Un hombre limpia el barro de su entrada en Llombay, Valencia
Un nuevo fenómeno atmosférico poco conocido agrava el riesgo de inundaciones en el Mediterráneo
Denominado cul-de-sac, se manifiesta cuando un ciclón estacionario se posiciona sobre una región montañosa
Los eventos climáticos adversos en el área mediterránea han sido tristemente comunes en los últimos años. El más reciente y más impactante es de hace solo un año, cuando una dana causó una riada que causó estragos sobre todo en la provincia de Valencia, aunque también en Castilla-La Mancha y Andalucía, causando 216 muertes.
Pero este no es un evento aislado. En mayo de 2023, otra región del Mediterráneo, la italiana Emilia Romaña, sufrió unas devastadoras inundaciones que dejaron 17 muertos, desplazaron a miles y provocaron daños estimados en 8.500 millones de euros. Esto impulsó la investigación para esclarecer qué causas generan este tipo de inundaciones en la zona.
Un estudio publicado en Scientific Reports analiza las condiciones que alimentaron las inundaciones en el Mediterráneo y lo que implican para futuros episodios extremos. Según los investigadores, las inundaciones no dependen de una sola causa, sino de la interacción de diversos factores, como la humedad previa del suelo, el tipo de uso del territorio y la respuesta de la escorrentía frente al nivel del mar y suelen producirse cuando varios de estos elementos coinciden al mismo tiempo.
En cualquier caso, las inundaciones suelen estar causadas por precipitaciones extremas, cuya frecuencia se espera que vaya en aumento en los próximos años lo que, previsiblemente, dará lugar a más eventos de riadas como los ocurridos recientemente. En el caso concreto de la riada de Emilia Romaña, el estudio destaca que no fueron fruto de un único episodio de precipitación extrema, sino del acumulado de lluvia durante varios días, favorecido por la topografía.
He aquí un nuevo término que acuñan los investigadores, el efecto cul-de-sac, literalmente en francés «fondo de bolsa». Consistió en que las montañas actuaron como una barrera que detuvo la humedad proveniente del mar Adriático, haciendo que la lluvia quedara confinada en la región. La presencia de un ciclón estacionario prolongó el episodio de mal tiempo, dando lugar a las inundaciones extremas.
A partir de estos resultados, los investigadores advierten que podrían producirse inundaciones igual de intensas en otras zonas con características geográficas parecidas. «Nuestro análisis demuestra que el tipo de ciclón persistente responsable de las inundaciones de 2023 y 2024 en Emilia-Romaña no es exclusivo de esta región», señala Enrico Scoccimarro, autor principal del estudio y científico sénior del Centro Euromediterráneo sobre Cambio Climático.
«Otros territorios mediterráneos con una configuración geográfica semejante podrían enfrentarse a riesgos similares», añade. Por ejemplo, se dan zonas de España como las costas valenciana o catalana, que podrían presentar condiciones similares de bloqueo orográfico y humedad advección.
Asimismo, destacan que, con el calentamiento del Mediterráneo, se espera que la atmósfera retenga más humedad y que los sistemas de transporte de humedad –vientos marítimos, ciclones– cambien, lo que podría aumentar la frecuencia de este tipo de eventos. El estudio sugiere que el índice CDP está mostrando ya un incremento.
En términos de gestión, consideran que los sistemas de alerta temprana tendrían que contemplar no sólo «tormentas extremas» sino también «eventos de lluvia sostenida» provocados por flujos de vapor de agua persistentes y atrapados por la orografía. Los planes territoriales de riesgo de inundación tienen que incorporar estos nuevos escenarios.
Superar las limitaciones de los modelos actuales
Los avances en los modelos climáticos del futuro podrían suponer un salto decisivo en la predicción de inundaciones, un fenómeno que, según los expertos, será cada vez más frecuente debido al cambio climático. Ante este escenario, se vuelve esencial desarrollar sistemas de alerta temprana más precisos y eficaces, capaces de anticipar episodios extremos y reducir su impacto sobre la población y las infraestructuras.
Con este objetivo, un grupo de investigadores ha propuesto una nueva herramienta denominada «métrica de persistencia de densidad ciclónica», destinada a mejorar el seguimiento de los ciclones que pueden generar condiciones meteorológicas severas en las zonas más expuestas. Esta métrica permitiría identificar y analizar con mayor detalle los patrones atmosféricos responsables de lluvias torrenciales o temporales intensos, ofreciendo una visión más completa del riesgo potencial.
Este estudio constituye el primer paso de un plan a largo plazo cuyo propósito es desarrollar sistemas de alerta de inundaciones a escala estacional. La iniciativa busca combinar los avances en modelización numérica con nuevos indicadores climáticos para anticipar eventos extremos con mayor antelación.
El equipo investigador pretende así superar las limitaciones de los modelos actuales, que aún presentan dificultades para prever directamente precipitaciones extremas. Mejorar esta capacidad predictiva no solo permitirá una respuesta más rápida ante emergencias, sino que también ayudará a las comunidades y autoridades locales a planificar medidas preventivas con tiempo suficiente. En definitiva, el trabajo sienta las bases para una nueva generación de modelos climáticos capaces de proteger mejor a la sociedad frente a las inundaciones, un desafío cada vez más urgente en el contexto del calentamiento global.