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Mediciones continuas a largo plazo realizadas bajo tierra en una mina del norte de Ontario

Medio ambiente

Canadá encuentra una fuente de hidrógeno «inagotable» en algunas de las rocas más antiguas de la Tierra

Este descubrimiento bajo tierra podría cambiar el futuro de la energía limpia y entusiasma a los científicos

El hidrógeno se ha erigido como una de las posibles alternativas a los combustibles fósiles y, de esta manera, acelerar la tan ansiada descarbonización. Sin embargo, la manera de producirlo en ocasiones no es limpia, como ocurre con el llamado hidrógeno gris, o necesita de energía renovable para ello, como en el caso del hidrógeno verde.

Por ello, la principal opción es apostar por el hidrógeno blanco, también conocido como hidrógeno natural, dorado o geológico, que está presente de forma natural en la corteza terrestre. Unos científicos canadienses han descubierto que antiguas rocas subterráneas producen hidrógeno de forma natural y en grandes cantidades, algo que podría ofrecer una nueva fuente potencial de energía limpia y que podría ayudar a abastecer a industrias y comunidades remotas mientras se reducen las emisiones de carbono.

El hallazgo, realizado en el norte de Ontario, refuerza la idea de que el planeta podría albergar importantes reservas de energía limpia aún sin explotar y abre la puerta a una nueva fuente energética capaz de reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

La investigación fue desarrollada por expertos de la Universidad de Toronto y la Universidad de Ottawa, que estudiaron el Escudo Canadiense, una inmensa región geológica formada por rocas antiquísimas. Por primera vez, los investigadores lograron medir directamente el hidrógeno que escapa de estas formaciones, seguir su acumulación a lo largo del tiempo y localizar las zonas donde se concentra en mayores cantidades.

Los resultados, publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), apuntan a que el llamado «hidrógeno blanco» podría convertirse en una fuente de energía viable y relativamente económica. Además, el estudio plantea una nueva estrategia para localizar y explotar este recurso natural en distintas partes del mundo.

Enorme potencial energético oculto

Para llevar a cabo el trabajo, el equipo recopiló datos en una mina activa cercana a la ciudad de Timmins, en Ontario. Allí comprobaron que los pozos perforados en la roca liberan de media unos ocho kilos de hidrógeno al año. Aunque pueda parecer una cantidad pequeña, el flujo se mantiene de manera constante durante al menos una década, según las mediciones realizadas bajo tierra.

Los científicos extrapolaron estos datos a los casi 15.000 pozos existentes en la zona minera y estimaron que el yacimiento podría producir más de 140 toneladas de hidrógeno al año. Esa cantidad permitiría generar alrededor de 4,7 millones de kilovatios de energía anuales, suficiente para abastecer a más de 400 hogares.

La profesora Barbara Sherwood Lollar, autora principal del estudio, sostiene que estos resultados demuestran el enorme potencial energético oculto bajo la superficie terrestre. Según explica, Canadá cuenta con una ventaja geológica excepcional porque gran parte de su territorio posee las rocas y minerales adecuados para producir hidrógeno de forma natural mediante reacciones químicas subterráneas entre las rocas y las aguas que contienen.

El hidrógeno desempeña actualmente un papel clave en la economía mundial. Se utiliza en la fabricación de fertilizantes, en la producción de metanol y en industrias como la siderurgia. Sin embargo, la mayor parte del hidrógeno empleado hoy se obtiene mediante procesos industriales que dependen del gas, el petróleo o el carbón y que generan importantes emisiones contaminantes.

Incluso el denominado «hidrógeno verde», producido con energías renovables, sigue teniendo costes elevados y requiere grandes infraestructuras de transporte y almacenamiento. Frente a ello, el hidrógeno natural aparece como una posible alternativa más sencilla y menos contaminante.

Hasta hace poco, la existencia de grandes reservas de hidrógeno natural era sobre todo una hipótesis teórica. La mayoría de los estudios se centraban en su importancia para microorganismos subterráneos o en aplicaciones relacionadas con la astrobiología. El nuevo trabajo canadiense cambia ese escenario al aportar mediciones reales y sostenidas durante largos periodos de tiempo.

Los investigadores señalan además que las zonas con mayores concentraciones de hidrógeno coinciden con regiones mineras ya conocidas por sus depósitos de níquel, cobre, diamantes y minerales estratégicos como litio, cobalto o cromo. Esto podría facilitar su aprovechamiento industrial sin necesidad de desarrollar grandes infraestructuras nuevas.

Oliver Warr, coautor del estudio y profesor de la Universidad de Ottawa, considera que este recurso podría beneficiar especialmente a las comunidades aisladas del norte de Canadá, donde el suministro energético suele depender de combustibles caros importados desde largas distancias. Los autores creen que el descubrimiento podría tener implicaciones globales, ya que formaciones rocosas similares existen en otros países. En un contexto de carrera internacional por descarbonizar la economía, el hidrógeno natural emerge ahora como una opción con potencial para complementar otras energías limpias y acelerar la transición energética.