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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el presidente de Castilla la Mancha, Emiliano García Page en Tamajón (Guadalajara)EFE

Javier Manrique, ingeniero forestal, contradice a Sánchez: «Culpar solo al cambio climático de los incendios es un error»

El experto conversa con El Debate y subraya que hace falta más gestión, más inversión y más prevención para evitar el drama de cada verano

Un verano más, los incendios asolan gran parte del territorio español. El de la provincia de Guadalajara es el que más preocupa en estos momentos, con 32.000 hectáreas arrasadas, pero se suman los fuegos de las provincias de León, Zamora, Madrid o Ávila, entre otros muchos.

De hecho, en lo que llevamos de año ya se han registrado 343 incendios en nuestro país, frente a 129 en las mismas fechas de 2025. Esto hace que la masa forestal calcinada en 2026 se haya duplicado en las últimas dos semanas y se acerque ya a las 120.000 hectáreas, más del triple que en el mismo periodo de 2025, según datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS).

En 2025, 354.793 hectáreas se quemaron en España, de las cuales 336.345 ardieron solo en el mes de agosto, el peor que se recuerda en años. Tras este episodio, las distintas administraciones anunciaron un aumento de los recursos, así como en prevención, algo que finalmente no se ha terminado materializando.

Esta nueva oleada de incendios se debe, según Francisco Javier Manrique, decano territorial del Colegio de Ingenieros Técnicos Forestales de Cantabria, a la «escasísima» gestión forestal: «Hace falta gestión, luego gestión y, para finalizar, más gestión», subraya el experto a El Debate.

Hace unos días, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acudía a Guadalajara para seguir la evolución de incendio forestal de La Mierla. Allí, atribuyó la virulencia de los fuegos a la emergencia climática y anunció 300 millones para impulsar la innovación contra el cambio climático. «No podemos banalizar sobre los efectos de la emergencia climática, sino tomárnosla muy en serio», según Sánchez.

Esta idea choca con la de Manrique, que considera que todos los políticos que repiten que el cambio climático es el responsable de los incendios lo hacen «para eludir responsabilidades». Según el ingeniero forestal, los incendios sí que pueden verse agravados por el cambio climático al experimentar más calor, aumentando las posibilidades de que puedan ser mayores. Sin embargo, considera que la principal causa de los graves fuegos es la cantidad de combustible que hay en los montes y que no se limpian como parte de esas medidas de prevención. «Culpar solo al cambio climático de la virulencia de los incendios es un error», remata el experto.

En cuanto al papel del Estado, Francisco Javier Manrique recuerda que solo coordina, legisla y colabora con las comunidades autónomas en la extinción. Algo que, por otra parte, no se está llevando a cabo tal y como el presidente avanzó al comienzo de la campaña de extinción de incendios, ya que prometió 15 aviones antiincendios y, en la actualidad, se están utilizando entre siete y ocho. «En el mejor de los casos contaremos con 10 en la primera quincena de agosto, pero nunca con los 15 que se aseguró», matiza el forestal. Además, destaca que la flota es «vieja y escasa», motivo por el que el Gobierno de la Nación debería invertir más.

Por otro lado, fuentes conocedoras explican a El Debate que la coordinación, otro papel fundamental del Estado, se está resintiendo este año, y es que hay cierto «malestar» entre el Ministerio de Transición Ecológica (Miteco) y el de Defensa en cuanto a la organización de la colaboración con las comunidades autónomas.

Tres medidas para evitar incendios

Para evitar que esta situación se vuelva a repetir el año que viene, Manrique considera que la prioridad debe ser reforzar la inversión en prevención y gestión forestal, ya que, a su juicio, España necesita un auténtico plan de choque para intervenir cada año en unas 200.000 hectáreas de monte. En su opinión, no es necesario actuar sobre toda la superficie forestal del país, pero sí sobre una extensión suficiente para reducir la acumulación de combustible vegetal y disminuir de forma significativa el riesgo de grandes incendios.

El experto también defiende un mayor impulso al aprovechamiento energético de la biomasa forestal. Recuerda que, hasta mediados del siglo XX, la leña era un recurso básico para la población, mientras que en la actualidad apenas existe demanda, lo que provoca que grandes cantidades de material combustible permanezcan acumuladas en los montes. Según explica, cada año se incorporan entre dos y tres toneladas por hectárea de materia seca, una carga que aumenta progresivamente el riesgo de incendios de gran intensidad.

Por ello, Manrique cree que las administraciones deberían equiparar las ayudas destinadas a la biomasa con las que reciben otras energías renovables, como la solar o la eólica. A su juicio, esta medida no solo contribuiría a reducir el combustible acumulado en los montes, sino que también favorecería la creación de empleo y la revitalización del medio rural. En este sentido, lamenta que la biomasa continúe siendo la «hermana pobre» entre las energías renovables pese a su potencial para combinar prevención de incendios y desarrollo económico.

Finalmente, insiste en que la prevención debe dejar de abordarse únicamente cuando se producen grandes incendios y convertirse en una política pública permanente, basada en la planificación, la gestión continua del territorio y una financiación estable. Solo así, sostiene, será posible reducir la intensidad de los fuegos y evitar que se transformen en catástrofes.