Fundado en 1910
En toda Europa, noviembre comienza con un tiempo fresco

En toda Europa, noviembre comienza con un tiempo frescoMeteored

El fenómeno que sorprende a los meteorólogos: el vórtice polar se está dividiendo sobre el polo norte

Tanto el modelo europeo ECMWF como el estadounidense GFS contemplan la llegada de una masa de aire polar desde el norte que afectaría a buena parte de Europa

El otoño podría dar paso a un episodio plenamente invernal en Europa central antes de lo esperado. Los últimos mapas meteorológicos apuntan a un posible cambio brusco de la circulación atmosférica durante la primera mitad de noviembre, con la llegada de una masa de aire polar que podría desplomar los termómetros y dejar las primeras nevadas incluso en las zonas llanas del continente.

Por el momento, el otoño mantiene una apariencia relativamente tranquila en casi toda Europa central. Un potente anticiclón domina buena parte del continente, mientras que las nieblas persistentes cubren numerosas regiones y las primeras heladas nocturnas empiezan a hacer acto de presencia. Sin embargo, este escenario podría cambiar de forma notable en cuestión de días.

Según las previsiones meteorológicas que recoge Meteored, los modelos comienzan a dibujar una configuración atmosférica poco habitual para estas fechas, que podría favorecer la irrupción de aire muy frío desde el norte y el este de Europa. Algunas simulaciones contemplan incluso nevadas durante la primera quincena de noviembre, sin necesidad de esperar a la llegada de diciembre.

El vórtice polar, clave en el cambio de tiempo

Para entender este posible episodio hay que mirar hacia la estratosfera, a unos 30 kilómetros de altitud sobre el Ártico. Allí se encuentra el vórtice polar, una extensa circulación de aire muy frío que gira alrededor del polo norte y que, en condiciones normales, contribuye a mantener las masas de aire gélido confinadas en las regiones polares.

Cuando permanece estable, esta estructura favorece una circulación atmosférica que permite la llegada de aire templado y húmedo del Atlántico hacia Europa. Sin embargo, si pierde intensidad, aumenta la posibilidad de que las masas de aire frío se desplacen hacia latitudes más bajas.

Eso es precisamente lo que podría suceder durante los próximos días. Los pronósticos apuntan a un calentamiento súbito estratosférico sobre el Ártico que podría alterar considerablemente la circulación del vórtice polar. Los vientos del oeste que lo mantienen activo perderían fuerza a comienzos de noviembre e incluso podrían invertir temporalmente su dirección, según algunas simulaciones.

Los escenarios más llamativos sitúan entre el 5 y el 6 de noviembre la posible división del vórtice en dos centros diferenciados. De confirmarse, sería un debilitamiento excepcionalmente temprano, sin precedentes en los registros meteorológicos de las últimas siete décadas.

Las consecuencias podrían trasladarse a la superficie alrededor del 10 de noviembre. Tanto el modelo europeo ECMWF como el estadounidense GFS contemplan la llegada de una masa de aire polar desde el norte que afectaría a buena parte de Europa. La coincidencia entre ambos modelos resulta llamativa, aunque todavía habrá que esperar a las próximas actualizaciones para comprobar si se mantiene este escenario.

De cumplirse, las temperaturas experimentarían un acusado descenso. En las zonas más elevadas podrían permanecer por debajo de cero durante toda la jornada, mientras que en numerosas regiones del norte del continente las máximas apenas alcanzarían entre 0 y 3 grados. Durante las noches despejadas, los termómetros podrían desplomarse hasta los -10 grados en el este y el sur de Alemania y en territorios vecinos.

El frío también podría llegar acompañado de precipitaciones en forma de nieve. Algunas simulaciones contemplan nevadas incluso en las llanuras centroeuropeas, con acumulaciones que podrían alcanzar los 10 centímetros en determinados puntos.

La nieve en noviembre no es un fenómeno extraordinario, pero sí llama la atención la combinación de un vórtice polar debilitado prematuramente y un potente anticiclón de bloqueo sobre Europa central. Esta configuración podría facilitar nuevas irrupciones de aire frío durante las próximas semanas.

Por ahora, las previsiones estacionales apuntaban a un invierno 2026-2027 relativamente suave. Este episodio no significa necesariamente que vaya a ser una estación especialmente fría: el vórtice polar todavía se encuentra en fase de formación y algunas simulaciones contemplan que comience a recuperarse a partir del 11 de noviembre. No obstante, su debilitamiento temprano podría hacerlo más vulnerable a nuevas perturbaciones en diciembre y enero, por lo que la evolución de las próximas semanas será determinante.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas