Patatas en el campo

Patatas en el campoPixabay

El escandaloso margen de la patata: su precio se multiplica un 630 % del campo al supermercado

Los agricultores denuncian una grave distorsión en la cadena alimentaria

Los productos agrícolas que peor se pagan en el campo son los que más engrosan su precio de camino al supermercado.

Esta realidad la refleja el último Índice de Precios en Origen y Destino de los Alimentos (IPOD) elaborado por COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos), que muestra el cuantioso margen que cosechan la industria y la distribución y que tanto denuncian los productores.

Las patatas destacan como el producto con mayor diferencia entre origen y destino, con una multiplicación de 7,3 veces del valor que supone un incremento del 630 %. «Este diferencial es abusivo diferencial. El sector está atrapado en una cadena alimentaria profundamente injusta, donde el agricultor asume todos los costes mientras otros eslabones de la cadena estiran sus márgenes sin control. Con un diferencial del 630 %, queda claro quién pierde y quién gana», condena la delegación de COAG en Andalucía, región que lidera la producción nacional de patata temprana y de media estación.

El informe recoge que los productores de patata recibieron 0,27 euros por kilo de cosecha, mientras que los consumidores pagaron el tubérculo a 1,97 euros por kilo en los canales de distribución. La sandía, que fue el producto agrícola menos cotizado en origen en septiembre a 0,12 euros por kilo, aumentó su valor en los lineales un 617 %, hasta los 0,86 euros por kilo, y multiplicó su coste 7,17 veces.

Los agricultores consideran que este diferencial es «brutal e insostenible», y acusa a la gran distribución y a los intermediarios de estar especulando con un alimento básico, presionando a la baja los precios en origen mientras inflan los precios al consumidor. «Esta situación no solo pone en peligro la viabilidad del cultivo de la patata en Andalucía, sino que destruye el empleo rural, empuja a los pequeños productores a abandonar la actividad y carga sobre las familias consumidoras precios artificialmente inflados», lamentan en COAG.

Composición con las patatas extranjeras en los lineales de los supermercados

Composición con las patatas extranjeras en los lineales de los supermercadosCOAG

Los productores de patata han alertado en los últimos tiempos de la presión que ejerce sobre sus precios la importación de terceros países, particularmente Israel y Egipto. Estas compras se dan, según denuncian, en coincidencia con la comercialización del producto nacional, lo que provoca una distorsión en el mercado y contribuye a deprimir artificialmente los precios en origen.

«Se trata de un comportamiento calculado por parte de las grandes cadenas: inundan los lineales con patata importada mientras retrasan la compra de la producción nacional. Esto no solo arruina al agricultor local, sino que además confunde al consumidor, que cree que compra producto fresco y en realidad adquiere patatas que han viajado miles de kilómetros o han estado meses en cámaras frigoríficas», reprochan desde COAG Andalucía, donde ponen en valor la opción «fresca, de calidad y sostenible» frente a la extranjera.

El sector productor reclama el cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria, cuya reforma de 2021 incide en la obligatoriedad de prohibir la venta a pérdidas. Los agricultores apuntan que la inflación que pagan los consumidores no se refleja en su bolsillo, ya que pese a lidiar con un aumento considerable de los insumos agrarios; un 74 % más en fertilizantes, 68 % más en gasóleo y 53,8 % en electricidad, sus precios se mantienen congelados desde hace una década.

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