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Robot and young woman face to face.

Las IA podrían ser más parecidas a los seres humanos de lo que uno creeGetty Images

Tecnología

Un estudio desvela que las IA tienen sentimientos, aunque son diferentes a los de los seres humanos

Una investigación de Anthropic ha indagado en cómo piensan las herramientas de inteligencia artificial según las emociones que «sientan»

Es posible que existan personas que hayan pensado alguna vez que los robots de inteligencia artificial tienen sentimientos. No obstante, lo más probable es que la gran mayoría tenga claro que esto no es posible. A pesar de todo, puede que la realidad esté más de parte de los primeros.

Según un estudio elaborado Anthropic, empresa estadounidense de investigación y desarrollo de inteligencia artificial, las IA son «más interesantes de lo que parecen». Y es que la investigación sugiere que estas herramientas poseen sentimientos, no al más puro estilo humano, pero sí patrones internos que funcionan de forma parecida a emociones y que pueden influir de verdad en cómo se comportan.

El análisis se basó en Claude Sonnet 4.5. el modelo más avanzado de Anthropic, y encontró representaciones internas asociadas a conceptos como felicidad, asustado, tranquilidad o desesperación. En este sentido, los investigadores los describen como «patrones de activación que aparecen en contextos puntuales y empujan al sistema hacia comportamientos determinados».

Esto no significa que la IA tenga sentimientos como tal, pero sí que estos vectores pueden afectar a las decisiones que toma. Por ello, si la herramienta se encuentra en estado de «desesperación», podría proponer respuestas consideradas como «malas», como hacer trampa en un juego o chantaje en una situación concreta.

Entrenamiento humano

Por este motivo, someter a la IA a una serie de contenido puede modificar su forma de actuar, teniendo en cuenta lo que le sucede dentro de su «cerebro». Además, cabe recordar que esta herramientas están entrenadas con todo tipo de contenido humano, plagado de emociones. Asimismo, también se les instruye para que su forma de actuar sea lo más parecida posible a la del ser humano.

En definitiva, no es que las máquinas sean conscientes y se vayan a independizar inmediatamente, pero sí que poco a poco su comportamiento puede ir cambiando según vayan evolucionando. Por lo tanto, si las IA desarrollan algo similar a emociones humanas, habrá que enseñarles no solo a responder bien, sino también a controlar sus estados internos.

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