Un jabalí campando a sus anchas por la carretera.
Qué es la peste porcina africana que ha reaparecido en España 31 años después
Esta enfermedad origina lesiones hemorrágicas en la piel y órganos internos de los suidos por lesiones de los endotelios vasculares
La comunidad autónoma de Cataluña ha decretado la «alerta sanitaria» ante los hallazgos de 14 jabalíes muertos en la sierra de Collserola, en el municipio barcelonés de Sardañola del Vallés. Al cierre de esta edición, dos de esos cuerpos habían sido confirmados como positivos en peste porcina africana a la espera del resultado del resto, todos encontrados en la misma zona.
Este domingo, la conselleria de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación anunció que se iba a llevar a cabo un dispositivo de control y captura de posibles jabalíes infectados para frenar el avance del brote. El conseller, Òscar Ordeig, no dudó incluso en solicitar ayuda a la Unidad Militar de Emergencias (UME), ya que dispone de una unidad de vigilancia cinegética, después de que el Gobierno central la hubiera puesto a disposición de la Generalitat para contener la peste.
Pero, ¿en qué consiste esta enfermedad que ha reaparecido en España 31 años después de su erradicación? Según explica el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) en su página web, la peste porcina africana (PPA) es una enfermedad altamente contagiosa que está causada por un virus de la familia Asfarviridae, género Asfivirus, existiendo cepas que pueden provocar cuadros agudos o hiper agudos con niveles de mortalidad y morbilidad próximos al 100 %.
La afección, que solo afecta a los suidos –jabalíes y cerdos domésticos– origina lesiones hemorrágicas en la piel y en los órganos internos debido al daño en el endotelio vascular. No es posible que haya zoonosis, es decir, transmisión de los animales a los seres humanos, por lo que las diferentes autoridades piden calma a la población.
Se identificó por primera vez en Kenia en 1909 y su llegada a Europa se produjo en 1957 a través de Portugal que, pocos años después, en 1960, provocó una amplia epidemia que afectó a varios países del continente. España se vio especialmente perjudicada, hasta el punto de que la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) impuso un veto de tres décadas a la exportación de productos porcinos procedentes del país. Posteriormente, en 1971, la enfermedad alcanzó América.
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas
Un segundo gran foco se introdujo en 2007 por el puerto georgiano de Poti, iniciando una rápida propagación que continuó durante los años siguientes, hasta registrarse, a comienzos de 2023, en más de cincuenta países repartidos por los cinco continentes. Debido a su enorme impacto en la producción porcina mundial y a su relevancia como uno de los principales problemas de la sanidad animal, la enfermedad forma parte de la lista de declaración obligatoria de la OIE.
Cómo se transmite
En lo referente a su transmisión, el virus puede desplazarse de un animal infectado a otro sano mediante el contacto con orina, heces o a través de vectores como las garrapatas. El jabalí, por su comportamiento carroñero, puede infectarse al consumir restos de otros animales portadores del virus, lo que facilita que actúe como un importante amplificador de la enfermedad y contribuya a su rápida expansión.
La transmisión indirecta también es posible a través de materiales contaminados, como ropa, calzado o utensilios de uso agrícola. Por esta razón, cuando se confirma un brote, se decreta la suspensión de la actividad cinegética y se extreman las medidas de bioseguridad con el fin de limitar la diseminación del patógeno. Es lo que ha ocurrido en Barcelona, donde se ha acotado la zona afectada a cualquier persona para evitar esa transmisión indirecta.
Los síntomas dependen de la cepa viral y de la raza del animal afectado, aunque suelen manifestarse como fiebre elevada, inflamación ocular, coloración azulada de orejas y hocico, vómitos o enrojecimiento cutáneo. En la actualidad no se dispone de una vacuna ni de un tratamiento específico, por lo que en los casos más graves la infección termina resultando mortal.