El Teide, en Tenerife
Los últimos enjambres sísmicos suponen «un pasito más allá» en la actividad volcánica en Tenerife
El director del IGN recalcó que, por ahora, no se modifican las probabilidades de erupción ni a corto ni a medio plazo
Los tres enjambres sísmicos registrados en apenas una semana en la zona de Las Cañadas del Teide sitúan la actividad volcánica de Tenerife «un pasito más allá», según ha reconocido el director del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, Itahiza Domínguez. El responsable científico realizó estas declaraciones tras una nueva reunión del comité científico del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias.
Domínguez explicó que el aumento en la frecuencia de los eventos sísmicos apunta a «una fase nueva» dentro del actual proceso de vigilancia, aunque insistió en que todavía es pronto para determinar si esta dinámica se mantendrá en el tiempo o si, por el contrario, cesará como ha ocurrido en otras ocasiones. «No es de extrañar que tengamos más enjambres de este tipo, como tampoco lo sería que esto parara», señaló, apelando a la prudencia.
En cualquier caso, el director del IGN recalcó que, por ahora, no se modifican las probabilidades de erupción ni a corto ni a medio plazo. Para que el escenario cambiara de forma significativa, tendrían que registrarse terremotos sentidos por la población, con magnitudes a partir de 2,5 mbLg. «Sería a partir de ahí cuando podría ser preocupante, pero habría que evaluarlo en cada caso», precisó, recordando además que no todas las intrusiones magmáticas desembocan en una erupción.
Como ejemplo, citó lo ocurrido tras la erupción del volcán submarino Tagoro en 2011, en la isla de El Hierro. Después de aquel episodio se detectaron hasta seis nuevas intrusiones de magma que finalmente no tuvieron consecuencias eruptivas.
A falta de un registro instrumental histórico de erupciones en Tenerife, los científicos deben apoyarse tanto en crónicas y referencias documentales –que coinciden en señalar la presencia de terremotos sentidos por la población antes de procesos eruptivos– como en la comparación con otros sistemas volcánicos del mundo para estimar probabilidades y escenarios.
Respecto al enjambre más reciente, iniciado a las 23.00 horas del miércoles, Domínguez indicó que los terremotos presentan una amplitud «un poquito mayor», lo que ha facilitado su detección. Aun así, las magnitudes siguen siendo reducidas, inferiores a 0,7 u 0,8 mbLg. De hecho, el enjambre de 2016, que marcó el inicio de la anomalía que desde entonces monitoriza la comunidad científica en la isla, incluyó sismos de mayor magnitud que los actuales. No obstante, el episodio que comenzó esta semana es el de mayor duración de los observados hasta la fecha.
El experto también se refirió a los denominados eventos híbridos, que combinan características de los terremotos «clásicos» con señales de baja frecuencia. Este tipo de sismos suele asociarse a fracturas en el subsuelo que posteriormente se rellenan con fluidos –ya sea gas, agua o magma– generando vibraciones específicas. «Son típicos en muchos volcanes del mundo; no es algo nuevo. Lo que ocurre es que en Tenerife no se registran tantos como en sistemas más activos», explicó.
La complejidad del sistema volcánico tinerfeño radica, según Domínguez, en la coexistencia de un sistema central con cámara magmática relativamente superficial –capaz de generar magmas evolucionados– y erupciones basálticas en dorsales, similares a las observadas en La Palma. Esta combinación constituye un «cóctel» poco habitual a escala global, con escasos análogos claros.
Con todo, el director del IGN subrayó que esta singularidad no implica falta de conocimiento. «Sabemos lo que está pasando, aunque siempre se puede mejorar», afirmó. De hecho, el reciente incremento de actividad llevará a reforzar la vigilancia para detectar posibles señales que en otros momentos podrían haber pasado desapercibidas.
Actualmente, Tenerife cuenta con más de un centenar de estaciones de monitorización, lo que la convierte en una isla «súper bien monitorizada». La cantidad de datos disponibles es «sin precedentes» y permite identificar procesos que hace quince años habrían resultado indetectables.
Por último, Domínguez señaló que la población canaria está hoy «mejor preparada», en parte por la experiencia reciente de la erupción en La Palma. Aun así, considera que queda trabajo por hacer en materia de divulgación y cultura del riesgo para que la ciudadanía comprenda mejor a qué puede enfrentarse y cuáles son las particularidades de los volcanes presentes en Tenerife.