El pantano de Sau, en Barcelona, en un momento de sequía
Las zonas del mundo que se podrían enfrentar a «sequías de día cero» en esta década
Lo novedoso del nuevo trabajo es que ofrece pistas más precisas sobre cuándo y dónde pueden darse los episodios más graves
Abrir un grifo y no obtener ni una gota de agua podría dejar de ser una escena hipotética para convertirse en realidad en muchas partes del planeta. Esta situación, conocida como «sequía de día cero», es cada vez más probable según un estudio internacional publicado en la revista Nature Communications. La investigación advierte de que, en la actual década, zonas como el Mediterráneo, el sur de África o el oeste de Estados Unidos podrían enfrentarse a episodios de escasez extrema de agua que hasta ahora nunca se habían registrado.
El fenómeno no responde a una única causa, sino a la combinación de varios factores: falta prolongada de lluvias, agotamiento de los ríos y embalses y, al mismo tiempo, un crecimiento constante en la demanda de agua para la agricultura, la industria y la vida urbana. «Son eventos sin precedentes, nunca vistos antes», explicó Christian Franzke, científico climático de la Universidad Nacional de Pusan (Corea del Sur) y autor principal del informe.
La comunidad científica ya sabía que las modificaciones que se están produciendo en el clima están alterando el ciclo del agua en todo el mundo. Lo novedoso del nuevo trabajo es que ofrece pistas más precisas sobre cuándo y dónde pueden darse los episodios más graves. Y las fechas sorprenden: más de un tercio de las regiones analizadas podrían sufrir estas crisis en los próximos diez o veinte años, mucho antes de lo esperado.
Algunas urbes ya han estado al borde del colapso. Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, vivió entre 2017 y 2018 una de las peores sequías de su historia reciente y estuvo a punto de quedarse sin suministro, solo salvado gracias a medidas drásticas de ahorro y a lluvias posteriores. Chennai, en el sur de India, también rozó el día cero en 2019: con los embalses vacíos tras un monzón fallido, la población tuvo que hacer largas colas para conseguir agua transportada en camiones cisterna.
No se trata de casos aislados. Ciudades como Teherán, Kabul, Los Ángeles o Ciudad de México lidian hoy con un riesgo constante de quedarse sin agua suficiente. La urbanización descontrolada y el crecimiento demográfico disparan la demanda, presionando aún más unos recursos hídricos ya mermados por el calentamiento global y por la mala gestión de las infraestructuras. Según el informe, las comunidades de bajos ingresos serán las más castigadas por esta desigualdad.
Los científicos utilizaron un conjunto amplio de modelos climáticos para proyectar el futuro. Concluyeron que alrededor del 75 % de las zonas propensas a sequía, incluidas regiones con grandes presas, se enfrentarán a eventos severos y recurrentes de aquí a final de siglo si no se reduce de manera drástica el uso de combustibles fósiles. En regiones como el Mediterráneo, Australia o el sur de África, no solo se esperan sequías más intensas, sino también más frecuentes, lo que dejará menos tiempo para la recuperación de la agricultura y de los ecosistemas. «En algunas áreas, puede ponerse en duda si la gente podrá seguir viviendo allí en el futuro», advirtió Franzke.
El trabajo, sin embargo, tiene limitaciones: no incorpora los recursos subterráneos, ya que los modelos empleados no incluían estas reservas. Aun así, se han introducido mecanismos de corrección para aproximarse a la realidad. Para Richard Allan, profesor de la Universidad de Reading que no participó en el estudio, los resultados son «una evidencia crucial» de cómo el calentamiento global y las demandas humanas se combinan en un mismo frente contra el agua dulce disponible.
Más allá de la advertencia, los autores subrayan la urgencia de actuar. Acelerar la transición hacia energías limpias es clave, pero también lo es gestionar mejor el agua: reducir pérdidas en tuberías con fugas, optimizar el consumo agrícola e industrial o regular el uso en sectores emergentes como la fabricación de semiconductores y los centros de datos, que requieren cantidades ingentes en lugares ya estresados como Texas o Arizona.
El estudio no ofrece certezas absolutas, pero sí un panorama claro: el riesgo de sequías de día cero crece de manera acelerada y podría materializarse mucho antes de lo que pensamos. Se trata de una señal de alarma para gobiernos y sociedades sobre la necesidad de proteger un recurso tan básico como limitado: el agua.