Destrucción en el Caribe tras el paso de Melissa
El huracán Melissa deja a su paso por el Caribe 32 muertos y un rastro de destrucción
Mientras continúa su avance hacia las Bahamas, se mantiene la alerta por posibles nuevas víctimas y daños en su trayectoria
El huracán Melissa ha dejado una estela de devastación a su paso por el Caribe, con un trágico balance provisional de al menos 32 fallecidos, siendo Haití el país más afectado, con veintitrés muertos, seguido de Jamaica y Panamá, con cuatro víctimas mortales cada uno, y República Dominicana, donde se ha contabilizado un deceso. La tormenta, que alcanzó la categoría 5 en Jamaica –la más alta de la escala Saffir-Simpson– y llegó a Cuba como huracán de categoría 3, se debilitaba este miércoles mientras se dirigía hacia Bahamas, donde se esperan esta noche «condiciones de huracán, marejada ciclónica que amenaza la vida y fuertes lluvias», según el Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos.
Pese a no haber sido alcanzado directamente por el ciclón, Haití ha registrado el mayor número de víctimas. Al menos 20 personas murieron a consecuencia de la crecida del río La Digue, que provocó graves inundaciones en la localidad de Petit-Goâve, en la periferia sur de Puerto Príncipe. Entre los fallecidos hay diez menores, y las autoridades continúan con las labores de búsqueda en la zona. Además, otras tres muertes se atribuyen al paso previo de Melissa como tormenta tropical en días anteriores. Hasta la fecha, más de trece mil personas han sido desplazadas por las lluvias torrenciales, que han dañado infraestructuras esenciales como escuelas, iglesias y viviendas, y han afectado al menos a una docena de ríos.
Uno de los damnificados, Willyo Bontang, de 64 años, relató desde un hospital de Petit-Goâve: «Un árbol cayó sobre mí». El hombre sufrió la fractura de un pie.
En Jamaica, la situación es igualmente crítica. Aún hay numerosas familias incomunicadas debido a la caída de las redes telefónicas y las extensas áreas anegadas. Melissa tocó tierra en el suroeste del país, en Black River, localidad de la parroquia de Saint Elizabeth. Allí se produjeron las cuatro muertes confirmadas por el ministro de Desarrollo Comunitario, Desmond McKenzie. Según relató el profesor Daniel Buchanan, originario de Black River pero residente en Kingston, «muchas casas perdieron sus techos, un hospital que es patrimonio histórico y una clínica sufrieron daños, lugares históricos como el juzgado y Waterloo House, el primer lugar del mundo en tener electricidad, y la iglesia parroquial quedaron destruidos en Black River».
El primer ministro jamaicano, Andrew Holness, declaró al país «zona catastrófica» y, tras sobrevolar Saint Elizabeth, describió un panorama de «imágenes de destrucción por todas partes».
En República Dominicana, Melissa dejó un fallecido y privó a más de un millón de personas del suministro de agua potable tras afectar numerosos acueductos. En Panamá, los efectos indirectos de la tormenta causaron la muerte de cuatro personas, entre ellas tres menores, y más de un millar de afectados, especialmente por las intensas precipitaciones en distintas provincias.
Cuba fue el último país en sufrir directamente los embates del huracán, que azotó con especial fuerza el oriente de la isla. Según reportes preliminares, se registran apagones generalizados, comunidades aisladas, viviendas derruidas, cultivos destruidos y cuantiosos daños materiales. Aunque las autoridades no han informado por el momento de víctimas mortales o desaparecidos, la Defensa Civil advirtió que los rescatistas aún no han podido acceder a muchas zonas rurales y montañosas severamente afectadas por las lluvias, que han provocado desbordamientos de ríos y embalses, así como deslizamientos de tierra.
El presidente Miguel Díaz-Canel calificó la jornada como una «madrugada muy compleja», y alertó sobre «daños cuantiosos». Uno de los puntos emblemáticos afectados ha sido el Santuario Nacional de la Virgen de la Caridad del Cobre, lugar de gran significación para los católicos cubanos. El rector del santuario, Rogelio Dean Puerta, confesó: «Ha sido una noche de mucho dolor y mucha tensión. El huracán Melissa azotó el poblado de El Cobre con una fuerza increíble. Dicen los mayores que nunca antes habían visto algo así».
Por su parte, Eliécer, cubano de 43 años, compartió una experiencia dramática: «La casa se quiso estremecer y yo dije: ‘Bueno, Señor, pon tu mano poderosa. Tú sabes lo que tú haces’. Si me muero, al menos muero solo». En su relato añadió que se acurrucó con su gato mientras veía cómo su perra se ahogaba al subir el agua más de un metro.
Mientras Melissa continúa su avance hacia las Bahamas, se mantiene la alerta por posibles nuevas víctimas y daños en su trayectoria. Las autoridades de los países afectados trabajan contra reloj para mitigar el impacto de este fenómeno devastador que ha puesto de relieve, una vez más, la vulnerabilidad de la región caribeña ante las amenazas climáticas.