Mapa de precipitación del invierno
Aemet concluye que el invierno ha sido «muy cálido» y «muy húmedo»
Para la primavera, la agencia Aemet estima una mayor probabilidad de temperaturas por encima de lo normal en gran parte del país
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), ha presentado en rueda de prensa el balance del invierno meteorológico 2025-2026 –que abarca los meses de diciembre, enero y febrero–. Según los datos oficiales, se trató de una estación muy cálida en términos de temperatura y muy húmeda en cuanto a precipitaciones.
El invierno 2025-2026 tuvo carácter muy cálido. En la España peninsular la temperatura media fue de 7,6 °C, es decir, 1 °C por encima del promedio del periodo de referencia 1991-2020. Con este valor se sitúa como el noveno invierno más cálido desde 1961 y el sexto del siglo XXI. Además, los ocho últimos inviernos han sido más cálidos de lo normal: seis muy cálidos y dos cálidos. El último invierno con temperaturas inferiores al promedio fue el de 2017-2018.
El invierno resultó muy cálido en buena parte de la mitad oriental peninsular, el valle del Ebro y zonas de las mesetas, llegando a ser extremadamente cálido en áreas del interior de Aragón. En el resto de la Península predominó el carácter cálido o normal, con algunas zonas de Galicia donde incluso fue frío. Baleares registró un invierno muy cálido, mientras que en Canarias predominó el carácter normal.
Por meses, diciembre fue cálido (+0,5 °C respecto al promedio), enero resultó normal y febrero fue muy cálido, con una anomalía de +2,4 °C, lo que lo convierte en el cuarto febrero más cálido desde 1961.
Durante el invierno se registraron varios episodios cálidos. El más prolongado tuvo lugar entre el 5 y el 20 de diciembre, con anomalías de hasta +5 °C respecto a lo habitual. En febrero se produjeron otros episodios más intensos pero breves: entre el 9 y el 13 de febrero las anomalías rondaron los +6 °C, y entre el 15 y el 19 las mínimas se situaron unos 5 °C por encima de lo normal. A partir del 20 de febrero, las temperaturas máximas alcanzaron valores muy elevados para la época, con desviaciones de hasta +8 °C en torno al día 23.
Anomalías de temperatura
Las temperaturas máximas más altas del invierno entre estaciones principales se registraron en Canarias a finales de febrero: 31,6 °C en Tenerife Sur/Aeropuerto y 30,2 °C en Santa Cruz de Tenerife, ambas el 23 de febrero.
También hubo episodios fríos, sobre todo en diciembre y enero, aunque ninguno alcanzó la categoría de ola de frío. El más prolongado ocurrió entre el 20 y el 28 de diciembre, con anomalías de hasta −3 °C. El episodio más intenso se registró entre el 4 y el 8 de enero, con temperaturas medias unos 5 °C por debajo de lo normal. Entre las mínimas más bajas destacan −14,0 °C en Molina de Aragón (6 de enero) y −10,7 °C en el Puerto de Navacerrada (5 de enero).
Precipitaciones
En cuanto a precipitaciones, el invierno fue muy húmedo. La precipitación media sobre la España peninsular alcanzó 323,2 mm, lo que supone el 171 % del valor normal del trimestre diciembre-enero-febrero (1991-2020). Esto lo sitúa como el octavo invierno más lluvioso desde 1961 y el tercero del siglo XXI, solo por detrás de los inviernos 2009-2010 y 2000-2001.
El invierno fue muy húmedo o extremadamente húmedo en gran parte de la Península, mientras que en algunos puntos del litoral mediterráneo –especialmente en la Comunidad Valenciana– el carácter fue normal o húmedo. En la cornisa cantábrica también predominaron valores normales o húmedos, con algunos puntos de Asturias incluso secos.
Diciembre fue húmedo, pero enero y febrero destacaron por el continuo paso de borrascas atlánticas, con precipitaciones que superaron ampliamente lo habitual. El conjunto de ambos meses acumuló más del doble de lluvia de lo normal, convirtiéndose en el primer bimestre del año más lluvioso de los últimos 47 años. Algunos de estos episodios intensos no habían sido anticipados con toda su magnitud en los pronósticos previos, lo que volvió a evidenciar la dificultad de afinar las previsiones en escenarios atmosféricos muy dinámicos.
Predicción estacional para la primavera
Para la primavera meteorológica (marzo, abril y mayo), Aemet estima una mayor probabilidad de temperaturas por encima de lo normal en gran parte del país: alrededor del 60 % en la Península y 70 % en Baleares, mientras que en Canarias y el suroeste peninsular la probabilidad es del 50 %.
En cuanto a precipitaciones, no se observa una tendencia clara en la mayor parte del territorio, donde las probabilidades de una primavera más seca o más lluviosa son similares. Solo en el suroeste peninsular y Canarias aparece una ligera mayor probabilidad de condiciones más secas.
Aun así, como suele ocurrir con las predicciones estacionales —que operan con amplios márgenes de incertidumbre—, su utilidad práctica es limitada y su grado de acierto solo podrá evaluarse cuando avance la primavera, algo que en ocasiones ha dejado en evidencia las dificultades de este tipo de pronósticos a largo plazo.