China tiene un plan para desplegar su IA por el mundo
Precios de derribo y modelos abiertos: el plan de China para inundar el mundo con su IA
China ha convertido la inteligencia artificial en su nueva arma estratégica. Combina modelos abiertos y baratos, un internet blindado a rivales como Claude y una carrera frenética por los chips para desafiar el dominio tecnológico de Estados Unidos
China ha pasado en apenas cuatro décadas de la hambruna y las comunas a ser la segunda economía del mundo y una potencia tecnológica capaz de competir con Estados Unidos en inteligencia artificial. Ese salto se ha construido sobre un híbrido Made in China. Por un lado, un Estado comunista que planifica prioridades estratégicas como chips, datos, IA y, por otro, un capitalismo feroz en sus ciudades costeras, donde startups y gigantes digitales compiten en un mercado interno de más de 1.400 millones de personas.
Según ha publicado The Wall Street Journal, las autoridades chinas han denunciado la existencia de «vulnerabilidades de backdoor» en Claude Code, la herramienta de programación de Anthropic, al afirmar que algunas versiones podían enviar datos sensibles como la ubicación y la identidad de los usuarios a servidores remotos sin su consentimiento.
La alerta, registrada en la base de datos nacional de vulnerabilidades de China, aconseja desinstalar el software o actualizarlo. Esto sale a la luz ahora, curiosamente en plena pugna por el liderazgo en inteligencia artificial entre Washington y Pekín, donde cualquier sospecha de puertas traseras se convierte en un arma geoestratégica.
Anthropic sostiene que esa supuesta puerta trasera era un experimento antiabuso para frenar el uso no autorizado de cuentas, y recuerda que Claude ni siquiera está autorizado en China.
Fábrica del mundo
China ha pasado de fábrica del mundo a superpotencia de datos e inteligencia artificial. Desde mediados de los 2000, Pekín ha apostado por escalar en la cadena de valor, pasando de ensamblar productos extranjeros a diseñar plataformas, algoritmos y servicios digitales propios, apoyados en gigantes como Alibaba, Tencent o ByteDance y en un ecosistema de nuevas empresas alimentado por capital público y privado.
La abundancia de datos ha dado a los laboratorios chinos una materia prima de primer nivel para entrenar modelos de lenguaje o recomendación. A eso se suma un entorno regulatorio que, aunque cada vez más intervencionista, permite pruebas a gran escala en comercio electrónico, pagos, vigilancia urbana o educación digital, donde las empresas pueden avanzar rápido y llevar productos de IA al mercado antes que muchos competidores occidentales.
La estrategia china en IA generativa
Empresas como Zhipu, DeepSeek, Tencent o ByteDance están lanzando modelos y herramientas para desarrolladores que buscan situarse a la altura de sistemas estadounidenses como GPT, Claude o Gemini. Zhipu presume de que su modelo GLM‑5.2 es el primer modelo abierto capaz de desafiar seriamente a los sistemas cerrados más avanzados con capacidad de «enseñar a las máquinas a pensar como humanos».
Esa apertura no significa hacer público todo el código, sino liberar componentes descargables y reutilizables por empresas y desarrolladores. Mientras, los grandes modelos estadounidenses son de acceso cerrado lo que permite a las firmas chinas competir gracias a un precio muy inferior, integración local y cumplimiento de la regulación china, en un país donde servicios como ChatGPT, Claude o Gemini están bloqueados.
Zhongguancun, el Silicon Valley pekinés
En el distrito de Zhongguancun, en Pekín, conviven laboratorios como los de Zhipu con centros de demostración como Genesis Community, donde se exhiben aplicaciones de IA en robótica, manufactura, restauración o juguetes, y donde muchos emprendedores comparan modelos chinos y estadounidenses.
China ha ejecutado la pinza perfecta con modelos locales cada vez más competentes, mientras ha bloqueado los servicios extranjeros y ha ejercido una fuerte presión sobre costes para crear un mercado donde el incentivo es sustituir herramientas estadounidenses por alternativas chinas. Lo de los últimos 30 años, pero trasladado a la IA. Esa sustitución, de producirse a gran escala, significaría que incluso si los modelos occidentales siguen un poco por delante en calidad, la experiencia diaria de millones de usuarios daría poder absoluto al gigante asiático.
Pax Silica
El gran talón de Aquiles de la estrategia china es el acceso a semiconductores avanzados y maquinaria de fabricación de chips, un terreno donde Estados Unidos mantiene y refuerza restricciones a la exportación con la vista puesta precisamente en frenar los avances de Pekín en IA. Washington impulsa, además, iniciativas como Pax Silica, una alianza con socios como Japón, Corea del Sur y Países Bajos para asegurar una cadena de suministro amiga de minerales, obleas y herramientas de litografía, y reducir así la dependencia de China en tecnologías para la computación de alto rendimiento.
China ha tenido que hacer equilibrismo para saltarse estos controles y lo ha conseguido con capacidad propia de fabricación de chips, optimizando modelos para hardware menos avanzado o con atajos como chips ensamblados con equipos de generaciones anteriores.
El caso de Claude Code es un capítulo más en esta rivalidad entre China y Estados Unidos. Hace unos meses hackers vinculados a China utilizaron herramientas de Anthropic para automatizar hasta un 90 % de los pasos de una campaña de intrusiones contra empresas y gobiernos y lograron reducir el papel humano a apenas un puñado de decisiones críticas.
Anthropic sabe del uso chino de su herramienta y ha acusado a algunas compañías de crear decenas de miles de cuentas falsas para exprimir datos de su modelo Claude y alimentar con ellos sus propios sistemas.
La frontera de la IA
Los expertos señalan que China se acerca a la frontera tecnológica en algunos segmentos de la IA, especialmente en aplicaciones industriales, robótica, reconocimiento de imágenes y determinados usos de modelos generativos, aunque sigue por detrás en los modelos más avanzados de propósito general y en la infraestructura de chips de última generación. Zhipu han lanzado modelos capaces de detectar vulnerabilidades en software con un rendimiento comparable al de Mythos que ha puesto en vilo a la banca mundial.
En la carrera de la IA, China ha demostrado que también en esto puede avanzar a golpe de planificación estatal, experimentación empresarial y adopción masiva, pero se enfrenta al reto de las sanciones tecnológicas occidentales y a las dudas internas sobre hasta dónde puede llegar la apertura de sus modelos sin colisionar con los límites políticos impuestos por Pekín.