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Césped con amapolas en flor, tomillo y otras flores silvestres

Césped con amapolas en flor, tomillo y otras flores silvestresGetty Images

Los virus no solo enferman: nuevas investigaciones revelan su papel clave en los ecosistemas

Podrían ayudar a los microorganismos a adaptarse y mantener su actividad, favoreciendo la resiliencia de los ecosistemas

Durante mucho tiempo, los virus han sido asociados casi exclusivamente con enfermedades. No obstante, esta visión está empezando a cambiar gracias a nuevas investigaciones que revelan su papel esencial en la naturaleza. Dos estudios recientes, desarrollados por equipos internacionales, apuntan a que estos microorganismos no solo forman parte de los ecosistemas, sino que también influyen directamente en procesos clave como el clima o la fertilidad del suelo.

«El papel de los virus en la naturaleza ha sido subestimado durante décadas», señala el investigador José L. Balcázar, del Instituto Catalán de Investigación del Agua, quien ha participado en ambos trabajos. Según explica, los resultados obtenidos muestran que los virus no actúan únicamente como agentes destructores, sino que también desempeñan funciones reguladoras fundamentales para la vida en el planeta.

Uno de los estudios, publicado en Nature Reviews Earth & Environment, pone el foco en los suelos y demuestra que los virus pueden influir en la forma en que se almacena el carbono. Lejos de limitarse a eliminar microorganismos, estos agentes transportan genes capaces de modificar el metabolismo de sus hospedadores. Esto determina si el carbono permanece retenido en el suelo o si, por el contrario, se libera a la atmósfera en forma de dióxido de carbono (CO2). Este hallazgo es especialmente relevante, ya que los suelos almacenan más carbono que la atmósfera y la vegetación combinadas, lo que los convierte en un elemento clave en el equilibrio climático.

El segundo trabajo, difundido en Nature Communications, revela otro aspecto igualmente importante: la capacidad de los virus para favorecer la fijación de nitrógeno. Este proceso resulta esencial para el crecimiento de las plantas y la productividad de los ecosistemas. En concreto, los científicos identificaron un gen de origen viral, denominado nifU, que potencia la actividad de las bacterias responsables de fijar nitrógeno. Los experimentos realizados indican que la presencia de virus puede intensificar este proceso y contribuir a la formación de comunidades microbianas más eficientes.

En conjunto, ambos estudios apuntan hacia un cambio de perspectiva. Los virus dejan de ser vistos únicamente como elementos dañinos para pasar a considerarse piezas clave en el funcionamiento de los ecosistemas. Su influencia tanto en el ciclo del carbono como en el del nitrógeno sugiere que podrían tener un papel relevante en la regulación del clima, la productividad agrícola y la estabilidad ambiental.

Además, los investigadores destacan que estos efectos se vuelven especialmente importantes en situaciones de estrés ambiental, como la contaminación o el calentamiento global. En estos contextos, los virus podrían ayudar a los microorganismos a adaptarse y mantener su actividad, favoreciendo la resiliencia de los ecosistemas.

A pesar de estos avances, los modelos actuales utilizados para predecir el cambio climático apenas incorporan el papel de los virus. Incluir estos factores podría mejorar la precisión de las proyecciones y facilitar el diseño de estrategias más eficaces para la gestión ambiental.

A largo plazo, comprender mejor la interacción entre virus y microorganismos abre la puerta a nuevas aplicaciones, desde el aumento de la fertilidad del suelo hasta el desarrollo de una agricultura más sostenible o la mejora de la capacidad de los ecosistemas para retener carbono.

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