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Presa de Aldeadávila, en Salamanca

Presa de Aldeadávila, en SalamancaGetty Images

España pierde un 46 % del consumo urbano de agua por evaporación de embalses

Los autores del estudio advierten de que el modelo tradicional, basado en aumentar la capacidad de almacenamiento para hacer frente a las sequías, resulta cada vez menos eficaz

España pierde cada año una cantidad de agua equivalente al 46 % del consumo urbano por un factor habitualmente invisible: la evaporación de los embalses. Este fenómeno supone un impacto económico estimado en unos 800 millones de euros anuales y podría agravarse notablemente en las próximas décadas. Según una investigación reciente, a finales de siglo podrían perderse hasta dos de cada diez litros de agua almacenados, el doble que en la actualidad.

Estas conclusiones forman parte de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de La Rioja, la Universidad de las Islas Baleares y el Instituto Pirenaico de Ecología (CSIC), publicado en la revista científica Earth’s Future. El trabajo analiza de forma exhaustiva las pérdidas de agua por evaporación en 362 embalses españoles, que concentran el 94 % de la capacidad total de almacenamiento del país.

Los autores explican que, cada año, España pierde en torno al 10 % del volumen total de agua embalsada, lo que equivale a unos 2.000 hectómetros cúbicos. Esta cantidad sería suficiente para cubrir casi la mitad del consumo urbano anual, lo que da una idea clara de la magnitud del problema. Sin embargo, estas pérdidas apenas se tienen en cuenta en la planificación hidrológica, pese a su peso creciente en el balance hídrico nacional.

El estudio revela que entre 1961 y 2018 la evaporación en los embalses españoles aumentó a un ritmo medio de 27,7 hectómetros cúbicos por año. En conjunto, las pérdidas acumuladas durante ese periodo rondan los 114.000 hectómetros cúbicos, un volumen equivalente al caudal total de todos los ríos de la cuenca del Ebro durante una década completa.

Las proyecciones futuras resultan aún más preocupantes. De mantenerse la tendencia actual y bajo un escenario de calentamiento global, la evaporación podría incrementarse un 35 % de aquí a 2100. Esto elevaría las pérdidas anuales hasta cerca de 3.000 hectómetros cúbicos, lo que supondría que uno de cada cinco litros almacenados acabaría evaporándose antes de poder ser utilizado.

Por cuencas hidrográficas, Guadiana, Tajo, Ebro y Duero aparecen como las más vulnerables, debido tanto a su elevada capacidad de almacenamiento como al aumento previsto de las temperaturas. En estos territorios, las pérdidas anuales podrían situarse entre los 600 y los 700 hectómetros cúbicos.

Almacenar agua implica su pérdida

Los investigadores describen este fenómeno como una «paradoja hidrológica»: cuanto más agua se almacena, mayor es la superficie expuesta a la atmósfera y, por tanto, mayores son las pérdidas por evaporación. En los últimos veinte años, estas pérdidas han superado los 2.600 hectómetros cúbicos anuales y se han convertido en un elemento estructural del sistema hídrico español.

El estudio recuerda que los embalses han sido clave para el desarrollo agrícola, industrial y energético del país. En apenas seis décadas, la superficie de regadío se ha duplicado, pasando de 1,8 millones de hectáreas en 1960 a 3,7 millones en 2018, y actualmente el regadío consume cerca del 80 % del agua embalsada.

No obstante, los autores advierten de que el modelo tradicional, basado en aumentar la capacidad de almacenamiento para hacer frente a las sequías, resulta cada vez menos eficaz en un clima más cálido y seco. Por ello, subrayan la necesidad urgente de integrar la evaporación en la gestión del agua, optimizar la operación de los embalses, aplicar tecnologías para reducir las pérdidas y promover un uso más eficiente de los recursos hídricos.

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