Fundado en 1910
Apple y Google

Apple y Google

Apple se rinde a Google: Gemini rescata a Siri tras el fiasco de la IA en Cupertino

Apple, rezagada en IA tras los retrasos en Siri y las promesas incumplidas, firma un pacto millonario con Google para usar Gemini

Los gigantes tecnológicos Apple y Google, rivales de toda la vida, han sorprendido esta semana al mundo con una alianza estratégica en inteligencia artificial. El acuerdo permitirá que la tecnología Gemini de Google impulse las funciones avanzadas de Siri y Apple Intelligence en dispositivos como el iPhone. Este acuerdo responde a los tropiezos de Apple en el desarrollo propio de IA, donde ha acumulado retrasos y fugas de talento.

Este acuerdo llega meses después de que Rick Osterloh, director de dispositivos y servicios de Google, criticara a Apple en la presentación de los modelos Pixel 10 al afirmar que ha habido «muchas promesas incumplidas» en cuanto a la incorporación de IA en los teléfonos, aparentemente en alusión al retraso en el lanzamiento de Siri, la versión mejorada con IA de Apple.

El conservadurismo de Apple

Tradicionalmente obsesionada con el control total de su ecosistema en temas de hardware, software y privacidad, la compañía de Tim Cook se ha visto superada por competidores como Google y OpenAI en la carrera por la IA generativa. En la WWDC de 2024, Apple Intelligence generó expectativas altísimas con promesas de una Siri capaz de entender el contexto personal, cruzar datos entre apps y ejecutar tareas complejas. Sin embargo, lo que llegó fue una versión tibia con funciones limitadas como resúmenes de correos o edición de fotos, procesadas en el dispositivo para preservar la privacidad, pero sin el punch de modelos como ChatGPT o Gemini.

Apple Intelligence

Apple Intelligence

El verdadero problema radicó en Siri. La veterana asistente, lanzada en 2011, se ha quedado obsoleta frente a rivales más conversacionales. Apple intentó una renovación en dos fases, la primera con una arquitectura híbrida inicial que combinaba código viejo con nuevo IA, pero resultó «demasiado limitada», según admitió Craig Federighi, vicepresidente de software. Después, la compañía optó por rehacerla desde cero, retrasando el lanzamiento a mediados de 2025. También se produjo la marcha del jefe de IA John Giannandrea y otros responsables a Meta, lo que dejó al equipo de IA de Apple cojeando. Mientras Google inyectaba Gemini en Android elevando la IA a otro nivel en fotos, asistentes y más, Apple perdía terreno.

Ante el bloqueo técnico y la presión del mercado, Apple recurrió a alianzas externas. En junio de 2024, firmó con OpenAI para integrar ChatGPT en iOS 18, iPadOS y macOS. Siri podía delegar consultas complejas al chatbot de Sam Altman, siempre pidiendo permiso al usuario y procesando en servidores de Apple para blindar los datos. Fue un parche temporal porque ChatGPT ayudó a Siri en tareas puntuales, pero no resolvía el núcleo del problema. Elon Musk criticó duramente esta integración, amenazando con vetar dispositivos Apple en sus empresas por «violación de seguridad». Aun así, sirvió de puente mientras Apple evaluaba opciones.

El logo de la IA de Google, Gemini, junto a la de Apple, Siri

El logo de la IA de Google, Gemini, junto a la de Apple, SiriAFP

La solución (casi) definitiva ha llegado con Google. Tras pruebas internas, Apple comparó Gemini con Claude de Anthropic (superior en precisión lingüística, pero más caro y lento de implementar). Google ganó por precio, relación previa (paga unos 20.000 millones anuales a Apple por ser buscador predeterminado en Safari) y velocidad. En el pacto plurianual Apple abonará unos 1.000 millones de dólares al año por una versión personalizada de Gemini, con 1,2 billones de parámetros, es decir, un salto del 700 % sobre los 150.000 millones actuales de Apple Intelligence. Gemini actuará «en la sombra», impulsará resúmenes complejos, planificación de tareas y comprensión contextual, ejecutándose en servidores Private Cloud Compute de Apple, sin que los datos salgan de su ecosistema. Ni logos ni menciones visibles; Siri seguirá luciendo como marca propia.

