Varias personas toman el sol a orillas del río Támesis en Richmond, al oeste de Londres
Europa se sofoca bajo una cúpula de calor con récords históricos en mayo
Reino Unido, Francia, Irlanda, Italia o España soportan en pleno mes de mayo temperaturas de más de 30 grados, más propias de plena canícula
El verano se ha adelantado de forma abrupta en buena parte de Europa. Una intensa «cúpula de calor» instalada sobre el continente está disparando los termómetros hasta niveles inéditos para finales de mayo y dejando temperaturas más propias de julio. España, Francia y Reino Unido encabezan un episodio de calor excepcional que ya ha batido récords históricos y que mantiene en alerta a las autoridades meteorológicas y sanitarias.
En España, el evento está dejando valores hasta diez grados por encima de lo habitual para esta época del año. Asturias y Castilla y León registraron máximas históricas para mayo, con 35,5 grados en Oviedo y temperaturas cercanas a los 35 grados en provincias como Palencia, Valladolid y Zamora. Los meteorólogos advierten, además, de que lo peor aún no ha llegado.
Según los expertos, el origen de este episodio se encuentra en una enorme cresta anticiclónica procedente del noroeste de África que se ha extendido sobre la Península Ibérica y buena parte de Europa occidental y central. Esta configuración atmosférica ha evolucionado hacia lo que se conoce como «cúpula de calor» o «domo térmico», un fenómeno en el que una alta presión persistente actúa como una tapa que atrapa el aire caliente cerca del suelo e impide su dispersión.
El mecanismo provoca que el aire cálido quede encerrado y continúe calentándose. Al descender, ese aire se comprime y aumenta todavía más su temperatura. Además, el suelo se seca rápidamente, pierde humedad y favorece un calentamiento adicional. La consecuencia es una escalada térmica que puede prolongarse durante días.
Los servicios meteorológicos de nuestro país prevén que el pico de calor se alcance entre mediados y finales de esta semana. En zonas del valle del Guadiana, el Guadalquivir y Extremadura se esperan máximas de entre 36 y 38 grados, mientras que ciudades del valle del Ebro, como Zaragoza, podrían acercarse también a los 37 grados. Muchas capitales del centro y norte peninsular superarán ampliamente los 30 grados.
Las noches tampoco ofrecerán alivio. En el centro, el sur y el área mediterránea se esperan «noches tropicales», con mínimas inusualmente altas incluso de madrugada, algo excepcional para mayo.
Un fenómeno más propio de julio
La situación se repite en otros países europeos. Francia registró el lunes el día de mayo más cálido desde que existen mediciones meteorológicas. Météo-France prevé temperaturas de entre 33 y 36 grados en varias regiones y estima que el episodio podría prolongarse hasta el fin de semana.
En París, donde apenas unos días antes predominaban el frío y la lluvia, las temperaturas superan ya los 30 grados. El calor extremo se dejó sentir incluso en Roland-Garros, donde jugadores y aficionados soportaron jornadas sofocantes bajo el sol.
Varias personas disfrutan del sol en la playa de Durdle Door, al este de Weymouth, en la costa sur de Inglaterra
El Gobierno francés confirmó además que siete personas han muerto «directa o indirectamente» por la ola de calor, entre ellas al menos cinco por ahogamiento. También se informó de la muerte de un corredor durante una carrera popular de 10 kilómetros en París y de varios hospitalizados graves tras otra prueba deportiva celebrada en las afueras de la capital.
En Italia, las autoridades han impuesto restricciones al trabajo al aire libre en algunas regiones debido al riesgo para la salud. Mientras tanto, playas del suroeste francés comenzaron a llenarse semanas antes de lo habitual y agricultores europeos alertan ya de cosechas adelantadas por las altas temperaturas.
Reino Unido también vive un episodio extraordinario. El lunes fue el día de mayo más caluroso jamás registrado en el país, con 34,8 grados en Kew Gardens, al suroeste de Londres. La agencia meteorológica Met Office calificó el episodio de «excepcional incluso para mediados de verano».
Los científicos llevan años advirtiendo de que el cambio climático provocado por la actividad humana está aumentando la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos como olas de calor, sequías e inundaciones. Para muchos expertos, estos episodios podrían convertirse progresivamente en la nueva normalidad.
El meteorólogo Greg Dewhurst, de la Met Office británica, aseguró que el incremento de las temperaturas extremas es «una clara señal del cambio climático en acción». La semana pasada, asesores climáticos del Gobierno británico alertaron además de que el país «fue construido para un clima que ya no existe» y reclamaron adaptar infraestructuras como hospitales y escuelas a un planeta cada vez más cálido.