Agricultores a las puertas del Parlamento Europeo celebran la decisión de los europarlamentarios sobre el acuerdo con Mercosur

Agricultores a las puertas del Parlamento Europeo celebran la decisión sobre el acuerdo con MercosurEFE

Cronología del mayor golpe del campo europeo al acuerdo con Mercosur: «Día histórico»

La acción en las calles y la presión ejercida sobre los europarlamentarios ha sido clave para este giro de guion

Frenazo en seco al acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y Mercosur (Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil).

Después de más de 26 años de negociaciones y cuando todo parecía encaminado para que la Comisión Europea aplicara de manera provisional el apartado comercial del trato, el Parlamento Europeo ha solicitado al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que se pronuncie sobre la legalidad del pacto.

La Eurocámara ha aceptado consultar al TJUE su opinión sobre la resolución planteada por los grupos políticos de La Izquierda y Los Verdes -donde figuran los partidos españoles Compromís, ERC y BNG, Sumar, Podemos y Bildu- y apoyada de manera clave por Patriotas por Europa, el grupo al que pertenece Vox, que presentó una petición idéntica en la misma jornada, aunque esta no fue aceptada.

El sí a esta consulta al TJUE, que hace que el proceso se pueda paralizar hasta que el Tribunal emita su dictamen -puede tardar de seis meses a un año y medio- rompe los planes de la Comisión Europea por 10 votos.

La estampa de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, António Costa, presidente del Consejo Europeo, y Maros Sefcovic, comisario de Comercio, con los representantes de los gobiernos sudamericanos, con la que los protagonistas pretendían enviar «una fuerte señal geopolítica que demuestra el compromiso compartido de la UE y el Mercosur con el multilateralismo y el orden internacional basado en normas», se desinfla menos de una semana de la imagen.

La acción en las calles y la presión ejercida sobre los europarlamentarios ha sido clave para este giro de guion que, si bien no significa que la alianza con Mercosur no vaya a entrar en vigor en un futuro, la obstaculiza y la retrasa al menos un año.

Los representantes de las organizaciones profesionales agrarias españolas, nexo entre el campo y los que deciden sobre lo que sucede en el mismo, insisten en el peso que han tenido las numerosas y exitosas protestas de los agricultores por toda Europa: «Día histórico en Bruselas, día histórico en Estrasburgo», celebró José María Castilla, director de la oficina de Asaja en Bruselas, tras conocer el resultado de la votación del Parlamento Europeo. Andrés Góngora, miembro de la ejecutiva de COAG, acentuó la importancia de esta victoria: «Esto demuestra que la presión en la calle y las gestiones en los despachos están dando sus frutos. Hemos convencido a una mayoría del Parlamento Europeo para cuestionar un acuerdo que es dañino para los europeos y su sector agrario».

El evento que marcó el punto de inflexión en esta guerra de los agricultores contra la asociación entre UE y Mercosur tuvo lugar en Bruselas el pasado 18 de diciembre. Después de una acción relámpago realizada en la ciudad francesa el 25 de octubre, los interlocutores con el campo percibieron que el hartazgo en las explotaciones era máximo, por lo que era el momento de hacer llegar este rechazo al corazón de la UE.

10.000 agricultores y cientos de tractores colapsaron el barrio europeo de la capital belga. El humo, la paja, las barricadas en llamas y la ira de los agrarios retumbó frente a los edificios de la institución europea en coincidencia con la celebración del Consejo Europeo en el que se daban todos los jefes de Estado o de Gobierno de los 27 Estados miembro.

Esta demostración de poder hizo ver una sensación de fragilidad que hirió los intereses de la Comisión. La tensión creció hasta el punto que Italia amenazó con bajarse del acuerdo y el Consejo retrasó un mes su decisión. Las cesiones de la Comisión fueron a más: el presupuesto reservado para la PAC procedente de la revisión intermedia del MFP aumentó en 45.000 millones y el umbral de las cláusulas de salvaguardia se ajustó para que se activaran cuando la importación de los productos sensibles aumente un 5 % o el precio de los mismos caiga ese porcentaje.

La desconfianza de los detractores del tratado con Mercosur hace que lo rechacen en todas sus formas, ya que consideran que es imposible que la UE pueda garantizar igualdad en las condiciones de producción a un lado y otro del océano Atlántico y se incurriría en una competencia desleal contra los productores europeos.

Esta negación a aceptar la asociación con Mercosur ha llevado a que los europarlamentarios se aferrasen a una herramienta legal para trabar la entrada en vigor del acuerdo provisional. La resolución de la Eurocámara exige al TJUE que revise si la forma en la que se da el pacto es legal, ya que entienden que al haberse separado el trato en dos partes, una comercial y otra de asociación para permitir una aplicación provisional del trato antes de que el Parlamento lo vote, se han faltado a los principios fundacionales de la UE.

El PP, cuyos europarlamentarios han votado bloque contra la aprobación de la petición -con la excepción de Alma Ezcurra que no ha asistido por baja de maternidad-, sostiene que esta votación no bloquea el acuerdo de Mercosur, sino que provoca el efecto contrario: «Abre la puerta de la aplicación provisional inmediata y, sin la garantía del Reglamento de Salvaguardias pendiente de aprobación», indican fuentes de la formación.

Los populares inciden en que la Comisión puede aplicar el acuerdo de manera provisional sin el respaldo del Parlamento. Aunque este escenario es posible, el coste político de la aplicación sin pasar por el Parlamento y con el dictamen del TJUE pendiente sobre la legalidad de esta fórmula abriría una brecha aún mayor entra la Comisión y la Eurocámara. Cabe recordar que el TJUE tiene la potestad de declarar cautelarmente la cancelación del acuerdo provisional en lo que emite su dictamen.

La formación liderada por Alberto Núñez Feijóo recalca que su 'no' a la solicitud de opinión del TJUE se explica porque «quería evitar el riesgo de la aplicación provisional inmediata del acuerdo sin que se haya aprobado el Reglamento de Cláusulas de Salvaguardias» y apunta a que se ha acelerado la aplicación provisional e inminente del Mercosur sin salvaguardias ni controles; mientras que en Vox destacan el día como «uno de los más felices» de su vida política. La guerra por Mercosur continúa en la UE.

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