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Despidos tecnológicasImagen generada con ayuda de la IA

La IA aprieta el botón rojo del empleo: por qué las tecnológicas lideran la ola de despidos

Meta vuelve a encender las alarmas laborales porque despedirá al 10 % de su plantilla, unos 8.000 empleados, en plena fiebre por la IA. Es el síntoma de un reajuste que amenaza a muchas más profesiones

La nueva purga de Meta se traduce en que despedirá el 20 de mayo a cerca del 10 % de su plantilla mundial, unos 8.000 empleados, en una primera oleada que podría no ser la última en 2026. La compañía justifica el recorte como un esfuerzo para ganar eficiencia tras un aumento masivo del gasto en inteligencia artificial y la cancelación de 6.000 vacantes que ya no se cubrirán.

Estos despidos llegan después de años de apuestas millonarias en proyectos como el metaverso, donde Meta ha quemado en torno a 70.000 millones de euros en Reality Labs y ha tenido que recortar más de 1.000 empleos y un 30 % del presupuesto de esa división. El giro estratégico está orientado a menos mundos virtuales, más asistentes de IA integrados en WhatsApp, Instagram y Facebook, y fichajes estrella para reforzar su nuevo equipo de «superinteligencia».

No es una crisis puntual

La fotografía revela una dinámica estructural desde hace unos años. En 2025 el sector tecnológico mundial eliminó unos 244.851 puestos de trabajo, en un proceso que los analistas vinculan menos a una crisis coyuntural y más a una reestructuración orientada a la productividad impulsada por la IA. Solo en 2024, informes como el de Crunchbase hablaban de al menos 95.000 despidos en tecnológicas estadounidenses, una cifra que se ha convertido en la norma más que en la excepción.

En 2026 la tendencia no se ha frenado. Solo en marzo se contabilizaron más de 45.000 despidos tech, de los que alrededor del 20 % se atribuyen de forma explícita a la automatización y a sistemas de IA. Estados Unidos concentra la mayoría de estos recortes, con más del 50 % de los despidos tecnológicos mundiales, mientras que Europa y Asia siguen el movimiento con menos intensidad pero la misma lógica de reajuste.

Grandes nombres, mismos argumentos

Las grandes tecnológicas han ido encadenando rondas de recortes mientras sus beneficios y valor en bolsa se disparan. Amazon abrió 2025 con hasta 14.000 despidos corporativos (con estimaciones que elevan el rango a 30.000) alineados con una reorganización centrada en la IA. Microsoft ha ejecutado sucesivas oleadas de miles de despidos en ingeniería, gaming y producto para «recalibrar estructura y capital» hacia Copilot y su infraestructura de IA.

Google arrastra el precedente de 12.000 despidos en 2023 y ha mantenido recortes selectivos en Cloud, Android y áreas corporativas, reduciendo hasta un 35 % algunos puestos directivos para «aplanar» la organización. Tesla ha recortado más del 10 % de su plantilla en 2024 ante la presión competitiva, mientras que Apple se ha limitado a ajustes puntuales ligados a proyectos cancelados, manteniéndose como una rara excepción de estabilidad relativa.

Apple se ha limitado a ajustes puntuales ligados a proyectos cancelados, manteniéndose como una rara excepción

Los comunicados hablan de «eficiencia», «disciplina de costes» y «reorganización por la adopción de IA», pero la realidad es que muchas compañías despiden masivamente en paralelo a máximos históricos de capitalización y remuneraciones récord de sus ejecutivos. Los expertos describen esta dinámica como «reajuste permanente», un proceso en el que se recorta de forma recurrente la plantilla para elevar la productividad por empleado y liberar recursos hacia IA, chips y hardware.

Las causas de fondo se repiten: sobrecontratación durante la pandemia, presión de los tipos de interés y de los inversores, y una apuesta muy agresiva por la automatización que reduce la necesidad de ciertas funciones humanas incluso cuando los ingresos crecen. Es decir, no es que las tecnológicas «no puedan» pagar a sus empleados, sino que están reconfigurando qué tipo de trabajo consideran estratégico y qué tareas prefieren delegar en algoritmos.

Dónde golpea ya la IA

Los primeros afectados no han sido solo los perfiles menos cualificados. Los datos muestran que los desarrolladores junior, marketing de contenidos y áreas administrativas empiezan a notar de lleno la sustitución parcial por sistemas automatizados. En algunos segmentos, hasta el 45 % de los puestos perdidos se vincula a herramientas de IA que hacen el mismo trabajo con un coste operativo hasta un 90 % inferior.

Un informe de RationalFX advierte de que, si la tendencia sigue, 2026 podría cerrar con más despidos que 2025, sobre todo en funciones de back-office y tareas repetitivas que los modelos generativos han aprendido a hacer con eficacia. No es solo la industria tech, logística, retail y servicios financieros también han comenzado a recortar decenas de miles de empleos ligados a procesos que hoy se automatizan con relativa facilidad.

El mensaje de las grandes tecnológicas es que mientras venden la IA como motor de crecimiento y productividad, sus propias plantillas sirven de laboratorio de sustitución. Goldman Sachs estima que hasta 300 millones de empleos en todo el mundo podrían quedar «expuestos» a la automatización, especialmente en trabajos de oficina, tareas repetitivas y funciones basadas en procesamiento de información.

A corto plazo, los sectores con mayor riesgo son aquellos donde el valor se concentra en repetir patrones como la atención al cliente, redacción de contenidos estándar, análisis de datos rutinario, contabilidad básica, tareas legales mecánicas o programación muy guiada. A medio plazo, incluso profesiones cualificadas verán cómo parte de su jornada se automatiza, desde médicos que delegan en sistemas de apoyo al diagnóstico hasta profesores que usan tutores virtuales para tareas más mecánicas.

Apocalipsis del empleo

Lo más probable no es un «apocalipsis del empleo» inmediato, sino una redistribución desigual del trabajo. Se crearán nuevos puestos ligados al diseño, supervisión y mantenimiento de sistemas de IA, pero muchas posiciones intermedias y de entrada se reducirán o cambiarán de naturaleza. El riesgo es que la transición llegue demasiado rápido para millones de trabajadores que no pueden reciclarse al ritmo al que las empresas automatizan.

El riesgo es que la transición llegue demasiado rápido para millones de trabajadores que no pueden reciclarse

Para los profesionales, la clave estará en reforzar habilidades que la IA complementa pero no sustituye fácilmente como el criterio, creatividad, trato humano, capacidad de integrar distintas disciplinas y comprensión del contexto. Y para las empresas y gobiernos, el desafío será político y social porque tendrán que decidir si el «reajuste permanente» se traduce solo en más beneficio para accionistas o en formación masiva y un reparto distinto del valor que genera esta nueva ola tecnológica.

Este ciclo de despidos en las big tech es el anticipo de cómo se reordenará el trabajo cuando la inteligencia artificial deje de ser novedad y se convierta en infraestructura básica de la economía.