Vista aérea de la Amazonía
La Amazonía se enfrenta al nuevo clima «hipertropical», nunca visto en millones de años
Los investigadores advierten que regiones tropicales de África occidental y del sudeste asiático podrían experimentar procesos similares
La Amazonía se adentra de forma progresiva en un escenario climático inédito, caracterizado por temperaturas más elevadas y periodos de sequía cada vez más largos y severos. Los científicos lo definen como un clima «hipertropical», unas condiciones que no se registraban en la Tierra desde hace decenas de millones de años y que colocan a los árboles del mayor bosque tropical del planeta al límite de su resistencia fisiológica.
Una investigación liderada por la Universidad de California en Berkeley advierte de que, si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan en niveles elevados, este tipo de sequías cálidas podría generalizarse en amplias zonas de la Amazonía antes de que termine el siglo. Según sus proyecciones, hacia el año 2100 podrían registrarse hasta 150 días anuales con estas condiciones extremas, incluso durante meses que tradicionalmente forman parte de la estación lluviosa.
El impacto potencial va mucho más allá de la pérdida de masa forestal. La Amazonía, junto a otros bosques tropicales, desempeña un papel clave en la regulación del clima global al absorber grandes cantidades de dióxido de carbono. Una mortalidad masiva de árboles reduciría drásticamente esa capacidad, debilitando uno de los principales sumideros naturales de carbono del planeta.
De hecho, estudios recientes ya han detectado aumentos medibles del CO₂ atmosférico tras episodios de sequía severa en la región amazónica, una señal clara de que los cambios climáticos en los trópicos tienen consecuencias directas sobre el equilibrio global del carbono.
Una estación seca cada vez más larga
El patrón climático tradicional de la Amazonía se está alterando, prolongando la estación seca –habitualmente concentrada entre julio y septiembre– y elevando las temperaturas por encima de los valores habituales. Este desplazamiento de las condiciones climáticas es lo que da lugar a lo que los científicos describen como un nuevo bioma: los llamados hipertrópicos.
«El problema es que estas sequías cálidas empujan al bosque más allá de los límites que hoy asociamos a un ecosistema tropical», explica Jeff Chambers, director del estudio, en un comunicado de la Universidad de California en Berkeley. El trabajo, publicado en la revista Nature, documenta cómo la combinación de calor extremo y falta de agua incrementa de forma significativa el estrés fisiológico de los árboles y dispara su mortalidad.
Los investigadores han logrado identificar los mecanismos que explican este colapso. Cuando la humedad del suelo cae por debajo de aproximadamente un tercio de su volumen normal, los árboles dejan de absorber carbono de la atmósfera. En ese punto, muchos mueren por inanición o por fallos en el transporte de savia, debido a la formación de burbujas de aire en su interior.
El estudio también revela que no todas las especies responden igual. Los árboles de crecimiento rápido y madera menos densa resultan especialmente vulnerables, mientras que aquellos con estructuras más densas muestran una mayor resistencia. Chambers, que investiga la Amazonía desde principios de los años noventa en colaboración con el Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonía (INPA), subraya que este patrón podría transformar profundamente la composición del bosque.
Los científicos advierten además de que este clima hipertropical no se limitaría a Iberoamérica. Regiones tropicales de África occidental y del sudeste asiático podrían experimentar procesos similares si la tendencia actual continúa.
El mensaje final del estudio es claro: el alcance y la velocidad de este cambio dependen en gran medida de las decisiones humanas. «Está en nuestras manos hasta qué punto permitimos que este nuevo clima se consolide», señala Chambers. Si las emisiones de gases de efecto invernadero no se reducen de forma sustancial, la Amazonía podría convertirse antes de lo previsto en un ecosistema radicalmente distinto, con consecuencias difíciles de revertir.