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Ignacio Solano realizando trabajos de investigación

Ignacio Solano realizando trabajos de investigaciónCedida

El botánico español que transforma paredes en selvas: «Los jardines verticales producen oxígeno y filtran gases»

Ignacio Solano ha dado vida a más de 900.000 metros cuadrados de sistemas verdes y defiende llevar a las urbes los beneficios de la naturaleza y la ecología

Los jardines verticales se han convertido en un elemento más en nuestras ciudades. Aunque no sean todavía muy comunes, sí que se pueden observar ya en algunos edificios como los de CaixaForum, tanto en Madrid como en Barcelona, o en espacios públicos, como es el caso del Parque del Tercer Depósito, también en la capital española.

Poco a poco, administraciones, empresas y particulares se van interesando por esta nueva forma de integrar espacios verdes en las urbes, donde a menudo escasean debido a la falta de espacio horizontal. Ignacio Solano es botánico y se ha convertido en una de las figuras más representativas en la elaboración de este tipo de jardines.

Tras más de dos décadas de investigación en selvas de distintos continentes y con más de 900.000 metros cuadrados de jardines verticales desarrollados, su trabajo ha contribuido a situar esta técnica en el centro del debate sobre el urbanismo sostenible. En conversación con El Debate, Solano pone en valor este tipo de construcciones porque «producen mucho oxígeno y filtran muchísimos gases».

Esta técnica empieza en los años 90 con la idea de que las plantas no necesitan tierra para vivir y nacieron como propuestas casi artísticas que inventó un botánico francés. Con el tiempo, se han convertido en piezas necesarias en la ciudad como vía de vegetalizar áreas enormes.

Reducen el fenómeno isla de calor, bajan la temperatura dentro de los edificios y actúan como aislantes térmicos y acústicos

Esa capacidad de transformar superficies inertes en espacios útiles es, a su juicio, una de las grandes ventajas de los llamados ecosistemas verticales. «Son una manera de hacer biofiltros a través de plantas», explica. Pero su impacto va más allá: «Reducen el fenómeno isla de calor, bajan la temperatura dentro de los edificios y actúan como aislantes térmicos y acústicos, lo que supone un ahorro energético. Todo son ventajas», recalca.

En un momento en el que cada vez más ciudades apuestan por la infraestructura verde, Solano se muestra prudente, pero convencido de su utilidad. «No va a salvar el calentamiento global, pero es una solución más. Habilitamos paredes que están muertas y las utilizamos de otra manera», señala. Y subraya un aspecto clave: «El verde en la ciudad tiene que estar sí o sí, porque nos da calidad de vida». Incluso apunta a beneficios sociales: «En zonas con mucha vegetación, hasta baja la delincuencia».

«Falta empuje de las administraciones»

Su método, desarrollado a lo largo de años de investigación, busca replicar el funcionamiento de la naturaleza en un plano vertical. «Un ecosistema vertical se basa en la complejidad de todas las interacciones de la naturaleza en una pared. No se puede tratar solo desde la jardinería, hay que aplicar conceptos de biología», explica. Gracias a este enfoque, asegura, las plantas crecen más rápido y son más eficientes: «El sistema acelera su metabolismo y permite que atrapen más CO2».

No todos los proyectos han sido sencillos. El propio Solano reconoce que algunos de los mayores desafíos han estado marcados por condiciones extremas. «En lugares como Arabia Saudí o Dubái, la climatología obliga a una selección muy compleja de especies», apunta. En otros casos, la dificultad ha sido la falta de recursos naturales: «Ha habido sitios donde no había plantas disponibles y hemos tenido que crear viveros desde cero».

Pese a los avances, el experto cree que España aún tiene margen de mejora en este aspecto. «Las personas lo quieren, pero en la práctica no tanto. Se trabaja mucho de cara a la galería», critica. Aunque reconoce el impulso de los fondos europeos, considera que «falta empuje de las administraciones» y una mejor regulación de los procesos de licitación.

Con el objetivo de profesionalizar el sector, Solano ha puesto en marcha un Tour Formativo Internacional en 2026 que recorrerá ciudades como Buenos Aires, Ciudad de México, Madrid, Medellín, Barcelona y Santiago de Chile. La iniciativa combina formación online y presencial para capacitar a nuevos profesionales en este ámbito.

«La formación solo tiene sentido cuando nace de la obra», afirma. Su objetivo es claro: «Queremos que quien se forme pueda aplicar el sistema en sus propios proyectos». Y asegura que el aprendizaje es más accesible de lo que parece: «En tres días puedes entender cómo funciona. Todo lo llevamos a números, es como una receta de cocina». Más allá de la técnica, Solano defiende una visión: devolver la naturaleza a las ciudades. «Cada ecosistema vertical bien construido no solo transforma una pared, sino que mejora el bienestar y el equilibrio del entorno urbano», concluye.

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