de julio, máximos en sus series desde 1976 y 2012, respectivamente.