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Glaciar cubierto con mantas de lana de ovejaX

Mantas de lana de oveja para frenar el deshielo: la medida desesperada de Suiza para sus Alpes

Los primeros resultados del experimento apuntan a que las mantas de lana protegieron la nieve y el hielo de forma similar a las cubiertas sintéticas convencionales

Los glaciares del planeta están perdiendo masa a pasos agigantados. Desde 1961 se han derretido más de 9,6 billones de toneladas de hielo glaciar, según un estudio basado en observaciones por satélite de la Universidad de Zúrich publicado en 2019. La investigación advertía además de que alrededor de un tercio de los glaciares podría desaparecer para 2100 si se mantiene la tendencia actual.

Estas enormes masas de hielo cubren aproximadamente el 10 % de la superficie terrestre y, junto con las grandes capas de hielo, concentran cerca del 70 % del agua dulce del planeta. Su pérdida no solo modifica el paisaje de las regiones de montaña, sino que también tiene consecuencias sobre los ecosistemas, los recursos hídricos y el nivel del mar.

Los glaciares se forman a lo largo de miles de años a partir de la acumulación y compactación de nieve en zonas donde las temperaturas permiten que esta permanezca durante largos periodos. Con el tiempo, el peso de las sucesivas capas de nieve comprime las inferiores hasta transformarlas en hielo. Este proceso da lugar a grandes masas heladas que, debido a su propio peso, pueden desplazarse lentamente.

Su tamaño depende del equilibrio entre la cantidad de nieve y hielo que acumulan y la que pierden mediante el deshielo, la evaporación o, en el caso de los glaciares que desembocan en el mar, el desprendimiento de grandes bloques de hielo. Cuando las pérdidas superan de forma continuada a las ganancias, el glaciar retrocede y pierde volumen.

Para evitar este extremo, los científicos se han puesto manos a la obra con diversas medidas, como cubrir los glaciares con lonas geotextiles, que provocan la desaceleración de este derretimiento. El último caso similar se ha llevado a cabo en los Alpes suizos, donde dos grandes mantas de lana de oveja han pasado el verano sobre el glaciar de Tsanfleuron.

Los primeros resultados del experimento apuntan a que las mantas de lana protegieron la nieve y el hielo de forma similar a las cubiertas sintéticas convencionales. Es un resultado prometedor, aunque todavía provisional y pendiente de un análisis más completo de los datos.

La prueba, bautizada como «Keep It Wool», pretende estudiar si la lana puede sustituir parcialmente a los materiales plásticos que actualmente se utilizan para proteger determinadas zonas glaciares. Se trata de un recurso local, renovable y biodegradable, pero el alcance de la iniciativa es necesariamente limitado: estas cubiertas apenas protegen alrededor del 0,02 % de la superficie glaciar de Suiza y, por sí solas, no pueden frenar el calentamiento global.

Dos mantas de lana frente a una cubierta sintética

El ensayo comenzó el 22 de junio de 2026 en Glacier 3000, cerca de Les Diablerets. Los investigadores colocaron dos mantas de lana de 10 por 10 metros, cada una con un grosor diferente. En total, cubrieron 200 metros cuadrados. Junto a ellas instalaron una cubierta geotextil sintética de las mismas dimensiones para poder comparar su comportamiento en unas condiciones similares.

Para comprobar cuánto hielo y nieve se conservaban bajo cada material, se instalaron estacas en el centro de las zonas cubiertas. Las mediciones se realizaron cada dos semanas hasta septiembre, lo que permitió analizar la capacidad aislante de la lana y observar cómo respondía ante el viento, la lluvia y las variaciones de temperatura habituales en la alta montaña.

Un resultado prometedor, pero todavía provisional

Después del primer verano de pruebas, las observaciones iniciales indican que los dos prototipos de lana ofrecieron una protección comparable a la cubierta convencional. «Ahora tenemos un resultado que podemos ver e incluso tocar. Funcionó increíblemente bien», explicó a Reuters el estudiante Elliot Gaffiot.

El resultado, sin embargo, todavía no permite establecer con precisión hasta qué punto las mantas de lana son eficaces. Los datos deben ser analizados en profundidad y el proyecto aún no ha presentado un estudio revisado por pares con el conjunto de resultados.

Como referencia, los geotextiles blancos utilizados actualmente pueden reducir entre un 50 % y un 70 % el deshielo en las zonas que cubren, según el portal científico suizo dedicado a la nieve, los glaciares y el permafrost. Esta cifra sirve como referencia para este tipo de cubiertas, pero no significa que las mantas de lana hayan alcanzado ya esos porcentajes.

Una alternativa a las fibras sintéticas

Las cubiertas empleadas habitualmente en los glaciares están fabricadas con materiales como poliéster o polipropileno. Su superficie refleja parte de la radiación solar y limita el intercambio de calor, lo que permite reducir temporalmente la pérdida de hielo. Sin embargo, el desgaste provocado por el viento, la lluvia y el movimiento puede liberar fibras sintéticas que terminan en la nieve, el agua de deshielo y los arroyos de montaña.

La lana plantea una alternativa diferente. Es renovable, biodegradable y aislante, además de poder obtenerse localmente. Los promotores del proyecto señalan que una parte importante de la lana producida en Suiza no llega a aprovecharse y acaba siendo desechada.

El siguiente paso será analizar los datos obtenidos durante el verano y determinar qué grosor de lana ofrece mejores resultados. También habrá que comprobar cuánto tiempo pueden utilizarse las mantas, si pueden reutilizarse y cómo se compara su coste con el de los geotextiles convencionales.

Si estas pruebas confirman su eficacia, la lana podría convertirse en una alternativa para aquellas zonas concretas donde ya es necesario cubrir el hielo. No para salvar los glaciares del calentamiento, sino para proteger durante un tiempo el hielo que todavía queda.