Los bomberos combaten un incendio forestal en la zona de Cebreros, cerca de Ávila
Qué son las pavesas, las pequeñas partículas que complican los incendios y podrían crear nuevos focos
El viento, como el que marcó este viernes la meteorología en Ávila y Madrid, puede provocar el movimiento de estas partes y recrudecer los fuegos
Los incendios que en las últimas horas han afectado las provincias de Ávila y Madrid preocupan a las autoridades debido a su rápida expansión y enorme dificultad para extinguirlos. Tras la declaración de emergencia nacional en estos dos territorios, el Ministerio del Interior asumió el mando de las operaciones y coordina ahora el operativo para intentar frenar las llamas que ya han calcinado unas 12.000 hectáreas en la Comunidad de Madrid y cerca de 9.000 en territorio abulense.
Además, unas 60.000 personas están confinadas o evacuadas en ambas provincias, siendo la mayoría de estas, unas 50.000, de los municipios madrileños de la sierra oeste de Madrid, mientras que unas 13.000 son de la zona de Ávila golpeada por los incendios.
La magnitud de estos fuegos ha provocado que el penacho de humo se haya desplazado ya hasta el Mediterráneo y haya llegado a juntarse con el humo de los incendios del sur de Francia. Asimismo, esta columna de humo se ha extendido por toda la comunidad de Madrid, dejando un fuerte olor y una estampa apocalíptica en la capital del país.
En esta zona han comenzado también a caer pavesas, que no son más que la parte ligera que salta de una materia inflamada y acaba por convertirse en ceniza, según la definición de la Real Academia Española (RAE). Este término, utilizado muy frecuentemente cuando se producen incendios forestales, cobra importancia estos días debido a la posibilidad de que se formen nuevos focos como consecuencia de estas partículas.
Y es que estas fracciones candentes de combustible pueden llegar a ascender a gran altura y ser transportadas por el viento a otros lugares. En ocasiones, cuando aterrizan están aún encendidas, lo que puede provocar un nuevo fuego si se dan las condiciones. Este tipo de situaciones agrava aún más la situación, ya que al foco principal se le pueden añadir varios secundarios, descontrolando el incendio en sí y dificultando su extinción.
Por ello, los servicios de extinción se centran siempre en recalcar el peligro de las pavesas, ya que pueden terminar cayendo también en parcelas particulares, quemando viviendas o rodeando zonas, haciendo que queden atrapadas entre dos frentes de fuego.
Es importante tener en cuenta el paveseo cuando el viento sopla con fuerza, como ocurrió este viernes en los incendios de Ávila y Madrid. Por ello, es conveniente que quienes tienen terrenos vigilen que esta lluvia de cenizas no provoque nuevos incendios y se aconseja que, en caso de no haber sido desalojado, se mantenga el suelo y las diferentes construcciones húmedas con la ayuda de mangueras o baldeos.
Las pavesas son, por tanto, un vehículo peligroso y una vía para que un incendio se expanda aún más por nuevos límites, e incluso por zonas más mucho más alejadas del foco central.