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Presa de Zhenjiang, en China

Así es la presa más alta del planeta: una obra colosal del tamaño de un rascacielos en las montañas de China

La central está preparada para suministrar energía a más de 360.000 hogares y estabilizar una red eléctrica regional cada vez más congestionada, consecuencia de la creciente demanda energética

China se ha convertido en el país que más obras de ingeniería faraónicas está realizando en los últimos años. Aerogeneradores gigantes, macroplantas solares o puentes impresionantes son solo algunos de los ejemplos de construcciones colosales del gigante asiático. En su mayoría, estas tienen que ver con el afán del gobierno de producir energía.

Su apuesta por las fuentes renovables se ha combinado también con el uso de los combustibles fósiles, lo que permite que China disponga de suficiente energía para abastecer a sus 1.408 millones de habitantes.

La última obra que ha dejado boquiabierto al mundo es una presa que tiene el tamaño de un rascacielos. Se trata de la central de bombeo de Zhenjiang, considerada la presa hidroeléctrica más alta del mundo, y está ubicada en la provincia de Jiangsu. Tras ocho años de trabajos, se ha alzado una pared de 182 metros de altura, es decir, el equivalente a un edificio de unas 50 plantas.

Este embalse es capaz de almacenar 17 millones de metros cúbicos de agua y su construcción ha costado 9.600 millones de yuanes, es decir, unos 1.300 millones de euros. Comenzó a operar el pasado mes de octubre y ha sido creada específicamente para estabilizar una red eléctrica regional cada vez más congestionada consecuencia de la creciente demanda energética.

Tecnología de bombeo reversible

La central de bombeo de Zhenjiang no solo impresiona desde el exterior: su imponente sala de máquinas, situada a 800 metros bajo tierra, ocupa un espacio de 250 metros de largo, 60 de alto y 25 de ancho. Allí se alojan seis gigantescas turbinas mixtas que han permitido al proyecto establecer una decena de récords en el sector y consolidarse como una de las infraestructuras de almacenamiento energético más avanzadas del mundo.

El corazón del sistema es su tecnología de bombeo reversible. Durante las horas de baja demanda, la central impulsa agua desde un embalse inferior hasta otro superior, funcionando como una auténtica batería natural. Cuando la demanda eléctrica aumenta, el agua desciende a gran velocidad y atraviesa las turbinas para generar electricidad. En total, las turbinas aportan una potencia instalada de 1,3 GW, con una producción anual estimada de 1.350 millones de kWh, frente a los 1.800 millones de kWh consumidos durante el bombeo.

Aunque la diferencia entre energía consumida y generada ronda el 25 %, el verdadero hito es que la instalación logra operar en condiciones de bajo desnivel: mientras que las centrales reversibles convencionales requieren saltos hidráulicos de unos 400 metros, Zhenjiang alcanza ese rendimiento con menos de 200 metros gracias a turbinas diseñadas para manejar grandes caudales. Esto abre la puerta a construir sistemas de almacenamiento masivo, incluso en zonas llanas o con orografía poco favorable, algo que hasta ahora era difícil de imaginar.

La central está preparada para suministrar energía y capacidad de regulación a más de 360.000 hogares. Según Wang Chenhui, director del Departamento de Desarrollo de State Grid Zhenjiang Power Supply Company, «a pleno funcionamiento proporcionará unos 2,7 millones de kilovatios de capacidad de regulación bidireccional, aliviando la presión sobre la red durante los periodos de máxima demanda». No es un dato menor en una provincia como Jiangsu, que este verano llegó a picos históricos de 156 millones de kilovatios consumidos.

Además de su impacto energético, la central destaca por su contribución a la descarbonización: se estima que permitirá ahorrar unas 140.000 toneladas de carbón al año, lo que equivale a unas 350.000 toneladas menos de CO₂ emitido a la atmósfera. Este avance se complementa con un diseño que incorpora los máximos criterios de sostenibilidad, tecnologías de control automatizado y salvaguardas antisísmicas. Según Chen Hongchun, presidente de State Grid, el proyecto ha logrado avances significativos en áreas como el desarrollo de geomembranas impermeables y otras innovaciones clave.

Uno de los logros más relevantes es que toda esta estructura monumental no se apoya en un relieve natural: la gigantesca elevación necesaria se ha creado artificialmente. Esto convierte a la central en un ejemplo de ingeniería civil capaz de redefinir los límites del almacenamiento hidroeléctrico, del mismo modo que otras megaobras del Yangtsé, como la presa de las Tres Gargantas o la futura presa más grande del mundo.

Zhenjiang no es la más grande ni la que más electricidad genera, pero sí la más alta y, sobre todo, una prueba palpable de que es posible crear almacenamiento energético a gran escala incluso cuando el terreno no acompaña. Con todo, demuestra que, si se necesita construir una batería colosal hecha de agua y montaña, basta con levantar la montaña.