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Zona en cuarentena por la peste porcina africana en el parque natural de CollserolaEuropa Press

Los veterinarios, sobre la peste porcina africana: «Es un virus muy resistente, puede sobrevivir en cualquier sitio»

El Debate habla con dos expertos que explican las características de este virus y recalcan que solamente afecta a cerdos y jabalíes y nunca a humanos

Más de una docena de jabalíes muertos en el parque natural de Collserola (Barcelona) han encendido todas las alarmas, ya que al menos nueve de ellos han dado positivo en peste porcina africana (PPA). Esta enfermedad, ausente en España desde 1994, se ha reintroducido en nuestro territorio y ahora se intenta controlar su expansión para que no afecte a más poblaciones y, sobre todo, para que las granjas de cerdos no se vean afectadas.

Este virus afecta exclusivamente a los suidos –es decir, jabalíes, cerdos y sus parientes más cercanos– y está producida por un virus «muy contagioso» que sobrevive a todo tipo de tratamientos y que se adhiere a la ropa, a los alimentos o a «cualquier otro sitio», como pueden ser los neumáticos de los coches, según explica a El Debate Luciano Díez, presidente del Colegio de Veterinarios de León.

Santiago Vega, catedrático de Sanidad Animal de la Universidad CEU-Cardenal Herrera de Valencia, añade que el nombre de la afección dice mucho de sus características: «peste» porque es altamente contagiosa, «porcina» porque solo afecta a cerdos y jabalíes y «africana» porque surgió en este continente, aunque de allí saltó a Europa en los años 60.

Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la PPA origina lesiones hemorrágicas en la piel y en los órganos internos debido al daño en el endotelio vascular. Unos síntomas que pueden recordar a los del ébola. No obstante, los veterinarios recalcan que en ningún caso puede contagiarse un ser humano, «ni por contacto con los cerdos, ni por contacto con el jabalí, ni por consumir carne contaminada», matiza Vega.

De hecho, Díez comenta que los cerdos infectados suelen presentar sintomatología muy evidente, por lo que su carne no suele llegar a consumirse. Incluso en el hipotético caso de que algún cerdo fuera asintomático y pudiera llegar a ingerirse su carne por un humano, no pasaría «absolutamente nada, ya que llevamos conviviendo con este virus durante décadas» y nunca ha habido transmisión a una persona, algo «imposible», resalta el presidente del Colegio. Por todo ello, ambos veterinarios insisten en que estas navidades todo el mundo debería consumir productos de cerdo sin ningún tipo de temor.

Igualmente, Díez subraya que no se trata de un evento extraño, puesto que este virus lleva años circulando por Europa y la zona en la que se ha producido el foco, el parque natural de Collserola, se puede considerar un lugar de paso de mercancías y cercano a carreteras. «La globalización lleva a que estemos llevando con nosotros agentes patógenos que, de otra manera, no se diseminarían», apostilla Vega.

Las autoridades sospechan que este caso concreto ha podido producirse porque los jabalíes hayan ingerido carne contaminada de un bocadillo. La secuencia de los hechos podría haber sido la siguiente: una persona ha comprado embutido contaminado en un país extranjero, se ha hecho un bocadillo, ha viajado por Europa, ha parado en Barcelona y ha dejado parte de ese alimento allí.

¿Por qué unas medidas tan extremas?

Y la pregunta que se hacen muchas personas es: si no afecta a las personas, ¿por qué se están tomando unas medidas tan extremas de vigilancia y cuarentena de la zona? Desde este fin de semana se han establecido dos anillos, uno de 6 kilómetros en torno al primer caso y otro de 20 kilómetros en el que se incluyen unas 39 granjas de porcino.

Este tipo de decisiones también se explican por el hecho de que no existe vacuna ni tratamiento ante esta enfermedad. No existen medidas eficaces de control, según recuerda Santiago Vega. Sin embargo, en el pasado su erradicación en España se llevó a cabo gracias a que se hizo una detección muy precoz, un buen diagnóstico y un sacrificio rápido de los animales afectados. Además, las granjas se mejoraron de una forma muy importante para evitar la entrada de agentes patógenos. «Las medidas son draconianas porque exigen un cumplimiento extremo», sentencia.

Aunque la peste porcina africana no suponga un peligro de salud pública, el impacto del brote es considerable. Vega menciona que España es el tercer país productor de cerdo del mundo y buena parte de esa producción se destina a la exportación: cada año se generan alrededor de 8.800 millones de euros en ventas al exterior. Una interrupción del comercio supondría una crisis de enorme magnitud para el sector y para la economía del país. Del porcino dependen unas 400.000 personas, cuyo empleo y consumo sostienen a su vez a otras industrias vinculadas. «La trascendencia del brote es principalmente económica y de confianza comercial entre socios; no es un problema de salud pública», subraya el experto, que insiste en que el consumo de carne de cerdo sigue siendo totalmente seguro.