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Irán ha desconectado al país de internet mientras mantienen los servicios internosDPA vía Europa Press

El «botón rojo» de Teherán: cómo funciona el corte de Internet que deja a Irán incomunicado

Irán ha desconectado al país de internet mientras mantienen los servicios internos. Detrás, China facilita una infraestructura diseñada para censurar, aislar, perseguir y ahora, incluso para neutralizar los satélites de Starlink

El apagón que ha dejado a Irán prácticamente incomunicado es una competencia construida durante años mediante la cual el Estado controla puntos clave de la red nacional y puede ordenar a los operadores cerrar la puerta hacia el exterior en cualquier momento. La interrupción comenzó la noche del 8 de enero, y los medidores internacionales registraron un desplome de conectividad que llegó a rozar el «cero» operativo a escala país. NetBlocks describió el episodio como un apagón nacional, y varias informaciones situaron el corte alrededor de las 20:30 hora local, con caídas cercanas al 99 % del tráfico al día siguiente.

Pero no se trató solo de Internet, también afectó a los datos móviles y llamadas, un cierre que multiplica el aislamiento cuando se pretende frenar la organización y la difusión de imágenes en plena ola de protestas y muertes.

El interruptor

Irán lleva años trabajando el diseño de la conectividad para conseguir concentrar el tránsito internacional en pocos puntos y poder así someter a los proveedores a órdenes centralizadas que conviertan el apagado en algo más sencillo que en redes más descentralizadas, es decir, hay apenas tres o cuatro interruptores que pulsar en lugar de cientos como puede haber en otros países.

Protestas TeheránDPA vía Europa Press

Una de las técnicas más utilizadas en cortes nacionales es actuar sobre el enrutamiento, en particular el BGP (Border Gateway Protocol), que permite anunciar o retirar rutas para que el resto de Internet deje de ver las redes iraníes. Algunas publicaciones han destapado que, si los operadores retiran rutas BGP hacia el exterior por orden gubernamental, el efecto en cascada puede dejar a un país fuera del mapa digital mundial en minutos.

Si los operadores retiran rutas BGP hacia el exterior el efecto en cascada puede dejar a un país fuera del mapa digital mundial

A esa palanca se suma la censura en varias capas. Por un lado, manipulación de DNS (envenenamiento o redirecciones), por otro, el filtrado del tráfico web y, por último, herramientas de inspección de paquetes (DPI) capaces de bloquear servicios al detectar dominios o incluso elementos del arranque de conexiones cifradas. En la práctica, esto puede inutilizar las vías de escape habituales como VPN y proxys si el filtrado se endurece en los puntos de salida del país. La CNN reveló que, durante el apagón, incluso herramientas que antes funcionaban para sortear bloqueos dejaron de servir para acceder a servicios internacionales.

Es el caso de la empresa suiza de ciberseguridad Proton que aseguró en un post en X que Irán había conseguido cortar hasta su VPN: «Las sesiones de Proton VPN originadas en Irán están disminuyendo, lo que confirma que la infraestructura que permite a las personas acceder a Internet se está cerrando. Normalmente, Proton VPN ayuda a las personas afectadas por la censura a eludirla, pero en este caso, Internet se ha cortado por completo».

Mantener vida dentro

Irán es capaz de que el país siga funcionando por dentro para reducir el coste político y económico del apagón. Esa es la lógica de su Red Nacional de Información (NIN), un ecosistema de servicios internos que puede seguir operativo aunque la conexión mundial se interrumpa para, por ejemplo, con el fin de mantener parte de la banca, administración o plataformas locales activas. Esa intranet nacional hace el apagón más viable porque evita un colapso total de la vida digital del país.

Vista general de la sede del Banco Sepah en la capital de Irán, TeheránCONTACTO vía Europa Press

Además, el corte suele desplegarse de forma escalonada. Primero restricciones y cortes localizados coincidiendo con las protestas, y después el cierre nacional total cuando el Estado busca recuperar el control del relato. El episodio del 8 de enero se intensificó empezando por interrupciones más localizadas hasta una desconexión casi total que se prolongó durante días, con niveles de conectividad en torno al 1 % de lo normal. La repetición del patrón en los últimos años ya es una doctrina para Irán que consigue apagar las comunicaciones para dificultar la coordinación, reducir pruebas como vídeos o fotos y ganar tiempo operativo sobre el terreno.

Sin Starlink

Lo nuevo estos días es el intento de neutralizar vías alternativas como Internet por satélite. Irán logró interferir el acceso a Starlink con la táctica del bloqueo de señal y la interferencia de señales (jamming), que supone pérdidas de paquetes estimadas en torno al 30 % y picos mucho mayores en algunas zonas.

El objetivo de Irán es limitar la organización de los ciudadanos críticos con el régimen y la difusión de la represión durante protestas que se han extendido a varias ciudades.

China al rescate

La tecnología china ha jugado un papel fundamental en la construcción de la capacidad de vigilancia y censura digital de Irán. La empresa china ZTE vendió a la principal operadora iraní, Telecommunication Company of Iran (TCI), un sofisticado sistema de vigilancia capaz de monitorear comunicaciones de línea fija, móviles e internet como parte de un contrato de 98,6 millones de euros firmado en diciembre de 2010.

Este sistema incluye tecnología de inspección de paquetes (DPI), que permite al régimen iraní rastrear usuarios de internet, reconstruir mensajes de correo electrónico, bloquear tipos específicos de tráfico e incluso identificar hogares que acceden a sitios bloqueados. ZTE denomina a esta capacidad de espionaje una «solución llave en mano para intercepción legal».

Además de ZTE, la firma china Huawei también ha sido señalada por proporcionar equipamiento de vigilancia a Irán. Un informe de 2021 reveló que la compañía china Tiandy vendió sistemas de videovigilancia a Irán para que el país lograse copiar el modelo chino utilizando herramientas chinas.

La cooperación entre Irán y China para crear un «Internet Nacional» se remonta al menos a 2020, cuando ambos países acordaron trabajar juntos en este proyecto como parte de una asociación estratégica de 25 años.