Varias personas intentan sofocar el fuego en el incendio forestal en el monte Galleiro, Ponteareas
Los incendios calcinaron 22.087 hectáreas en España en los primeros 100 días de 2026, el doble de la media
En los últimos días, la situación ha sido especialmente delicada en varias regiones del norte del país, como Asturias y Cantabria
Los incendios forestales han arrasado un total de 22.087 hectáreas en distintos puntos de España durante los cien primeros días de 2026, de acuerdo con los datos proporcionados por el Sistema de Información de Incendios Forestales de la Comisión Europea (EFFIS), integrado en el programa Copernicus. Esta cifra refleja el impacto significativo que han tenido las llamas en el territorio nacional en lo que va de año, en un contexto marcado por condiciones que han favorecido la propagación del fuego.
Hasta el viernes 10 de abril, la superficie calcinada en España representaba el 23,4 % del total registrado en el conjunto de países de la Unión Europea. En ese mismo intervalo, las estimaciones apuntan a que en el territorio comunitario ardieron 94.352 hectáreas, lo que sitúa a España como uno de los países más afectados en términos relativos. Además, la información difundida por EFFIS detalla que el 18 % de las áreas afectadas en Europa correspondieron a zonas boscosas, lo que subraya la incidencia de estos episodios sobre ecosistemas especialmente sensibles.
Otro de los indicadores relevantes es el número de siniestros contabilizados. En lo que va de 2026, se han registrado 182 incendios forestales en España, una cifra que permite dimensionar la frecuencia con la que se están produciendo estos episodios. Este dato, unido a la extensión quemada, pone de relieve la presión constante a la que se enfrentan los servicios de emergencia y los dispositivos de extinción.
En los últimos días, la situación ha sido especialmente delicada en varias regiones del norte del país. En comunidades como Asturias y Cantabria, los incendios han mantenido en alerta a los equipos de intervención, obligando a desplegar numerosos recursos para contener las llamas y evitar su expansión.
En el caso de Asturias, el viernes se mantenían activos cinco incendios forestales, aunque todos ellos estaban ya bajo control. La evolución favorable respecto a jornadas anteriores permitió al Principado reducir el nivel de emergencia, en una señal de mejora tras varios días de intensa actividad. Las autoridades autonómicas han señalado que esta oleada de fuegos, iniciada el lunes anterior, podría estar relacionada con la acción de «incendiarios», una circunstancia que ha llevado a la identificación y detención de algunos presuntos responsables.
Por su parte, Cantabria también ha vivido jornadas complicadas. A fecha del viernes, continuaban activos cinco focos en distintos municipios, concretamente en Vega de Pas, Molledo, Luena y Vega de Liébana, además de otro en el propio término de Molledo. Esta situación se produce después de que en los diez primeros días de abril se hayan registrado hasta 156 incendios en la comunidad, lo que evidencia la intensidad del fenómeno en ese territorio.
Ante este escenario, el Ejecutivo cántabro mantiene activada la fase de preemergencia del Plan Especial de Protección Civil frente a Incendios Forestales, conocido como Infocant, así como el nivel 2 del operativo de extinción. Solo el jueves se contabilizaron 16 incendios en la región, lo que obligó a la intervención de los bomberos autonómicos con el apoyo de medios aéreos, en un esfuerzo coordinado para frenar el avance del fuego.
En este contexto de elevada actividad, desde el Gobierno central se ha trasladado un mensaje de prudencia dirigido a la población. La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, ha hecho un llamamiento a la «máxima precaución» ante el riesgo de que la actual dinámica derive en una campaña especialmente difícil. Asimismo, ha advertido de la posibilidad de que la temporada de incendios resulte «complicada», lo que pone de manifiesto la necesidad de extremar las medidas preventivas en los próximos meses.
Así, los datos acumulados y la evolución reciente apuntan a un inicio de año exigente en materia de incendios forestales, con un escenario que obliga a mantener la vigilancia y a reforzar tanto la prevención como la capacidad de respuesta. Queda por ver cómo evolucionará la situación a medida que avance la temporada, especialmente con la llegada de condiciones meteorológicas más adversas.