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Anguilas del Delta del EbroMARIANO CEBOLLA / PNDE

El Gobierno propondrá a las comunidades declarar la anguila «en peligro de extinción»

Su inclusión en el Lespre requiere la colaboración de las regiones, ya que se trata de una especie que se captura exclusivamente en aguas interiores y continentales

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) llevará al próximo Comité de Flora y Fauna, previsto para el 17 de febrero, la propuesta de declarar a la anguila europea como especie «en peligro de extinción» dentro del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre). La medida busca reforzar la protección de una especie cuya población lleva décadas en acusado retroceso y cuya situación ha sido calificada de crítica por organismos científicos internacionales.

El anuncio se produce tras la reunión celebrada este jueves entre la vicepresidenta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, y la junta directiva de Euro-Toques España, la organización que agrupa a destacados chefs y que impulsa la campaña 'Angulas, no, gracias', contraria al consumo de la cría de anguila. El encuentro, celebrado en la sede del Ministerio y también de forma telemática, contó con la participación de figuras relevantes de la alta cocina española, como Maca de Castro, presidenta de la organización; Pedro Subijana, presidente de honor; Andoni Luis Aduriz, impulsor de la iniciativa, o Diego Guerrero.

Durante la reunión, Aagesen trasladó a los representantes del sector gastronómico la voluntad del Miteco de reactivar la tramitación para la protección especial de la anguila, una especie cuya población ha sufrido un fuerte declive desde mediados del siglo XX. La anguila europea está catalogada como «En peligro crítico» por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), lo que refuerza la necesidad de adoptar medidas adicionales de conservación.

Cooperación con las comunidades

La inclusión de la anguila en el Lespre requiere la colaboración de las comunidades autónomas, ya que se trata de una especie que se captura exclusivamente en aguas interiores y continentales. En este contexto, el Ministerio propondrá formalmente el próximo 17 de febrero su declaración como especie «En peligro de extinción», con el objetivo de garantizar su recuperación y frenar el deterioro de sus poblaciones.

Desde el Miteco se subraya que la iniciativa se apoya en criterios científicos sólidos, en las recomendaciones de organismos internacionales y en los compromisos asumidos por España en materia de conservación de la biodiversidad, así como en la lucha contra el tráfico ilegal de especies, uno de los factores que más presión ejerce sobre la anguila.

La propuesta de inclusión de la anguila europea en el Lespre se remonta a 2020, cuando el Ministerio solicitó un dictamen al Comité Científico. El informe fue favorable, al constatar que la especie se encontraba fuera de los límites biológicos de seguridad y mantenía una tendencia regresiva sostenida desde las décadas de 1970 y 1980. Posteriormente, nuevos datos aportados por el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES) y la UICN reforzaron esta conclusión.

En marzo de 2024, el Comité Científico actualizó su valoración y mantuvo su recomendación de incluir a la anguila en el Catálogo Español de Especies Amenazadas con la máxima categoría de protección. Esta actualización fue trasladada a las comunidades autónomas en noviembre de ese año, aunque entonces no se alcanzó la mayoría necesaria para su aprobación. A la vista de la evolución negativa de la especie, el Ministerio ha decidido retomar ahora la propuesta.

En paralelo, el sector gastronómico ha reiterado su compromiso con la conservación. Euro-Toques España recordó durante la reunión su llamamiento público, realizado hace dos años y recuperado el pasado diciembre, para evitar el consumo de angula como un gesto de coherencia ética y profesional ante la situación crítica de la especie. La vicepresidenta agradeció esta implicación y destacó el papel de los cocineros como prescriptores sociales capaces de impulsar cambios en los hábitos de consumo compatibles con la protección del patrimonio natural.