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Estelas de condensación en el cieloGetty Images/iStockphoto

Revelan el impacto oculto de las estelas de los aviones

Un equipo de la universidad de Leipzig combinó datos de vuelos comerciales, observaciones por satélite y modelos informáticos avanzados

Las estelas que dejan los aviones al atravesar nubes altas, invisibles para el ojo humano, están teniendo un impacto climático mayor de lo que se pensaba. Un nuevo estudio científico revela que estas huellas ocultas de la aviación contribuyen de forma significativa al calentamiento del planeta y desmontan la idea de que volar entre nubes pueda ser una solución «verde» para reducir la huella del transporte aéreo.

Investigadores del Instituto de Meteorología de la Universidad de Leipzig han dado un paso relevante en la comprensión del impacto de la aviación al cuantificar, por primera vez, el efecto de las estelas de condensación que se forman dentro de nubes cirros naturales. Estas estelas, conocidas como contrails, representan el mayor componente del impacto climático del transporte aéreo más allá de las emisiones directas de dióxido de carbono.

El estudio, publicado en la revista científica Nature Communications, revela que las llamadas estelas «ocultas», hasta ahora ignoradas en muchos análisis, pueden aportar hasta un 10 % adicional del efecto de calentamiento asociado a las estelas visibles.

El hallazgo supone un cambio significativo en la forma de evaluar la huella climática de la aviación. Hasta ahora, la mayor parte de los estudios se habían centrado en las estelas claramente visibles en cielos despejados, dejando de lado aquellas que se forman en el interior de nubes cirros y que pasan desapercibidas para el observador. Sin embargo, los investigadores alemanes han demostrado que estas estelas integradas en las nubes también contribuyen de forma apreciable al calentamiento global inducido por la actividad aérea.

Según explica el autor principal del estudio, el meteorólogo Matthias Tesche, existía la hipótesis de que este tipo de estelas podría incluso contrarrestar el efecto de calentamiento de los cirros naturales, llegando a producir un efecto neto de enfriamiento. «No hemos encontrado evidencias claras de que esto ocurra», señala Tesche. «Nuestros resultados indican que desviar vuelos de forma deliberada hacia zonas con cirros para reducir el impacto climático de la aviación no es una estrategia eficaz».

Un impacto invisible, pero medible

El estudio cobra especial relevancia al coincidir en el tiempo con otra investigación publicada en la misma revista, que concluye que las condiciones atmosféricas necesarias para la formación de estelas se dan casi exclusivamente en las mismas regiones donde se forman las nubes cirros. Este dato sugiere que la mayoría de las estelas podrían generarse dentro de nubes ya existentes, y no en aire despejado como se asumía tradicionalmente. De confirmarse esta idea, el peso real de las estelas ocultas en el balance climático de la aviación sería mayor de lo estimado hasta ahora.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo de Leipzig combinó datos de vuelos comerciales, observaciones por satélite y modelos informáticos avanzados. En concreto, compararon las trayectorias de miles de aviones con mediciones obtenidas mediante un láser instalado en un satélite. En los puntos donde coincidían los recorridos de las aeronaves y las observaciones satelitales, los científicos analizaron si las nubes cirros presentaban alteraciones atribuibles al paso de los aviones.

Este meticuloso cruce de datos permitió identificar alrededor de 40.000 casos relevantes. A partir de ellos, los investigadores calcularon primero el efecto radiativo local –es decir, el impacto en el equilibrio entre la energía que entra y sale de la atmósfera– y posteriormente extrapolaron los resultados a escala global. El análisis también reflejó con claridad el desplome del tráfico aéreo durante la pandemia de coronavirus, un descenso que quedó registrado de forma evidente en los datos y que reforzó la validez de la metodología empleada.

Las conclusiones del trabajo tienen implicaciones directas para las estrategias de mitigación del impacto climático del sector aéreo. Para Torsten Seelig, primer autor del estudio, el mensaje es claro: «No solo las estelas visibles deben incluirse en las evaluaciones climáticas, sino también aquellas que se forman dentro de las nubes. Además, queda demostrado que modificar las rutas de vuelo para atravesar cirros no es una solución válida para el llamado ‘vuelo verde’».

En un contexto en el que la aviación busca reducir su huella ambiental mediante combustibles sostenibles, mejoras tecnológicas y ajustes operativos, este estudio subraya la necesidad de contar con evaluaciones más completas y realistas. Las estelas invisibles, aunque difíciles de detectar a simple vista, forman parte del problema y deben incorporarse a cualquier análisis riguroso sobre el impacto climático del transporte aéreo.