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El té matcha, posible remedio para los alérgicos: podría reducir los estornudos

Diversas investigaciones anteriores ya habían puesto de relieve que este tipo de té contiene elevadas concentraciones de compuestos biológicamente activos

Un estudio realizado con ratones sugiere que el polvo de té verde conocido como matcha podría ayudar a reducir los estornudos asociados a las alergias nasales. Los resultados apuntan a que este producto podría convertirse en el futuro en un complemento alimentario para aliviar los síntomas de la rinitis alérgica.

El matcha es un polvo de color verde intenso que se obtiene a partir de hojas de té verde cultivadas de forma especial, posteriormente secadas y molidas. Tradicionalmente se utiliza para preparar té, aunque también se emplea para aromatizar distintos alimentos y bebidas.

Diversas investigaciones anteriores ya habían puesto de relieve que este tipo de té contiene elevadas concentraciones de compuestos biológicamente activos, entre ellos antioxidantes y aminoácidos. Estos componentes se han relacionado con varios beneficios potenciales para la salud, como la mejora de la función cardíaca y cerebral o la disminución de procesos inflamatorios.

En este contexto, el profesor Osamu Kaminuma, del Instituto de Investigación de Biología y Medicina de la Radiación de la Universidad de Hiroshima, en Japón, centró su interés en analizar cómo podría influir el consumo de matcha en la rinitis alérgica, también conocida como fiebre del heno. Según explicó el propio investigador, «Estudios en humanos sugieren que el té verde puede aliviar la rinitis alérgica, pero no está claro cómo funciona».

Para tratar de esclarecer este mecanismo, Kaminuma y su equipo diseñaron un experimento con ratones modificados para desarrollar síntomas similares a los de la fiebre del heno. A estos animales se les administró té matcha entre dos y tres veces por semana durante más de cinco semanas. Además, recibieron una dosis adicional del preparado media hora antes de ser expuestos a un alérgeno destinado a desencadenar los síntomas de rinitis alérgica.

Los resultados del trabajo, publicados en la revista científica npj Science of Food, mostraron que los ratones tratados con matcha estornudaban considerablemente menos de lo previsto. No obstante, uno de los hallazgos más llamativos fue que el consumo de matcha no parecía alterar los mecanismos inmunológicos clásicos asociados a las alergias.

En concreto, los investigadores observaron que el tratamiento no modificaba las respuestas alérgicas dependientes de la inmunoglobulina E (IgE), ni la actividad de los mastocitos o de las células T. Estos elementos desempeñan un papel clave en las reacciones alérgicas: los anticuerpos IgE se unen a los mastocitos y provocan la liberación de histamina y otras sustancias inflamatorias, responsables de los síntomas iniciales. Por su parte, los linfocitos T regulan los procesos inmunitarios a más largo plazo, entre ellos la producción de IgE.

A pesar de que estos marcadores inmunitarios permanecieron prácticamente inalterados, los científicos detectaron otro efecto relevante. El matcha administrado por vía oral logró reducir de forma notable la activación neuronal en el tronco encefálico relacionada con el reflejo del estornudo.

Para analizar este fenómeno, el equipo estudió la actividad de un gen denominado c-Fos, que se utiliza como indicador de la respuesta neurológica y conductual ante estímulos intensos, como puede ser la exposición a un alérgeno. Concretamente, examinaron su expresión en el núcleo caudal del trigémino espinal ventral, una región del cerebro vinculada al mecanismo del estornudo.

Los resultados mostraron que, cuando los ratones desarrollaban síntomas de fiebre del heno, la expresión del gen c-Fos aumentaba significativamente. Sin embargo, en los animales tratados con matcha, los niveles de este gen descendían hasta valores cercanos a los normales.

A la vista de estos datos, los investigadores consideran que el efecto del matcha podría deberse a una modulación de las vías nerviosas implicadas en el reflejo del estornudo, más que a una alteración directa de la respuesta inmunitaria.

El siguiente paso de la investigación consistirá en comprobar si estos efectos también se reproducen en personas. En palabras de Kaminuma, «El objetivo es una opción basada en alimentos y con respaldo científico que complemente el tratamiento estándar para los síntomas de la rinitis alérgica».

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