Imagen del centro BCN1
El inesperado efecto de los centros de datos: pueden elevar la temperatura local hasta 2,2 ºC
Las mediciones revelaron que el efecto del calor residual puede percibirse incluso a unos 500 metros de distancia de las instalaciones
El enorme crecimiento del uso de la inteligencia artificial (IA) en los últimos años ha obligado al desarrollo de centros de datos por todo el mundo para poder impulsarla correctamente. No obstante, la construcción de este tipo de plantas ha generado, en ocasiones, reacciones en contra de los vecinos ante posibles efectos adversos en las poblaciones donde se llevan a cabo.
Una de ellas es el aumento de la temperatura. Investigadores de la Universidad Estatal de Arizona lo han analizado y han llegado a la conclusión de que estas instalaciones pueden elevar hasta 2,2 °C la temperatura de las zonas cercanas por el calor que liberan sus sistemas de refrigeración.
Diversos estudios ya alertaban de que los complejos que alojan servidores de IA pueden intensificar el fenómeno conocido como «isla de calor urbana», elevando la temperatura de barrios enteros y aumentando el consumo energético de las ciudades.
El más reciente detectó que los sistemas de refrigeración de los centros de datos expulsan aire entre 8 y 14 grados centígrados por encima de la temperatura ambiente. Los investigadores comprobaron además que las zonas situadas en dirección al viento registraban incrementos térmicos promedio de 0,9 ºC, aunque en determinados momentos llegaron a medirse aumentos de hasta 2,2 ºC.
Pero el impacto térmico no se limita al entorno inmediato. Las mediciones revelaron que el efecto del calor residual puede percibirse incluso a unos 500 metros de distancia de las instalaciones.
Cómo los centros de datos generan «islas de calor»
Los centros de datos funcionan de manera permanente para mantener operativos millones de procesos digitales, especialmente aquellos vinculados con la inteligencia artificial generativa. Los servidores trabajan las 24 horas del día y producen grandes cantidades de calor, por lo que requieren sistemas de refrigeración continuos y de alta potencia. Según los investigadores, un único centro de datos puede liberar una cantidad de calor comparable a la generada por una ciudad de aproximadamente 40.000 viviendas.
Los expertos describen además un fenómeno de retroalimentación térmica. El proceso comienza cuando los servidores expulsan aire caliente al exterior. Esa liberación incrementa la temperatura del entorno urbano y provoca que hogares y oficinas utilicen más aire acondicionado. A su vez, esos equipos de climatización generan todavía más calor, agravando el problema.
Un aumento de un grado en la temperatura del aire, por ejemplo, es suficiente para que se incremente el uso del aire acondicionado en barrios enteros. Estos aparatos, a su vez, generan aún más calor en el entorno. Para medirlo, los investigadores instalaron sensores de temperatura de alta precisión y respuesta rápida en automóviles que circularon por los centros de datos del área de Phoenix y por los vecindarios cercanos desde el 18 de junio hasta el 25 de octubre de 2025. El uso de varios coches les permitió medir simultáneamente las temperaturas a favor y en contra del viento en las cuatro instalaciones seleccionadas.
David Sailor, uno de los responsables del estudio, aclaró que el objetivo de estas investigaciones no es frenar la expansión de los centros de datos, sino mejorar la planificación urbana y desarrollar estrategias que permitan reducir el impacto climático de estas infraestructuras. De hecho, el objetivo de los participantes es colaborar con los proveedores de centros de datos y otras partes interesadas para «desarrollar el conocimiento necesario para reducir el problema de la contaminación térmica», según explican desde la universidad.
Como propuestas para mitigar el impacto del calor destacan, por ejemplo, las modificaciones de diseño en las instalaciones y los equipos de refrigeración, que podrían reducir la huella térmica de un centro de datos sin comprometer su funcionamiento. Las zonas verdes o los parques podrían, asimismo, mitigar la contaminación térmica.
También subrayan que las ciudades podrían exigir este tipo de correcciones en la ubicación y la concesión de permisos para los centros de datos, obligando así a estas instalaciones a cumplir unos requisitos que no incrementen las temperaturas. «Los centros de datos son, por naturaleza, una parte importante de nuestra sociedad», comentó Sailor, «y se volverán aún más necesarios en el futuro».