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Eugenio Mallol

Centros de datos, ¿una solución para la red eléctrica?

El debate sobre estas instalaciones clave para la competitividad del tejido productivo y la eficiencia de la Administración pública debe realizarse con sensibilidad social, pero también sin figuraciones ideológicas, de hecho hay soluciones innovadoras al problema de la energía pendientes de abordar

Debería preocuparnos que una empresa de alta tecnología española tenga que contratar en Londres tiempo de uso de los chips que permiten hacer simulaciones basadas en inteligencia artificial (IA), porque en España eso no es posible hoy. O porque la lista de espera se acerca a un año. A eso se le llama antinnovación.

El debate sobre los centros de datos debe abordarse, no obstante, con sensibilidad social, una cualidad que los gigantes tecnológicos suelen mostrar sólo cuando está lista, y es viable económicamente aplicarla, la solución a sus desmanes. Inolvidable la imagen del presidente de Microsoft, Brad Smith, rodeado de tanques de hidrógeno verde, presentando los centros de datos del futuro en un CES de Las Vegas en el que las grandes corporaciones parecían adorables ONG compungidas por el incierto destino del planeta… al que ellas mismas habían contribuido.

Inolvidable la imagen del presidente de Microsoft, Brad Smith, rodeado de tanques de hidrógeno verde, presentando los centros de datos del futuro en un CES de Las Vegas

Las comunidades próximas a los centros de datos están mostrando una explicable contestación a nuevas ampliaciones en las zonas más saturadas de Europa, los FLAPD (Frankfurt, Londres, Ámsterdam, París y Dublín), donde el espacio disponible para alquiler se encuentra ya por debajo del 5%. Es una oportunidad para España, pero también una llamada de atención. Aunque los centros de datos son unas instalaciones enormemente críticas para la economía y la Administración pública, crean poco empleo y no resulta sencillo entender su utilidad.

Eso no justifica, sin embargo, el juego sucio ideológico que obvia la asfixiante catarata de regulaciones a todos los niveles que tienen que cumplir los promotores de estas instalaciones en la UE, hasta afirmar, como se ha podido escuchar en una televisión de nuestro país, que los centros de datos «contaminan el agua». La reciente caída del Nasdaq tras el triunfo demócrata, arrastrado por el desplome de los líderes de la IA, demuestra que la sensibilidad está a flor de piel y los inversores lo perciben.

La reciente caída del Nasdaq tras el triunfo demócrata, arrastrado por el desplome de los líderes de la IA

El mercado europeo está compuesto de forma abrumadoramente mayoritaria por centros de datos relativamente pequeños. Hay cerca de 9.000 instalaciones empresariales que apenas tienen una capacidad superior a los 50 kW y se ubican casi siempre en las propias sedes de sus propietarios. Los centros de datos medianos, con una capacidad superior a 5 MW, se dedican fundamentalmente a actividades de coubicación, es decir, alquilan espacio para alojar equipos de diferentes empresas.

Europa, y España en particular, necesitan más centros de datos. Especialmente ese modelo de instalaciones medianas de proximidad, ubicadas cerca de las empresas. Nuestro tejido productivo tiene que dar el salto definitivo de la transformación digital, lo que implica realizar más tareas en la nube, y hacer lo que se conoce como inferencia de la IA, es decir, obtener de ella respuestas inteligentes, útiles e inmediatas.

Europa, y España en particular, necesitan más centros de datos

También se necesitarán los centros de datos de las grandes compañías tecnológicas, los llamados hiperescalares, si no queremos perder la carrera de la competitividad. Un acampado de Sol citaba a ChatGPT como fuente de argumentación en una entrevista, ese es el punto de incoherencia con el que nos movemos. China no tiene dudas al respecto.

El gran cuello de botella es la energía y lo interesante es que hay modelos innovadores para convertir a los centros de datos en una parte de la solución y no sólo del problema. Si dejamos la ideología a un lado y nos centramos en propuestas constructivas y equilibradas aparecen ideas interesantes.

Si dejamos la ideología a un lado y nos centramos en propuestas constructivas y equilibradas aparecen ideas interesantes

Por ejemplo, se está pensando en convertir los centros de datos en ‘baterías virtuales’, capaces de posponer tareas, usar sus propias baterías o mover cargas de trabajo a otros centros en caso de sobrecarga de la red. Pueden hacerlo porque suelen reservar entre un 30% y un 40% más de capacidad de red de la que realmente utilizan.

De hecho, se estima que, si apenas el 0,1 % de la demanda total de electricidad de la UE se flexibilizara temporalmente dentro de los centros de datos, la optimización del sistema resultante liberaría aproximadamente 15 GW de capacidad útil en la red, suficientes para para abastecer de electricidad a entre 10 y 12 millones de hogares. Si se ampliara esta cifra al 1%, se podrían liberar casi 40 GW, equivalente al pico máximo de consumo de toda España.

El consumo eléctrico en los centros de datos puede variar hasta un 30 % entre días, dependiendo de las tareas y de la estación del año

El consumo eléctrico en los centros de datos puede variar hasta un 30 % entre días, dependiendo de las tareas y de la estación del año, que condiciona las necesidades de refrigeración. En el caso de los centros de datos de IA, depende también del entrenamiento del modelo y varía según lo utilicen particulares o empresas. La Agencia Internacional de la Energía estima que, si los centros de datos europeos ofrecieran tan solo 30 horas de flexibilidad al año, la capacidad de la red disponible para ellos podría duplicarse.

Otra opción en la que se está trabajando es el llamado enfoque de conexión por fases. Los centros de datos utilizan en torno al 50% de su potencia nominal anual. Según ese modelo, podrían solicitar una capacidad de conexión inmediata que cubra aproximadamente esa mitad de sus necesidades, y la mitad restante se entregaría a lo largo de un período prolongado en función de la evolución del mercado. En Estados Unidos, se estima que este enfoque por fases podría reducir el tiempo de espera para alcanzar el 80% de la conexión deseada de entre cinco y ocho años a año o año y medio.

A corto plazo, los operadores de red pueden orientar también los centros de datos hacia zonas prioritarias con capacidad de red disponible. Varios países ya están implementando este enfoque a modo de prueba. En Francia, EDF ofrece emplazamientos industriales listos para usar con una capacidad de conexión de aproximadamente 2 GW, con el objetivo de reducir los plazos de finalización de los proyectos.

De forma similar, el Gobierno del Reino Unido publicó una convocatoria de manifestaciones de interés para identificar Zonas de Crecimiento de IA (ZGIA) y recibió más de 200 respuestas. En el formato más avanzado de planificación conjunta, los centros de datos podrían ubicarse junto a las instalaciones de generación y almacenamiento.

A corto plazo, los operadores de red pueden orientar también los centros de datos hacia zonas prioritarias con capacidad de red disponible

Si no se aborda este asunto de forma acertada, España podría verse ante el ‘trilema’ de escoger entre el despliegue de los centros de datos, el suministro eléctrico a la industria, cuya transformación digital depende a su vez de aquellos, o la disponibilidad de energía a precios asequibles para toda la población. Sensibilidad social, pero también realidades.

Centro de datos

Eugenio Mallol es periodista especializado en innovación tecnológica, autor, conferenciante y columnista. En la actualidad es director de estrategia y comunicación de Atlas Tecnológico, el primer ecosistema de la industria 4.0 en España, y coordinador y analista de la Cátedra Ciencia y Sociedad de la Fundación Rafael del Pino.