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Agua de una ducha abiertaGetty Images

Los trucos en el uso de la ducha y el inodoro que podrían ahorrar millones de litros de agua

Los autores del estudio consideran que decirle a la ciudadanía que «hay que ahorrar agua» resulta útil, pero insuficiente, y que el verdadero desafío está en modificar hábitos muy arraigados

La ducha y el inodoro forman parte de la rutina diaria de todos y por ello se han convertido en dos de los grandes frentes para reducir el consumo doméstico de agua. Un reciente informe de la Universidad de Surrey, elaborado junto a decenas de entidades del sector hídrico británico, identifica estas dos prácticas entre las más prioritarias para actuar si se quiere contener el gasto en los hogares y avanzar hacia una mayor eficiencia.

La advertencia no es menor. El documento recuerda que, si no se adoptan medidas, Inglaterra podría afrontar en 2055 un déficit de 5.000 millones de litros de agua al día, y eso a pesar de que se trata de un país muy húmedo. Aunque esa previsión corresponde al contexto británico, el mensaje de fondo tiene alcance mucho más amplio: el ahorro ya no depende solo de grandes infraestructuras o de nuevas fuentes de suministro, sino también de lo que ocurre cada mañana en el cuarto de baño.

Los expertos coinciden en que durante años se ha confiado demasiado en campañas de concienciación general. Decirle a la ciudadanía que «hay que ahorrar agua» resulta útil, pero insuficiente. El verdadero desafío está en modificar hábitos muy arraigados, repetidos de forma automática y ligados a la comodidad, como alargar unos minutos la ducha o usar la cisterna sin reparar en el volumen de agua que descarga.

Por eso, el informe pone el foco en el comportamiento real de las personas. No basta con saber que alguien está a favor del ahorro hídrico, sino que hay que entender por qué se ducha durante más tiempo del necesario, por qué no detecta una fuga o por qué no cambia ciertos hábitos aunque sepa que debería hacerlo. La conclusión es clara, según el estudio: la eficiencia hídrica no depende solo de la voluntad, sino del diseño de rutinas, de señales visuales, de pequeños recordatorios y de soluciones sencillas que hagan más fácil actuar de otro modo.

En ese marco, la ducha aparece como una de las áreas más sensibles. Reducir apenas unos minutos el tiempo bajo el agua o instalar dispositivos de bajo caudal puede tener un impacto acumulado enorme cuando se multiplica por miles o millones de hogares. Lo mismo ocurre con el inodoro, un uso cotidiano que muchas veces pasa desapercibido en el debate público, pese a representar una parte relevante del consumo en casa. Evitar descargas innecesarias, reparar cisternas que pierden agua o apostar por mecanismos de doble pulsador son decisiones pequeñas en apariencia, pero significativas a gran escala.

El informe también subraya una idea importante: cambiar hábitos no significa culpabilizar al consumidor. Al contrario, implica reconocer que muchas conductas son automáticas y que, por tanto, deben abordarse con herramientas prácticas, no solo con mensajes morales. Temporizadores de ducha, información clara sobre consumos, revisiones de fugas o aparatos más eficientes pueden ser más eficaces que una simple apelación a la responsabilidad individual. Además, los autores insisten en que el cambio de comportamiento debe ir acompañado de tecnología, planificación e inversión.

Revisar fugas y recortar tiempo

En la ducha, el primer consejo es reducir el tiempo. Acortar dos o tres minutos cada baño puede marcar una diferencia notable a lo largo del mes. También ayuda cerrar el grifo mientras uno se enjabona o se aplica champú. Otra medida eficaz es instalar un cabezal de bajo consumo o un reductor de caudal, que permite usar menos agua sin perder confort. Colocar un temporizador visible también sirve para combatir el hábito de alargar la ducha sin darse cuenta.

En el caso del inodoro, conviene revisar si la cisterna pierde agua, aunque no haya una avería evidente. Una fuga pequeña, mantenida en el tiempo, puede desperdiciar grandes cantidades. Los sistemas de doble descarga permiten ajustar el uso al volumen realmente necesario. También es importante evitar utilizar el inodoro como papelera, una costumbre que multiplica descargas innecesarias. Son gestos simples, pero su efecto, sumado en miles de hogares, puede traducirse en millones de litros ahorrados.