Ternero en una explotación extensiva de vacuno

Ternero en una explotación extensiva de vacunoEuropa Press

Los delicados meses del vacuno: el problema del precio vuelve a las fincas

La cotización del bovino, ahora a la baja, llena de incertidumbre el futuro inmediato de los ganaderos

La amenaza a la rentabilidad vuelve a rondar en las fincas dedicadas al vacuno de carne. La consecución de sequías, enfermedades y bajos precios asoló la actividad en los últimos años, lo que llevó a muchos ganaderos a reducir la cabaña para poder continuar con el negocio.

La meteorología cambió, los costes ofrecieron un respiro –principalmente en energía y piensos– y la escasez de animales revalorizó las ganaderías capaces de superar las dificultades. Los ganaderos salieron del bache principalmente por un motivo: el precio de los terneros.

El ganado bovino se ha mantenido al alza hasta superar, una semana tras otra, su récord de cotización; sin embargo, las bajadas ya son más que una tendencia en las lonjas y la incertidumbre regresa a una explotaciones que enfrentan varios inconvenientes en los próximos meses.

«Hemos tenido mejores precios que nunca, pero eso no significa que fueran una barbaridad. El encarecimiento se debía a circunstancias nefastas, pero no a una exageración. De hecho, con las bajadas que se acumulan en las últimas semanas, se va buena parte de la rentabilidad para muchos», señala en conversación con El Debate Juan Luis Delgado, presidente de Asaja Salamanca, vicepresidente nacional y responsable de vacuno de la organización.

La bonanza en los precios del vacuno ya no es tal, indican los ganaderos: «Los valores de hace unos años eran para cerrar inmediatamente las explotaciones. Las cifras se levantaron y dejaban buenas compensaciones, pero como las bajadas persistan hay que preocuparse», apunta Delgado, que reconoce varios factores que explican este bajón.

«La producción de carne también es estacional y esta época siempre es baja. Hay que destacar que se han frenado las exportaciones, por ejemplo, por el efecto de la dermatosis nodular contagiosa, ya que no todos los países reconocen la regionalización y hay menos salidas. Además, la demanda del mercado europeo ha caído. Muchos industriales han frenado sus compras a España por producto de países como Francia, con el kilo de canal a casi 1 euro más barato», explica el dirigente de Asaja.

Esta sucesión de eventos desfavorables para los ganaderos de vacuno suma el impacto por la aplicación provisional del acuerdo de libre comercio de la UE con Mercosur (Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil): «La entrada de carne de Brasil se ha incrementado desde hace tiempo y ahora será mayor. Hay muchos tratos con terceros países que afectan a los ganaderos europeos. No es solo Mercosur, que también, pero al final se suceden las cesiones poco a poco y los que sufren son siempre los mismos. Se juntan varios factores que hunden el precio, justo además en el momento más flojo del año».

Las diferencias en los estándares de producción, más exigente en normativa en la UE, favorece a las explotaciones extracomunitarias. «El problema no es la competencia, es la competencia desleal», asevera Delgado, que incide en que la legislación en importantes proveedores cárnicos como Brasil «no tiene nada que ver con la normativa europea, con que favorecer la entrada de esta carne nos va a llevar por delante».

El ganadero precisa que esta paralización en el bovino –ahora más acentuada– suele darse en mayo y junio, aunque el desarrollo de la situación hasta septiembre será clave para la viabilidad de la actividad: «Circunstancias adversas como el incremento de los insumos agrarios o las numerosas bajas por la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica (EHE) se han sostenido por los precios, pero como continúen las bajadas habrá explotaciones con riesgo», advierte Delgado.

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