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Opera es el navegador con menos vulnerabilidades de 2022

El 94,2 % de los hogares españoles cuenta con conexión a internetDM

Esto es lo que hacen los ciberdelincuentes con las extensiones del navegador para robar tus datos

La combinación de una alta penetración de la red y la utilización de complementos hace que la seguridad digital sea un elemento clave en el día a día

En España, el uso de internet se ha vuelto casi universal, con más del 90 % de la población conectándose diariamente, ya sea desde el teléfono móvil o desde un ordenador. A pesar de ello, son pocos los usuarios que prestan atención a las extensiones de navegador, esos pequeños programas que se instalan para mejorar la navegación y añadir funciones extra.

En este sentido, son herramientas que permiten realizar tareas muy diversas, como bloquear anuncios, gestionar contraseñas o traducir contenido automáticamente, pero también presentan riesgos. Algunas extensiones pueden ser utilizadas por ciberdelincuentes para acceder a información sensible o instalar software malicioso, convirtiéndose en una vía de ataque silenciosa.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan que el 94,2 % de los hogares españoles cuenta con conexión a internet y que el 91 % de la población entre 16 y 74 años la utiliza de manera habitual. Los navegadores más populares (Chrome, Edge, Safari y Firefox) permiten instalar estas extensiones, ampliando las capacidades del navegador, pero también exigen un uso responsable y consciente por parte del usuario.

La combinación de una alta penetración de la red y la utilización de complementos hace que la seguridad digital sea un elemento clave en el día a día. De hecho, entre las más populares se encuentran Adblock Plus, Grammarly, LastPass, Honey o Dark Reader.

El peligro de las extensiones

Josep Albors, responsable de investigación y concienciación de ESET España, advierte que el peligro de las extensiones «no se limita a instalar una versión maliciosa». En muchos casos, extensiones legítimas pueden «cambiar de dueño sin que el usuario lo note y transformarse repentinamente en un riesgo de seguridad».

Este tipo de complementos puede permitir que ciberdelincuentes accedan a contraseñas, tomen el control de cuentas, redirijan a sitios fraudulentos o incluso instalen puertas traseras en los dispositivos, dejando expuesta información sensible. Además, algunas extensiones se utilizan para mostrar publicidad no deseada, capturar cookies de sesión o ejecutar criptominería oculta.

En el entorno empresarial, las consecuencias pueden ser más graves. Una sola extensión con permisos amplios tiene la capacidad de acceder a correos electrónicos, archivos en la nube y herramientas internas de gestión, lo que podría afectar la operativa diaria de la empresa y su cumplimiento de normativas como el RGPD.

Por todo ello, los expertos subrayan la importancia de controlar y «supervisar qué extensiones se instalan y mantener medidas de seguridad que reduzcan estos riesgos».

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