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Imagen de unas anguilasEuropa Press

La declaración de la anguila como especie en peligro de extinción enfrenta a Gobierno, comunidades y ecologistas

Su inclusión en el Lespre requiere la colaboración de las regiones, ya que se trata de una especie que se captura exclusivamente en aguas interiores y continentales

Este martes, el Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) que dirige la vicepresidenta tercera Sara Aagesen llevará al Comité de Flora y Fauna de este martes la propuesta de declarar a la anguila europea como especie «en peligro de extinción» dentro del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre).

Tal y como informó el ministerio a finales del mes pasado, esta decisión se toma tras una reunión con Euro-Toques España, la organización que agrupa a destacados chefs y que impulsa la campaña 'Angulas, no, gracias', contraria al consumo de la cría de anguila. Su población ha sufrido un fuerte declive desde mediados del siglo XX, e incluso la anguila europea está catalogada como «en peligro crítico» por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), lo que refuerza la necesidad de adoptar medidas adicionales de conservación, según el Ministerio.

No obstante, la inclusión de la anguila en el Lespre requiere la colaboración de las comunidades autónomas, ya que se trata de una especie que se captura exclusivamente en aguas interiores y continentales. Y es aquí donde se puede producir el choque.

Murcia, Asturias y Cantabria, en contra

Actualmente hay comunidades autónomas que siguen permitiendo la pesca de las angulas, como es el caso de Asturias, Cantabria, Cataluña, Galicia y la Comunidad Valenciana. Otras, en cambio, ya han vedado sus capturas, como ocurre en Andalucía (en 2010), Baleares (2022) y País Vasco (2025).

De momento, la Región de Murcia ya ha adelantado que votará en contra de esta declaración y advierte de que no se puede aplicar una veda total «sin aportar todos los estudios científicos que analizan las causas reales del declive». La inclusión en la categoría de ‘en peligro de extinción’ supondría en la práctica la prohibición total de su pesca en aguas interiores y continentales. Desde el Ejecutivo regional se advierte de que esta medida tendría un impacto directo sobre la actividad pesquera artesanal del Mar Menor, especialmente en municipios como San Pedro del Pinatar, donde la captura de anguila constituye un pilar económico y social con más de cinco generaciones de tradición.

Por su parte, el Principado de Asturias, en este caso gobernada por el socialista Adrián Barbón, apuesta por una pesca sostenible de la anguila y rechaza incluirla en el listado de especies protegidas. El Ejecutivo autonómico considera incoherente que un país adopte de forma unilateral la prohibición de la captura de esta especie mientras que otros limítrofes, como Francia o Portugal, con volúmenes de captura superiores, no lo hagan. Por ello, el Principado reclama que una decisión de este alcance se analice y acuerde en el marco de la UE.

La vecina Cantabria se suma a esta posición, ya que consideran que la conservación de la biodiversidad debe basarse en criterios científicos, en la evaluación de resultados reales y en la colaboración con los territorios que han demostrado una gestión eficaz, y no en decisiones centralizadas que ignoren la realidad territorial y los esfuerzos realizados durante años. «No se puede proteger una especie penalizando precisamente a las comunidades que han aplicado modelos de gestión rigurosos, con control del esfuerzo pesquero, seguimiento científico y resultados contrastados», y demonizar un modelo que funciona, por eso la Consejería se posiciona al lado del sector pesquero profesional de Cantabria en su rechazo a la medida.

En el caso de Galicia, la conselleira do Mar, Marta Villaverde, destaca que incluir a la anguila en el Lespre «prohibiría ese comercio y, por lo tanto, impactaría de una forma muy significativa en muchas cofradías que dependen de ese recurso», lo que posiciona a la comunidad presidida por Alfonso Rueda al margen de la medida. Las cofradías gallegas, por su parte, ven «incomprensible» que el Gobierno central pretenda dar este paso y dicen asistir «atónitos», tras el encuentro del ministerio con una organización de cocineros europea.

Las asociaciones conservacionistas, en cambio, coinciden con la propuesta del Gobierno central y hacen presión para que esta inclusión de la especie en el Lespre se produzca. Desde Ecologistas en Acción explican que la anguila es la especie de pez que ha sufrido una regresión más severa durante las últimas décadas en la Península Ibérica, donde ha perdido el 80 % del área de distribución que ocupaba.

Por ello, apoyan la propuesta del Ministerio de incluirla en el listado Lespre y en el Catálogo Español de Especies Amenazadas en la categoría de «en peligro de extinción» para prohibir así su pesca en todo el país.

«Espiral de extinción»

El biólogo e investigador de la Estación Biológica de Doñana-CSIC Miguel Clavero ha advertido de que la anguila europea se encuentra en una «espiral de extinción» provocada por la combinación de su creciente escasez y el valor añadido que le otorga el mercado como producto exclusivo. En una entrevista, el experto sostiene que una especie al borde del colapso «no debe explotarse comercialmente» y respalda la intención del Miteco de proponer su catalogación como especie en peligro de extinción. Según un estudio liderado por Clavero, la rareza de la anguila incrementa su atractivo comercial y alimenta un círculo vicioso que puede llevarla a desaparecer.

Clavero explica que el declive responde a múltiples factores. La construcción masiva de presas a lo largo del siglo XX bloqueó el acceso de las angulas a los ríos del interior, reduciendo drásticamente su área de distribución. A ello se suma la introducción en Europa de un parásito procedente de Asia que afecta a su vejiga natatoria y dificulta su migración de más de 5.000 kilómetros hasta el mar de los Sargazos, donde se reproduce, además de la contaminación, que compromete sus reservas de grasa. Sin embargo, señala que la presión pesquera ha sido determinante: lo que fue una actividad tradicional evolucionó hacia una explotación industrial y globalizada, con colapsos sucesivos de las poblaciones japonesa, europea y americana ligados a la demanda internacional.