Lago volcánico Nyos
Lagos que pueden explotar: qué es la erupción límnica y por qué se produce
Hasta donde se sabe, solo se ha producido en dos ocasiones documentadas, ambas en Camerún, pero en España se ha documentado un caso con posibilidad de que experimentarlo
Bajo la superficie aparentemente tranquila de algunos lagos se esconde un peligro invisible. Estas masas de agua pueden liberar de forma repentina enormes cantidades de gases acumulados en el fondo, provocando un fenómeno devastador conocido como erupción límnica. Aunque poco frecuente, este proceso natural ha causado tragedias mortales y sigue siendo objeto de estudio por su potencial impacto sobre poblaciones y ecosistemas cercanos.
Este tipo de fenómeno consiste en la salida del lago de grandes concentraciones de CO2, gas que, al tener más densidad del aire, tiende a acumularse en las depresiones del terreno, asfixiando a la fauna, al ganado y a los seres humanos.
Se considera que este tipo de erupciones puede desencadenarse por deslizamientos de tierra, terremotos, actividad volcánica o determinadas explosiones de origen geológico. El riesgo aumenta cuando concurren varios factores: una elevada concentración de dióxido de carbono (CO₂), una gran profundidad del lago, un fondo frío y la proximidad de zonas volcánicas activas. Además, el lago debe presentar una estratificación estable, es decir, que sus capas de agua no se mezclen con facilidad.
La explicación del fenómeno suele compararse con lo que ocurre al destapar una bebida carbonatada. El CO₂ es altamente soluble en agua, pero su solubilidad depende en gran medida de la presión y la temperatura. Al abrir una botella, la presión disminuye bruscamente y el gas disuelto se libera en forma de burbujas; algo similar sucede si el líquido se calienta. En los lagos profundos, la presión en el fondo es muy elevada, lo que permite que se acumulen grandes cantidades de CO₂ disuelto, especialmente si el agua es fría.
Cualquier alteración que rompa el equilibrio natural puede provocar el ascenso de agua saturada hacia la superficie, donde la presión ya no es suficiente para retener el gas. En ese momento, el CO₂ se libera de forma explosiva, formando una columna de burbujas que, a su vez, arrastra más agua profunda hacia arriba, amplificando el proceso.
Dos casos documentados
Aunque está estrechamente vinculado a regiones volcánicas, este fenómeno no es único de estas zonas. Hasta donde se sabe, solo se ha producido en dos ocasiones documentadas, ambas en Camerún y con apenas dos años de diferencia. La primera ocurrió en el lago Monoun en 1984 y causó la muerte por asfixia de 37 personas. La segunda, mucho más devastadora, se registró en 1986 en el lago Nyos, donde fallecieron más de 1.700 personas. En este caso se estima que se liberaron más de 80 millones de metros cúbicos de CO₂. Desde 2001, el riesgo en el lago Nyos se ha reducido mediante un sistema de desgasificación artificial, reforzado en 2011 con la instalación de nuevos conductos, aunque el lago sigue recibiendo CO₂ de origen volcánico.
Los científicos advierten de que otros lagos podrían ser susceptibles de sufrir erupciones límnicas. Uno de los más vigilados es el lago Kivu, situado entre Ruanda y la República Democrática del Congo, donde se acumulan enormes cantidades de gas disuelto y se estima que este tipo de evento podría repetirse cada mil años. También se han identificado riesgos en lagos como Vollert-Sued, en Alemania, y Monticchio Piccolo y Albano, en Italia, todos ellos de tipo meromíctico, cuyas aguas profundas no se mezclan con las superficiales.