Banco Mundial de Semillas de Svalbard
Así es la «cámara del fin del mundo» de Svalbard: el último refugio de la humanidad ante una catástrofe mundial
Inaugurada en el año 2008, esta colosal infraestructura subterráneo situada en pleno Ártico contiene semillas de miles de plantas de cultivo de todo el mundo, lo que le ha valido el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional
Este viernes, 23 de octubre, los Reyes Felipe VI y Letizia –acompañados por la Infanta Sofía y la Princesa Leonor–, presidían la 46.ª edición de los Premios Princesa de Asturias. La edición de este 2026, celebrada en el tradicional Teatro Campoamor de Oviedo, incluye a figuras de renombre como la artista Patti Smith –en la disciplina de Artes–, la astronauta Christina Koch -Concordia- o el futbolista Leo Messi -Deportes-. De igual manera, en la lista de galardonados destaca la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional por su labor en la protección de la biodiversidad agrícola.
Inaugurada en el año 2008 y calificada como la «cámara del fin del mundo», la Bóveda Global de Semillas de Svalbard es un colosal almacén subterráneo situado en la isla de Spitsbergen, en pleno Ártico. Creado para salvaguardar la biodiversidad, esta cámara creada a prueba de erupciones volcánicas o terremotos de hasta 10 grados, contiene semillas de miles de plantas de cultivo de todo el mundo.
Bóveda global de semillas de Svalbard, en Noruega
Clave ante futuras catástrofes
A lo largo de sus más de mil metros cuadrados –distribuidos en tres grandes almacenes–, esta colosal infraestructura alcanza los 4,5 millones de variedades agrícolas, lo que la convierte en el mayor depósito de semillas del planeta, con casi 7.000 especies y 135 depositarios diferentes. No se trata de un laboratorio de investigación al uso, sino que se trata de la mayor copia de seguridad que existe en el planeta.
Banco Mundial de Semillas de Svalbard
Banco Mundial de Semillas de Svalbard
Desde hace casi dos décadas, los bancos genéticos de todo el planeta envían sus correspondientes colecciones de semillas, con el objetivo de replicarlas en el que caso de que se pierdan a consecuencia de catástrofes globales como conflictos bélicos o actos terroristas.
Los almacenes subterráneos tienen una temperatura natural constante de entre -3 y -6 °C, pero cuentan con una refrigeración artificial hasta los -18 °C para asegurar la conservación de las semillas durante siglos. De igual manera, su ubicación se encuentra estratégicamente planteada a 130 metros sobre el nivel del mar, garantizando así que el suelo esté seco.
Banco Mundial de Semillas de Svalbard
Banco Mundial de Semillas de Svalbard
Las semillas se almacenan bajo el sistema denominado «caja negra», lo que significa que únicamente la institución que realizó el depósito puede acceder posteriormente a ellas. De este modo, la bóveda funciona como un gran seguro internacional de la biodiversidad agrícola.
Los ejemplos de 2015 y 2024
Su función no es solo teórica, ya que la guerra en Siria ha demostrado cómo su mera existencia es clave. Entre 2015 y 2017 el conflicto en Oriente Próximo vino acompañado de la primera solicitud de devolución de semillas como consecuencia de los daños sufridos en e
l banco de germoplasma de Alepo (ICARDA). De esta forma, las muestras permitieron recrear los cultivos en zonas como Líbano o Marruecos.
Banco Mundial de Semillas de Svalbard
El caso más reciente lo protagonizó Sudán, país que en los últimos años ha depositado diversas muestras de cultivos para protegerlos ante posibles conflictos civiles. Estos episodios han reforzado la idea de que conservar la diversidad genética de los alimentos es una cuestión estratégica para el futuro de la humanidad.
La posición de España
En lo que respecta a nuestro país, España participa de manera activa a través del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), integrado en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). En concreto, desde el año 2024 se han realizado varios envíos a la bóveda noruega con un total de 208 variedades diferentes.
Banco Mundial de Semillas de Svalbard
De esta forma, entre las semillas enviadas se encuentran tomates, judías, acelgas y berzas, además de cultivos tradicionales menos conocidos como la borraja o el cardo, cuya conservación resulta especialmente importante por su valor genético y agrícola. A estos depósitos se suman otras mil muestras remitidas en 2022, principalmente de cereales como trigo y maíz.