Fundado en 1910
Varios IPhone y IPad expuestos en la nueva tienda de Apple en La Vaguada

Carlos Luján / Europa Press
27 NOVIEMBRE 2024;APPLE;NUEVA TIENDA;CENTRO COMERCIAL;LA VAGUADA;
27/11/2024

Varios iPhone y iPad expuestos en la nueva tienda de Apple en La VaguadaEuropa Press

Por qué cada vez es más caro cambiar de móvil: así se han encarecido sin que te des cuenta

Los móviles suben de precio aunque nadie lo admita abiertamente. La memoria se ha encarecido, las plataformas presionan y las operadoras esconden el coste en tarifas y cuotas

Durante años, los móviles han subido de precio sin que nadie lo dijera del todo claro. Y, claro, ahora empiezan a aparecer las costuras de este proceso. La combinación de componentes disparados, plataformas que se quedan una parte cada vez mayor del negocio y tarifas al alza están encareciendo renovar el smartphone. La buena noticia es que hay margen para resistir. Aunque parezca mentira, un móvil cuidado puede vivir varios años más de lo que marca el marketing y hasta la obsolescencia programada.

El primer gran culpable está escondido en el interior del dispositivo y se llama memoria. La RAM y el almacenamiento flash se han encarecido mucho en los últimos meses, arrastrados por la demanda desmedida de inteligencia artificial y centros de datos. La industria ha volcado su capacidad en servir a servidores y nubes y ha dejado menos oferta para electrónica de consumo… y eso se paga.

Después de estas últimas semanas, ya se puede hablar de subidas acumuladas que pueden superar el 10 %, hasta el punto de que algunos fabricantes se plantean volver a lanzar móviles con solo 4 GB de RAM cuando el estándar se había consolidado por encima de esa cifra. El usuario está obligado a pagar más por mantener el nivel de memoria, o aceptar un móvil objetivamente peor por el mismo dinero.

A esto se suma una segunda tendencia como es el lento adiós al móvil barato. La presión de costes golpea sobre todo a la gama de entrada, donde cada euro cuenta. Muchos modelos que antes rondaban los 150 euros han desaparecido o han recortado tanto en RAM y almacenamiento que la experiencia de uso se resiente a los pocos meses hasta la desesperación total.

Plataformas y servicios

La otra parte de la ecuación está en el ecosistema que rodea al móvil. Durante años, Apple y Google han mantenido comisiones que rondaban el 30 % sobre muchas compras y suscripciones dentro de las aplicaciones, un peaje que reduce márgenes a desarrolladores y que termina repercutiéndose en los precios. Aunque se han visto rebajas parciales y ajustes obligados por reguladores como es el caso de Bruselas, el coste de estar en esas tiendas sigue siendo enorme para todos los actores implicados.

Esto hace que muchos fabricantes apuesten por móviles llenos de servicios extra, pruebas gratuitas de suscripciones o capas de software propias con tienda incluida. La apuesta es vender un terminal quizá con menos margen y tratar de recuperarlo con servicios, datos o publicidad a lo largo de la vida útil del dispositivo. Para el usuario, esto se traduce en una sensación constante de «todo cuesta un poco más de lo que parecía».

Operadoras

En España, la otra gran pata de este encarecimiento son las operadoras. En los últimos años las grandes compañías han ido anunciando subidas de tarifas ligadas a «mejoras de servicio». Hablamos de incrementos del orden del 3 % al 5 %, que suelen traducirse en unos pocos euros más al mes a cambio de más gigas, más velocidad o algún servicio añadido.

Junto a esto, el viejo modelo del móvil gratis ha mutado en una maraña de financiaciones, alquileres y cuotas eternas. Es habitual encontrar ofertas que permiten pagar un smartphone en 24, 36 o incluso 48 meses, a menudo ligadas a una tarifa concreta y a permanencias largas. Sobre el papel, la cuota parece pequeña; sumadas todas, más la propia tarifa, la cantidad final puede ser muy superior al precio de mercado de ese mismo terminal libre.

Incluso han ganado terreno fórmulas de alquiler o móvil para siempre en las que el usuario estrena gama alta a cambio de una cuota y devuelve el dispositivo al cabo de un tiempo para renovarlo por otro. Esa comodidad tiene trampa ya que nunca termina de ser dueño de nada y, si hace cuentas, el coste de tener siempre lo último se dispara.

Cómo alargar la vida de tu móvil

Ante esto, la mejor defensa del consumidor es exprimir al máximo el móvil que ya tiene. Lo primero pasa por una limpieza a fondo. Eliminar aplicaciones que no se usan, borrar vídeos duplicados, vaciar chats antiguos y llevar fotos y copias de seguridad a la nube o a un ordenador para cambiar esa sensación de móvil saturado. Muchos dispositivos con 4 o 6 GB de RAM recuperan una fluidez razonable solo con liberar espacio y reducir procesos en segundo plano.

El segundo paso está en los ajustes. Reducir o desactivar animaciones, limitar qué aplicaciones pueden ejecutarse en segundo plano y revisar la sincronización automática de cuentas y servicios ayuda a que la memoria y el procesador respiren. Conviene desconfiar de los supuestos optimizadores milagrosos y centrarse en las herramientas que ofrece el propio sistema o el fabricante.

Carga de un teléfono móvil, enchufado en la toma de corriente

Cambiar la batería en un servicio técnico de confianza suele costar bastante menos que un terminal nuevoGetty Images/iStockphoto

La batería merece capítulo aparte. En la mayoría de los casos, lo que hace inutilizable un móvil no es tanto su potencia como que ya no aguanta el día completo. Cambiar la batería en un servicio técnico de confianza suele costar bastante menos que un terminal nuevo y puede dar uno o dos años extra de uso. Cuidar ciertas rutinas (evitar que el móvil se caliente, no abusar de cargas rápidas constantes, no dejarlo siempre al 100 % enchufado toda la noche) también ayuda a ralentizar la degradación.

Reparar antes que tirar es otra decisión clave. Pantallas rotas y baterías agotadas son, con diferencia, las intervenciones más habituales y las que mejores resultados ofrecen en relación con el coste, sobre todo en gamas medias y altas que siguen recibiendo actualizaciones de seguridad. Solo empieza a no compensar cuando el fabricante deja de dar soporte o cuando aplicaciones esenciales ya no se pueden instalar, como ocurre con WhatsApp.

Cuidado con el cambio de móvil

Cuando el cambio es inevitable, conviene extremar la prudencia. Las financiaciones muy largas suelen ser un mal negocio. 12 o 24 meses pueden tener sentido si no hay intereses ni permanencias agresivas, pero a 36 o 48 meses el riesgo de pagar de más se dispara. Siempre hay que mirar el coste total, terminal más tarifa, frente a la alternativa de comprar el móvil libre y contratar una tarifa barata.

Una opción con cada vez más peso son los móviles reacondicionados, que permiten acceder a una gama superior por menos dinero y con garantía.

Parece claro que el precio de los móviles ya no va a bajar a corto plazo, por lo que la verdadera decisión está en manos del usuario. Comprar menos veces, reparar más y no dejarse arrastrar por la sensación de que toca cambiar cada dos años.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas