Imagen de archivo de un silo de hormigón
Los viejos silos de cereal tendrán una nueva vida: España planea almacenar energía limpia en ellos
Un proyecto europeo en el que participa Extremadura y Portugal comenzará un piloto en la localidad cacereña de Torremocha
Los antiguos silos de cereal abandonados podrían convertirse en una pieza clave para el futuro de la energía renovable. Estas estructuras de almacenamiento de materiales a granel han caído en desuso en muchas zonas rurales de España y están condenadas a su desaparición. Es por ello que, gracias a un proyecto que ha puesto en marcha la Junta de Extremadura, estos antiguos depósitos gozarán de una nueva vida.
La comunidad extremeña rehabilitará estos silos de cereales para convertirlos en baterías térmicas almacenando excedentes de energía renovable en forma de calor utilizando materiales sostenibles y reciclados. La idea forma parte del proyecto transfronterizo Thesilo, que se desarrollará en el territorio de la EUROACE (Alentejo, Centro de Portugal y Extremadura), donde se ubican 1.050 silos de cereal en desuso. El plan, financiado con fondos europeos, pretende además revitalizar el medio rural.
Tal y como indican desde la Unión Europea, estas construcciones, hoy abandonadas en muchos municipios rurales, cuentan con características especialmente favorables para este uso, como su ubicación estratégica, su gran capacidad de almacenamiento y la resistencia de sus estructuras de hormigón, lo que facilita su adaptación a nuevas funciones energéticas.
La propuesta busca aprovechar los excedentes de producción renovable, almacenándolos en forma de calor para favorecer una mayor integración de energías limpias y reducir la dependencia de combustibles fósiles. De este modo, el sistema contribuiría tanto a mejorar la estabilidad de la red eléctrica como a avanzar en la descarbonización del modelo energético.
Torremocha, localidad piloto
El desarrollo del proyecto se articula en cuatro grandes áreas de trabajo. La primera contempla la selección, análisis y adecuación de los silos, incluyendo estudios estructurales, mejoras de aislamiento y procesos de digitalización. La segunda se centra en la investigación de materiales sostenibles y reciclados que permitan optimizar el almacenamiento térmico.
En una tercera fase se diseñarán e integrarán los sistemas tecnológicos necesarios, como soluciones Power-to-Heat, intercambiadores de calor y fluidos caloportadores. Finalmente, el proyecto evaluará la viabilidad global del modelo desde el punto de vista ambiental, económico, legal y de replicabilidad en otros territorios.
Además de su vertiente energética, Thesilo pretende impulsar la revitalización de áreas rurales mediante la atracción de inversión vinculada a infraestructuras sostenibles, la generación de empleo y el impulso de una economía baja en carbono. Su puesta en marcha en España y Portugal aspira también a convertir a Extremadura y las regiones portuguesas implicadas en referentes europeos en innovación y almacenamiento térmico sostenible.
Sobre el hecho de que el proyecto sea transfronterizo, el secretario general de Ciencia de Extremadura, Javier de Francisco Morcillo, ha destacado que esta interacción entre investigadores de ambos lados de la frontera «hace que el conocimiento se comparta y ayude a que ambas regiones se enriquezcan con la transmisión de conocimiento». Según explicó De Francisco, se ha tejido una red de centros y de grupos de investigación que siguen interactuando y que siguen captando una mayor cantidad de fondos europeos: «Podemos decir que la colaboración es real y está cada vez más afianzada».
Tal y como informa la Junta, el silo de Torremocha, en Cáceres, será piloto en este proyecto. Allí se va a probar la eficiencia de estos sistemas de almacenamiento térmico para su posterior aplicación en la industria agroalimentaria y otros municipios de la zona.
Con todo ello, se promueve darle un uso a instalaciones en desuso a la vez que se le da vida a zonas despobladas. Todo ello para incrementar el almacenaje de energía renovables e impulsar, de esta manera, la descarbonización a la que tanto se ansía llegar.