Max, el nuevo WhatsApp ruso
Putin echó de Rusia al fundador de Telegram y ahora impone Max en los móviles como el nuevo WhatsApp
El Kremlin intenta por todos los medios controlar el acceso a internet de los rusos con un nuevo servicio de mensajería mientras que Pável Dúrov nunca ha tenido opciones en el país que le vio nacer
La aplicación de mensajería nacional rusa Max deberá estar instalada en todos los dispositivos móviles vendidos a partir del 1 de septiembre, según una orden firmada por el primer ministro ruso, Mijaíl Mishustin.
«A partir del 1 de septiembre la aplicación digital Max se incluirá en la lista de programas de preinstalación obligatoria en dispositivos electrónicos en 2025», sustituyendo a VK Messenger, reza el comunicado del servicio de prensa del Gabinete de Ministros citado por la agencia TASS.
Se prevé que la aplicación, que ganó un concurso estatal, se convierta en la base de un servicio multifuncional que incorpore servicios de redes sociales, administrativos y hasta de identificación personal.
«La aplicación proporcionará una comunicación segura y acceso a servicios digitales del estado y empresas», añaden.
Max, el nuevo WhatsApp ruso
La orden tiene lugar poco después de haber restringido servicios de llamada en las aplicaciones de WhatsApp y Telegram.
VK Messenger
Tras su salida de Rusia, Dúrov se exilió y fundó Telegram fuera del alcance de Rusia. Mientras tanto, VK Messenger quedó bajo influencia directa de empresas afines al gobierno, y hasta hoy ha funcionado como una de las principales herramientas digitales del ecosistema ruso, alineada con las políticas de vigilancia y censura del Estado.
Estafa a una jubilada
Pero Max no se ha estrenado bien en Rusia, unos estafadores timaron a una jubilada y se hicieron con casi 2,5 millones de rublos (31.000 dólares) a través de este servicio de mensajería.
Según informó la plataforma independiente Mediazona, los estafadores se hicieron pasar por empleados de la agencia fiscal Rosfinmonitoring y del Servicio Federal de Seguridad para posteriormente encontrarse con su víctima, de 70 años, en San Petersburgo.
Unos estafadores timaron a una jubilada y se hicieron con 31.000 dólares a través de Max
Posteriormente, persuadieron a la mujer para que se instalara la aplicación Max, a través de la cual siguieron manteniendo contacto hasta robarle casi 2,5 millones de rublos (31.000 dólares), según medios locales.
Sin privacidad
A pesar de que las autoridades aluden a que de este modo evitarán los crecientes incidentes de estafas a través de aplicaciones de mensajería, los expertos independientes denuncian que a través de Max los servicios de seguridad rusos tendrán acceso a las conversaciones privadas de los usuarios de la aplicación.
El Kremlin, que intenta por todos los medios controlar el acceso a internet de los rusos, ha impulsado un nuevo servicio de mensajería (Max), que ya comparan con la china WeChat y que sería la alternativa a WhatsApp, aplicación incluso amenazada de cierre.
El objetivo del Kremlin es controlar aún más los canales de comunicación de sus ciudadanos
Por otro lado, los expertos sostienen que el objetivo del Kremlin es controlar aún más los canales de comunicación de sus ciudadanos para aumentar la censura después de que Putin llamara a «estrangular» a las empresas tecnológicas occidentales.
Las autoridades rusas compararon Max con la aplicación china WeChat, servicio de mensajería unificado que según Amnistía Internacional está sometido a vigilancia estatal y que contribuye a mermar la libertad de expresión en el gigante asiático.
Telegram bajo presión
Mientras, Telegram, una de las aplicaciones de mensajería más populares del mundo, no logra consolidarse como una plataforma plenamente utilizada en Rusia. Pese a haber sido creada por el empresario nacido en San Petersburgo (Rusia), pero con nacionalidad franco-emiratí, Pável Dúrov, la aplicación arrastra una historia de tensiones con el gobierno, bloqueos y fuertes restricciones que han limitado su funcionamiento en el país. Es más, técnicamente Telegram no es una app rusa ni tiene su origen en este país, es más, desde hace años tiene su sede en Dubai. La realidad es que Telegram nunca ha sido desarrollado por una empresa rusa y nunca ha tenido centros de datos en Rusia, según ha podido saber El Debate de fuentes próximas a la plataforma.
Telegram nunca ha sido desarrollado por una empresa rusa y nunca ha tenido centros de datos en Rusia
El conflicto entre Telegram y el Estado ruso comenzó en 2018, cuando las autoridades ordenaron bloquear el servicio tras la negativa de la empresa a entregar las claves de encriptación que permitirían acceder a los mensajes de sus usuarios. El Servicio Federal de Seguridad (FSB) argumentaba motivos de seguridad nacional y lucha contra el terrorismo, pero Dúrov se mantuvo firme en su defensa de la privacidad. Durante dos años, la plataforma permaneció oficialmente prohibida, aunque su uso nunca desapareció del todo.
En 2020, el bloqueo se levantó, pero las tensiones no cesaron. Fuentes próximas a Telegram aseguran que «la prohibición de Telegram en Rusia fue ineficaz gracias a la tecnología anticensura integrada en Telegram. Debido a que los usuarios rusos podían acceder libremente a Telegram, Telegram no tenía ningún incentivo para 'ofrecer' algo para desbloquearlo. Después de dos años de intentar sin éxito bloquear la aplicación, el nuevo primer ministro en ese momento anuló la orden anterior de prohibir Telegram. Esto pudo haber sido un gesto para salvar las apariencias y para dejar de demostrar la ineficiencia de las herramientas de censura del gobierno».
Cinco años después, en agosto de 2025, el gobierno ruso anunció nuevas restricciones, esta vez dirigidas a las llamadas de voz de Telegram y WhatsApp. Según las autoridades, estos servicios se utilizaban para actividades ilícitas como fraude, extorsión, sabotaje o incluso terrorismo. Además, acusaron a Telegram de no cooperar con los mecanismos de control y seguridad exigidos por el Estado.
El gobierno ruso anunció nuevas restricciones, esta vez dirigidas a las llamadas de voz de Telegram y WhatsApp
Aun así, Telegram conserva un espacio importante en el ecosistema digital ruso. Es la segunda aplicación de mensajería más utilizada en el país, por detrás de WhatsApp, y se ha convertido en un refugio para quienes buscan acceder a información independiente en un país cada vez más vigilado.
La negativa de Dúrov a entregar las claves de cifrado y el impulso del Kremlin a plataformas nacionales como Max auguran que el futuro de las tecnológicas de Occidente en Rusia está lejos de volver a lo que era antes de la invasión de Ucrania.