El dominio de Google

El dominio de Google va más allá de este acuerdo. En los últimos meses ha sido capaz de burlarse de Apple en la presentación de los Pixel 10, de activar AirDrop en esos modelos para el envío de archivos entre dispositivos y a conseguir un acuerdo millonario para salvar a Apple del desastre de la IA.

Eugenio Mallol, periodista especializado en innovación tecnológica y columnista de El Debate, explicaba hace semanas el posible fin del dominio de Nvida y como Google sería capaz de fabricar sus propios chips de IA: «Google crea un chip en un ámbito, el de la IA, en el que ya controla todo, desde Gemini a los conmutadores para centros de datos y ahora los procesadores TPU. Ha impulsado incluso la arquitectura de transformers con la que se generan los LLM que sustentan la revolución de la IA generativa. La ventaja competitiva que obtuvo Nvidia al evolucionar rápidamente sus tarjetas gráficas, para subirlas a la cresta de la ola de la IA mundial, le puede penalizar ahora, porque tuvo que hacerlo capa por capa, parcheando sistemas heredados».

¿Por qué Gemini?

Primero por su fortaleza. Apple lo califica como «la base más sólida» para sus modelos fundacionales, superando a OpenAI en pruebas de marca, de planificación y multimodalidad (texto, imagen, voz). Segundo, sinergia comercial ya que extiende la histórica sociedad Apple-Google, avalada por un juez pese a las acusaciones antimonopolio del Departamento de Justicia de EE.UU. Tercero, privacidad en cuanto a que todo queda en casa de Apple, a diferencia de los envíos directos a OpenAI. Existe una excepción para China, donde las regulaciones bloquean a Google; allí, Siri usará modelos locales con Alibaba o Baidu.

Existe una excepción para China, donde las regulaciones bloquean a Google

Esta alianza no deja a todos contentos. Para los usuarios, significa una Siri renovada en iOS 26.4 (primavera 2026) donde se le podrá pedir algo así como «encuentra el email de mi jefe sobre el proyecto y respóndele que está listo», y lo hará, por fin, cruzando apps sin fallos. Para Apple, es una concesión con la que no contaba y que no habla bien de su desarrollo de IA ya que paga por el «cerebro» de su rival para no perder cuota en IA generativa, donde Android ya domina con Gemini nativo. Elon Musk lo tacha de «concentración de poder irrazonable» para Google, que suma Android, Chrome y ahora iOS en la sombra, mientras que Grok no acaba de despegar fuera de X.

Apple insiste en que esto es algo temporal. Su equipo, con Mike Rockwell y Federighi, trabaja en un modelo propio de un billón de parámetros, pero con las últimas fugas de talento y la velocidad de Google (Gemini 2.5 Pro lidera rankings), no parece factible que puedan independizarse. El año 2026 promete ser el año de la IA en móviles (incluso con modelos nunca vistos), y esta unión hace posible que Apple compita, aunque sea con una tecnología prestada. Rivales como Samsung ya integran Gemini en XR, y OpenAI planea hardware propio.

Meta está muy bien posicionada con su propio chip y por lo bien que se ha movido en el ámbito de los wearablesEugenio MallolPeriodista especializado en innovación tecnológica

El tablero de la IA se reconfigura como explica Mallol, «Nvidia tiene las GPU, pero no controla el resto de la cadena de valor, por eso ha firmado acuerdos con Microsoft, OpenAI, Intel... Meta está muy bien posicionada con su propio chip y por lo bien que se ha movido en el ámbito de los wearables. Todos quieren desarrollar aplicaciones para sus gafas y la body based tech está entrando en una nueva dimensión».

La duda es si Cupertino recuperará el control de la IA con un modelo que rompa el mercado o se atará más a Mountain View. Por ahora, el dinero habla y mil millones al año es lo que pagará por no quedarse atrás.

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas