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Debemos revisar bien a quién mandamos nuestros correos electrónicos antes de enviarlos

Debemos revisar bien a quién mandamos nuestros correos electrónicos antes de enviarlosGetty Images

Enviar un correo al destinatario equivocado: así lo aprovechan los cibercriminales

En El Debate llevamos bastante tiempo avisando del peligro de recibir correos electrónicos fraudulentos, pero lo realmente peligroso no es recibirlos, sino contestarlos. Y es que, por mucho que las autoridades y los comunicadores avisemos de estas estafas e indiquemos cómo evitarlas, la última responsabilidad recae en los usuarios, que son los que tienen que obrar con cabeza para no acabar enfangados. Las personas más descuidadas son las realmente susceptibles de caer en estas artimañas.

De hecho, dos de cada tres usuarios envían, de media, uno o dos correos electrónicos erróneos al año. Normalmente, estos envíos no tienen por qué tener consecuencias, pero en caso de toparnos con algún indeseable, podemos estar mandándole nuestros datos a alguien que los usará en nuestra contra. Los correos electrónicos enviados por error pueden abrir una brecha de seguridad que exponga información procedente de documentos legales o financieros, listados con datos sensibles, información personal e incluso credenciales de acceso.

Ante esto, tecnologías como la inteligencia artificial (IA), mediante el aprendizaje automático, pueden optimizar la seguridad de nuestro correo electrónico. Con esto, podemos validar de forma prácticamente automática el destinatario de nuestro envío. Estas herramientas permiten además revisar automáticamente los archivos adjuntos para asegurarse de que son las versiones correctas y no incluyen información confidencial, analizar el contenido y el contexto del mensaje para detectar posibles riesgos, identificar patrones habituales en el uso del correo y anticipar errores potenciales.

Asimismo, lo importante es que los usuarios aprendan poco a poco a usar estas herramientas para evitar posibles errores que puedan desencadenar en consecuencias fatales. Las soluciones de DLP adaptativas para el correo deben integrarse de forma imperceptible, garantizando que la experiencia del usuario no cambie en absoluto. Y es que, así podremos redactar y enviar emails con normalidad, mientras el sistema solo actúa cuando detecta que es necesario intervenir.

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