Granja de engorde de pollos, en El Rincón del Obispo, Cáceres, Extremadura (España).
España vuelve a registrar un caso de gripe aviar en granjas más de dos meses después
La influenza aviar de alta patogenicidad de alta patogenicidad HN51 vuelve a darse en aves de granja después del último caso registrado hasta hoy, 24 de diciembre, en una explotación avícola en Castilla y León el pasado 20 de octubre.
El foco de gripe aviar ha sido detectado en una granja ubicada en la provincia de Lérida, en la que se sacrificarán todos los animales y en torno a la que se ha decretado un perímetro de restricción de movimiento animal de 10 kilómetros.
El consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat de Cataluña, Òscar Ordeig, ha informado que, tras conocerse este brote, se han inspeccionado el resto de granjas al radio más próximo a la afectada, en las que no se ha detectado hasta el momento rastro de la enfermedad.
Ordeig ha apuntado a un animal silvestre como posible origen de este brote de gripe aviar, de la que hay otros 14 focos activos en España. El consejero apuntó que este brote se ha detectado este mismo miércoles por los técnicos de la Generalitat y que ahora falta la confirmación oficial por parte del laboratorio de referencia del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, ubicado en Madrid.
Tras conocerse este caso se han activado también los protocolos del Departamento de Salud de la Generalitat para ratificar el buen estado de los trabajadores de la granja afectada.
Este caso ha llevado a la Generalitat a decretar formalmente la alerta sanitaria por gripe aviar, de acuerdo con los protocolos de la Comisión Europea, los del Ministerio y los de la propia Administración catalana, tras la reunión del comité de crisis creado hoy por este nuevo episodio de enfermedad animal, en el que participan representantes del sector avícola catalán.
Los citados protocolos dictaminan que en la granja afectada, cuya identidad ha pedido el conseller que se proteja, se debe adoptar una serie de medidas de bioseguridad que incluye, en primera instancia, el sacrificio de todas las aves.
En torno a esa instalación se ha creado un segundo radio de cero a tres kilómetros de distancia. Las granjas ubicadas en este perímetro serán las primeras en ser inspeccionadas, trabajo que seguirá luego en las situadas en un radio de tres a siete kilómetros, en las que además las medidas de restricción serán algo menos severas que en las otras.
El conseller ha indicado que, de momento, no se ha detectado ningún caso en las granjas que se llevan inspeccionadas, labor para la que se ha movilizado a todos los veterinarios públicos y privados de la zona.
Si no aparece ningún foco más, ha explicado, se podría levantar la alerta en treinta días, ya que la medida afecta también a las exportaciones.